02
Abr
12

tras la ventana, el magnolio

Los sueños son la comprensión de la
vida,

sueños son la comprensión del amor

domingo de ramos,
es tradición que los niños estrenen algo
y batan ramas de palmera bendecidas a las puertas de las iglesias.
Quizá sean las cinco, no miro el reloj,
domingo de ramos,
tras la comida, en la terraza he sacado unas fotos,
la primavera está abriendo la tierra y salen colores.
Luego es momento del relax,
tumbado en el sofá.

La ventana que da al Norte.


Tras los barrotes las ramas, los dos magnolios que hace montón de años planté
sin saber cómo iban a crecer…
Cada vez más cerca, sus ramas se arriman a la ventana, sus puntas a lo alto;
lejos, la linea del horizonte atravesando la masía,

se llama Torre Vileta y ha dado nombre  a esta urbanización. Antes, viñedos y caracoles. Hoy,  casas, coches y los eternos caracoles que siguen en su reino.

Tras la masía el macizo de granito, interpuesto entre tierra y cielo.
He puesto música de fondo… como no, de Kitaro…
Loa magnolios, 15 metros de alto y pocos menos de ancho, se abren al sol.
Los recuerdo. Tenían sólo 1,5 metro cuando los metí en el coche. Era otra primavera, de ayer.

Y los puse delante la casa, en la cara que da al Norte, en el césped.
Las raíces bien hundidas, que no se interfirieran con el césped de la superficie.
Hoy sus raíces rastrean,  gordas como brazos, ya compartiendo los nutrientes con el musgo y la hierba.

Siete metros tan  sólo separan sus troncos. Pero por los laterales
ya sus ramas se han juntado,

se abrazan. Y yo contemplo sus abrazos desde la ventana.

Tiemblan a rato sus hojas. O se mecen por el viento.
Planté dos.   Como los dos hijos.

Me paro, respiro la tarde.
Kitaro sigue sonando:  Aqua, Romance, Ruta de la Seda…
Una suave brisa de Abril, ya es día uno, acuna las hojas. Hablan,
murmuran como ruedas de molino:
tú, yo, esos niños que hoy no han estrenando nada. Ni un vaso de agua.
Cada tres segundo muere un niño de sed y hambre en nuestro mundo,

en nuestra casa.
Sus manos son estas hojas del magnolio que se agitan,

las extienden,

y nadie se las llenamos.
Estas ramas que he visto aparecer lentamente a través de esos cristales en estos años  por la ventana. Primero apareció una punta,
luego más puntas, y se extendieron… y en mayo flores. El cielo es todo azul, sin fisuras en
este domingo de ramos,
sin costuras, sin estelas de aviones que dejen caminos de contaminación blanca.



Han pasado muchos años y ya desde la ventana no veo el final de las ramas.

En Mayo se llenarán
de flores blancas, muy grandes,
aromatizando la tarde.
Salgo a la terraza,
les saco fotos.

Los acaricio con la mirada. Sus hojas tan verdes y robustas, luz de tarde de primavera

Ha parado por un momento el vaivén de las hojas,
luego se han agitado,
gritan,
lloran,
piden pan. Son manos.
Luego de nuevo se calman.
El sol a esta hora anida con reflejas de luz en sus ramas, brillan…
Dentro de un rato vendrán los pájaros,
pájaros de pecho amarillo y otros todo grises,
vienen palomas ¿qué buscan a esta hora de la tarde sobre las ramas del magnolio?


Ya van de retirada y hacen un descanso frente a mi ventana.
Suena Karavansary. Una de las canciones que más me gustan de Kítaro,

una caravana por desiertos o calles llenas de coches…

Dejo de escribir. Cierro los ojos,
el polvo de la caravana por el desierto tapa el sol,

o quizá sea la contaminación de los motores…
He  escuchado muchas veces esta música,
¿había conocido antes esta llama dentro de mi corazón?
Los acordes  suenan machaconamente. Ahora es un solo de flauta.
Ahora me doy cuenta ,
son acordes de siempre,

como juegos de niños,

como esperanzas de jóvenes.
Hoy igual que antes.
Acordes de  confianza,
confianza que agarra
que comprende
que ayuda
en todos los miedos,
acordes de la Fe,
acordes de la Verdad,
acordes de la Libertad.

Desiertos por los que caminamos en caravana.

Es el fuego
lo que nos limpia,
como el deseo, el  sueño
que nos hace rodar por el mundo.
¿quién soy yo en esta caravana, en esta  isla de  fe?

¿Quién soy yo en esta isla de La
vida?

Tú, azul,  eres el Cielo. Tú, agua verde esmeralda,  eres el Océano.

Yo soy la Tierra, una isla de  amor y esperanzas…

Domingo de Ramos: Es comienzo de Semana Santa, y  me acuerdo de las
procesiones de Zamora.
El pregón de Merlú,

el sermón de las  siete palabras,

las mujeres  en procesión, enlutadas, en silencio, por las calles
de San Torcuato y Santa Clara.
Nazarenos sobre el puente de Piedra reflejando en el agua del Duero sus antorchas…

Luego, las sopas de ajo de los procesionarios  en la madrugada del Viernes Santo. Un descanso en la larga

caravana cargando cruces

en la avenida de las tres cruces,  avenida que ya va bajando hacia  la estación del Tren.

