09
Oct
13

Soria, otoño, Machado.

Otoño.
Un viaje por Soria,  recuerdo a Machado,  paseando orilla el Duero al atardecer.

El agua del río, en estos días de Otoño, convierte suavemente la luz  de la tarde en plata.
Bajando de la ciudad, tras cruzar el puente, a la izquierda del  río sale un camino peatonal ascendente.
Hay encinas y roquedales.
Y al final del  paseo, siempre entre los álamos,
llegamos a la Plazoleta donde Machado descansaba.
Algunas placas recogen sus versos.
_DSC0049
Hasta que la roquera ermita  cierra el paso a los caminantes.  Como si nos invitara a entrar en las cuevas donde vivió el Santero.
Es este el paseo, entre San Polo y San Saturio,  que Antonio Machado  ha inmortalizado con sus poemas de Campos de Castilla.
Aún se siguen haciendo inscripciones de amor grabadas en los álamos del paseo,
pero en los últimos tiempos se ha sumado una moda internacional, que es la de colocar
candados con  nombres  y deseos de amor eterno  en los
puentes cercanos a la  ermita.
soriamachadiana16
“Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-la tarde cayendo está-.
En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”._DSC0056

He vuelto a ver los álamos dorados,

álamos del camino en la ribera

del Duero, entre San Polo y San Saturio,

tras las murallas viejas
de Soria —barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra—.

Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua, cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.

_DSC0054

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

_DSC0070

A continuación,

dejo un enlace a las miradas que hice en este viaje a la ciudad poética de Sória  y al río Duero que la abraza,  arco de ballesta que diría Machado.

Camino de  Barcelona a Zamora, hice un alto en este ambiente para acercarme a este paisaje por donde Machado hacía respirar sus sentimientos. Te lo recomiendo.

Por Justi.

https://plus.google.com/photos/101764928046100005240/albums/5932453896433164113

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16 Responses to “Soria, otoño, Machado.”


  1. 9 octubre 2013 en 00:00

    razones de mucho tiempo, ¡mucho!, me llevan sin remedio a la contemplación de Soria. Soria, toda plena, y particularmente Machado, íntegro de igual modo.
    así, sin evitar cuatro lágrimas, algunas más…saludo la memoria bastándome estos inmortales versos
    ‘”Estos chopos del río, que acompañan
    con el sonido de sus hojas secas
    el son del agua, cuando el viento sopla,
    tienen en sus cortezas
    grabadas iniciales que son nombres
    de enamorados, cifras que son fechas”.

    Para mis adentros, infinitamente más que fechas. No añado más.

    (aparte de que nací bajo signo Scorpio. Y ello deja huella)

    Un abrazo, Justín

    • 2 Justin
      9 octubre 2013 en 00:00

      “Älamos del amor cerca del agua
      que corre y pasa y sueña,
      álamos de las márgenes del Duero,
      conmigo vais, mi corazón os lleva!…”

      Veo que esas aguas, por tus palabras, Pilar,
      llevan más que recuerdos y fechas para ti, llevan vida.
      Yo era la primera vez que me acercaba a ese paseo entre álamos
      y rocas, entre encinas y murmullos de agua que tanta inspiración daba a Machado.
      Hace tiempo que lo tenía en mente
      hasta que por fin, camino de Zamora, hice una pausa río Duero arriba…todavía joven,
      en su arco de ballesta sobre Soria.
      Imposible no revivir en ese entorno la poesía del Poeta.
      Abrazos.

  2. 9 octubre 2013 en 00:00

    Bellos poemas, hermosas y poéticas imágenes!!!!
    Machado, uno de mis poetas preferidos…
    Cuando pueda, iré.
    Un abrazo

    • 4 justi
      9 octubre 2013 en 00:00

      Hola, Montse,
      cuando vayas, el Duero custodiado por hileras de álamos
      te estará esperando.
      Poco o nada ha cambiado el paisaje de cuando a Machado
      le arrancaba esos versos tan sublimes.
      Nadie como el Poeta entendió los sentimientos de la gente de esas tierras
      a través del rumor de las aguas del Duero y el temblor de las hojas de los álamos.
      Un abrazo.

  3. 5 nati
    9 octubre 2013 en 00:00

    Zamora…Machado…El Duero…Tus palabras,
    Todo gratificación para mi.
    Un abrazo, Justin, de esta Zamorana Argentina.
    Nati.

    • 6 justi
      9 octubre 2013 en 00:00

      Pasear por esos parajes es sentir en toda su dimensión
      los versos del Poeta.
      “…el sol va declinando. De la ciudad lejana
      me llega un armonioso tañido de campana
      ¿ya irán a su rosario las enlutadas viejas?.
      De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
      me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
      de nuevo, ¡tan curiosas!… Los campos se obscurecen.
      Hacia el camino blanco está el mesón abierto
      al campo ensombrecido y al pedregal desierto…”
      Es emotivo leer estos versos en el mismo lugar en donde se inspiró Machado.
      Gracias, Nati, por tus palabras.
      Vienen de lejos pero parecen envueltas en las mismas aguas del Duero.
      Este mismo padre Duero que luego en nuestra querida Zamora besa las piedras de la ciudad vieja.
      Un abrazo.

  4. 7 Águeda
    9 octubre 2013 en 00:00

    Maravillosos poemas, magníficas fotos que nos regalan tus ojos tras el objetivo….y siempre Machado en nuestra memoria. Felicidades.

    • 8 justi
      10 octubre 2013 en 00:00

      “…Estos chopos del río, que acompañan
      con el sonido de sus hojas secas
      el son del agua cuando el viento sopla
      tienen en sus cortezas
      grabadas iniciales que son nombres
      de enamorados, cifras que son fechas.”

      Sí que son emotivos estos poemas, maravillosos como tú dices, Águeda
      Como se puede observar en todos ellos, la característica de la visión machadiana no es sólo paisajista, sino que es la proyección del alma del poeta y de su sensibilidad en el paisaje. Paisaje y sentimiento son una misma cosa; el poeta se traslada al objeto descrito y, en la manera de describirlo, nos da generosamente su propio sentimiento.
      Machado refleja sus sentimientos en el paisaje, y sólo nos muestra los que más se
      corresponden con su estado de ánimo. Un Poeta total.
      Gracias por tus palabras. Un abrazo.

  5. 10 octubre 2013 en 00:00

    Me pareces un verdadero disfrutón de paisajes y palabras. Te veo capaz de pasearte por los espacios de Machado: hoy es por Soria, otro día me llevaste a Colliure y admiro tu capacidad para evocar y mostrarte secuencias de la vida pasada en el tiempo presente a través de tu sensibilidad y ponérnoslos aquí para que otras personas que te leemos con gusto, podamos compartir tu capacidad de evocar. Pues que sepas que lo consigues y que algunos somos capaces de agradecerte el detalle y de leer tus evocaciones con verdadera simpatía y compartir tu admiración por una persona como Antonio Machado, poeta donde los haya y hombre cabal de los que tántos necesita España. Un abrazo conmovido

    • 10 justi
      10 octubre 2013 en 00:00

      Hola, Antonio, y gracias por tus palabras que siempre forman parte del post. Entran en su nido.

      A. Machado llega en mayo de 1907 con 32 años a Soria tras aprobar las oposiciones a Lengua Francesa en abril. Me imagino el impacto que le produjo esta belleza agreste del paisaje sobre su alma cuando leo estos sus primeros versos tras la llegada:

      ORILLAS DEL DUERO

      ¡Primavera soriana, primavera
      humilde, como el sueño de un bendito,
      de un pobre caminante que durmiera
      de cansancio en un páramo infinito!
      ¡Campillo amarillento,
      como tosco sayal de campesina,
      pradera de velludo polvoriento
      donde pace la escuálida merina!

      El Poeta se instala en una pensión céntrica. (En Soria es todo céntrico aún ahora). Enseguida se fija en la hija mayor de los dueños de la pensión, llamada Leonor de 14 años, que es muy solícita y cordial con los huéspedes y que seguramente le aporta esa alegría propia de la juventud que siempre ha echado de menos en sí mismo…
      Me ha gustado ver la estatua de Leonor tras una silla en la Plaza Mayor, esquina con la Iglesia de Santa María la Mayor. Esta foto aparece en mi álbum de fotos.
      Cuando comienza el curso escolar, el Profesor Machado solo tiene dos clases de 7 y 8 alumnos, con lo cual dispone de tiempo suficiente para dar rienda suelta a la contemplación de la Naturaleza. (Nada que ver supongo con la enseñanza Wert que nos quieren imponer).
      Desde la Plaza Mayor, cercana a la pensión, baja paseando hacia el río.
      Cruza el puente y siguiendo la orilla del Duero iba desde la ermita de San polo hasta la ermita San Saturio.
      El Poeta se ahonda en la belleza del paisaje de la Soria que luego tanto amará y que convertirá en la gran obra de la poesía universal “Campos de Castilla”.
      Este es el mismo camino que realicé en mi viaje a Soria. De ahí son las fotos que he puesto.
      Emoción al contemplar en mi mirada lo que a él tanto le emocionó. Es entonces cuando sus versos recobran nueva vida en el lector.
      Habla de paisajes pero está hablando del alma humana, de sus sentimientos y pesares.
      El paisaje es reflejo y es el marco.

      “La tarde más se oscurece;
      y el camino que serpea
      y débilmente blanquea
      se enturbia y desaparece.
      Mi cantar vuelve a plañir:
      Aguda espina dorada,
      quién te pudiera sentir
      en el corazón clavada”.

      Un abrazo.

  6. 11 Valcarce
    11 octubre 2013 en 00:00

    “ ¡Oh Duero, tu agua corre
    y correrá mientras las nieves blancas
    de enero el sol de mayo
    haga fluir por hoces y barrancas,
    mientras tengan las sierras su turbante
    de nieve y de tormenta.
    y brille el olifante
    del sol, tras de la nube cenicienta!…
    ¿Y el viejo romancero
    fue el sueño de un juglar junto a tu orilla?
    ¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
    irá corriendo hacia la mar Castilla?”

    Hermosos versos de Machado que tan bien supo plasmar el sentir de estas tierras extremas.
    Calor y frío, prados verdes y pardos eriales.
    Fue plasmando en palabras, como hubiera hecho un pintor en el lienzo,
    la belleza y el color de las estaciones,
    nos hace sentir, como si fuera un músico,
    el mágico sonido del roce de las hojas de los olmos y los álamos,
    y el rumor del río Duero, lamiendo los pies de la ciudad…
    Grande entre los grandes, cantor de Castilla.
    Precioso homenaje al poeta y a esa tierra que tan bien supo cantar con versos.
    Las fotos preciosas, Justi
    Abrazos

    • 12 justi
      12 octubre 2013 en 00:00

      Buen poema A ORILLAS DEL DUERO has escogido, Valcarce, para dejarnos tu comentario.
      Buen poema de su gran libro Campos De Castilla publicado en 1912 y ampliada en 1917.
      Cuando viajas orilla el río es uno de sus versos que vienen a la mente del caminante.
      Así contempló él estos paisajes de Castilla desierta, agreste. En su mente, la exhuberante Sevilla quedaba atrás.
      El tema de este poema es la actitud de Antonio Machado ante la situación del paisaje castellano, tema reflejo de la España que está viendo, típico de la Generaciónd el 98. Y lo acompaña con la misma sencillez de lenguaje:
      Un día soleado,
      un buitre volando,
      un monte alto a lo lejos,
      gente en el horizonte y las aguas del Duero…
      Nos resalta lo del Duero para decirnos que habla de Castilla, desértica tierra de sembrados y rocas en esta parte de Soria.
      Y compara lo que ve en ese momento con su gloriosa histórica pasada.
      Es el paso del tiempo, con sus metáforas comunes en su poesía:
      “río”, la “mar” o la tarde,
      para dar una idea de final de la vida y, en este caso, el ocaso de Castilla…
      En sus poemas de Campos de Castilla siempre refleja otros sentimientos humanos. El paso de la fama y gloria.
      Su poesía es más que paisaje. El río, aquí en Soria, queda como de espaldas a la ciudad, hay que bajar el cerro hasta él.
      no así en Zamora donde pasa rozando las murallas y casas de la ciudad vieja.
      Gracias por tus palabras. Siempre añaden cosas buenas al post.
      En mis fotos intenté que se reflejara algo de sus versos como veo aprecias.
      Un abrazo.

  7. 13 fernandomaria
    27 octubre 2013 en 00:00

    Hola, Justi. Al leerte me iban recordando tus palabras no sólo los magníficos versos de Machado sino también el grato recuerdo que guardo del viaje por aquella tierra. “Soria fría, Soria pura cabeza de extremadura”. Apetecible paseo por el espolón para adentrarse en el parque que tanto nos recuerda al poeta, una visita al museo Numantino y cómo no acercarse a la plaza a disfrutar de unas sabrosas migas de pastor.
    Buen recuerdo el que nos dejas aquí de esa bella tierra que tal vez sea desconocida para muchos y que merece tanto la pena de acercarse a ella.
    Un abrazo.

    • 14 justi
      28 octubre 2013 en 00:00

      Siempre viene bien pasear por esos parajes donde se inspiró el poeta para los versos de “Campos de Castilla”. Poema con los que cambia la orientación poética de Machado, los hombres y la historia de Castilla, que los convierte en símbolo de España. Este libro, entre encinares y roquedales, expresa su profunda preocupación patriótica, como toda la Generación del 98.
      Fue su traslado a Soria lo que hizo a Machado inspirarse para escribir esta obra. totalmente distintos sus versos a los paisajes descritos en su etapa modernista. Las descripciones se convierten en meditaciones que concluyen con la contraposición del esplendor del pasado castellano con su presente monótono e incierto. Hasta parece una reflexión para la España de ahora…
      Me encantó recorrer esa orilla el Duero siguiendo el mismo paseo que hacía el Poeta.
      Un abrazo.

  8. 15 Jesús P. Millán
    3 noviembre 2013 en 00:00

    No se si aún lees estos comentarios, por si acaso… Yo estoy fuera de mi querida y añorada Soria; de cuando en cuando me fustigo viendo fotos como las tuyas o releyendo a Gerardo Diego: Río Duero, río Duero… y en esas estaba cuando me he encontrado con tu reportaje. Me ha gustado tanto la parte literaria como la fotográfica.
    Gracias.

    • 16 justi
      3 noviembre 2013 en 00:00

      Hola Jesús.
      Qué bien el tener como Soriano que eres ese contacto con el escenario de muchos de los textos del poeta:
      “Colinas plateadas, grises alcores, cárdenas roquedas,
      … caminos blancos y álamos del río, tardes de Soria, mística y guerrera hoy siento por vosotros, en el fondo del corazón, tristeza, tristeza que es amor! ¡Campos de Soria donde parece, que las rocas sueñan, conmigo vais. ¡Colinas plateadas, grises alcores, cárdenas roquedas! …” (Campos de Castilla)
      Machado parece salirse de su mundo interior para enfrentarse con el mundo que le rodea. Poemas escritos desde Soria donde residió varios año. Visiones de un paisaje pobre y hermoso, hombres sufridos y rudos, meditaciones sobre el pasado que ha engendrado tal presente, con sus anhelo de un futuro mejor.
      Campos de Soria se compone de nueve partes en las que Machado -en vísperas de un largo viaje- traza un verdadero compendio de su visión de Castilla: el paisaje en las distintas estaciones, los hombres, la ciudad de Soria… Las tres últimas partes son una despedida de aquellos aspectos de la tierra más allegados a su sensibilidad.
      A esta su sensibilidad del Poeta es a la que quise acercarme yo en mi viaje, acompañándolo de fotos. Nuestro siempre Duero.
      Gracias por tus palabras.
      Un abrazo.


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