Caravana, Caravansary… seguimos caminado en la vida como acordes en el pentagrama.


Los camellos y beduinos llegan a un oasis de palmeras y agua. Descansan.
Luego siguen. A lo lejos se divisan luces  de una ciudad extraña,
quizá espejismos…
Mañana es lunes,
la visita médica, pasaré  por la farmacia,

compraré tomateras para que cuando llegue la lluvia anunciada

les empape la tierra…caravana de nuestras horas.
Los niños no tienen cole. Se oirán voces en la calle, junto  a los cantos de los pájaros.
(se hace melancólica la música, solos de violines)
¿a quién dejaremos los niños en estos días sin cole?
La caravana avanza, la música se hace  tenue con los rayos últimos del sol
de esta primera tarde de abril.
El viento agita y empuja unas contra otras las ramas.
Escucho el grito que sale de entre las hojas:
“cada 3 segundos muere un niño en la calle” -¿eso dicen?-
alargo mi mano, no les llega mi  vaso de agua.
Mañana, tras la farmacia, pasaré por la Caixa que está al lado, y haré
un ingreso a la ONG
que salva vidas con nuestra limosna…
Las ramas siguen agitándose.
Pasaré por el Mercadona de vuelta,

falta leche y faltan patatas.

Antes dejaré los tápers a la abuela.
Y me acordaré de los que no tienen Súper y no tienen pozos de agua…

Sólo pido que pueda, cuando mi vista ya no vea el final de la altura de  los magnólios,

seguir sintiendo este latido de acordes en mi alma,

y seguir estando en esa casa abierta de todos que es la vida participada, el camino, la caravana.

Los sueños son la comprensión de la
vida,

sueños son la comprensión del amor.

(Por Justi)

Anuncios

10 Responses to “tras la ventana, el magnolio”


  1. 2 abril 2012 en 00:00

    Me encantó el relato nostálgico-soñoliento.
    Una vez que te inspiras se nota que pillas la carrerilla y no hay quien te pare…Terminarías agotado y seguro estuviste toda la tarde durmiendo.
    Pero mereció la pena
    La música de Kítaro, como siempre , la guinda…y el magnolio, con esos troncos, lo mejor que harías es quitarlos y hacer lo que yo he hecho con mis cuatro plantas, jajajaja…Ese te levanta la casa como lo dejes que siga creciendo.

    Felices vacaciones poeta y sigue soñando…

    • 2 justi
      2 abril 2012 en 00:00

      Espero, Colombine, que no llegue ese momento. No me gustan los espacios duros.
      Tenemos un trato, ellos a lo hondo y a lo alto,
      y que no molesten los cimientos de la casa…
      Un pacto así, aunque de otros modales más agresivos,
      he hecho con los caracoles. Y nos vamos soportando. A veces, lo reconozco, cuando el plantel del huerto es todavía tierno echo unos gránulos de color azul… pero sólo por el equilibrio ecológico,
      algo así como la licencia de caza para matar…
      Y me pongo en el lugar de tus cuatro plantas desheredadas de tu terraza…
      no les debe haber gustado mucho su final de temporada.
      Feliz semana de relax.
      Un abrazo.

  2. 2 abril 2012 en 00:00

    Me has arrancado lágrimas diferentes a las que mis ojos suelen llorar estos días por el asuntillo de los efectos secundarios.
    La belleza de tus magnolios y del amor que los inspiró para que ahí estuvieran, la música que aviva los sentidos hasta casi hacerte oler la fragancia de esas flores blancas. Tu discurrir por lo cotidiano transportando nuestra mirada más allá de lo que la vista alcanza.
    No, no les llega nuestro vaso de agua pero hoy tiene más valor mi botella llena. Y me agarro con fuerza a tus acordes para seguir soñando con un poco más de vida, con un poco más de amor y mejor repartido.
    Besos, Justi, muchos besos y muchas gracias por tus miradas, siempre llenas.

    • 4 justi
      2 abril 2012 en 00:00

      Si es que la vida, amiga Gloria está llena de asuntillos de efectos secundarios,
      ¿para cuándo los primarios?
      Y ciertamente los dos magnolios marcan el tiempo de las estaciones.
      En invierno han estado en silencio, salvo cuando el viento les ha removido los recuerdos.
      Ahora están de verde brillante. En Mayo-Junio se poblarán de grandes flores que atraen a la abejorros, ya gordos tras los atracones de las flores de cerezos y manzanos de este valle.
      Al mismo tiempo que se le caen bastantes hojas y llenan el suelo, cual escenario, de raros coros de bailarinas al caer. Hasta que paso el cortacesped y les corto el baile… Como la vida mismo.
      A repartir esa botella de agua que dices llena.
      Besos

  3. 5 valcarce
    3 abril 2012 en 00:00

    Mirada tras la ventana:
    la vida que pasa, pasan las nubes, pasa la lluvia,
    la primavera le sucede al invierno,
    vuelven los abejarucos,
    los caracoles que se comen las lechugas tiernas,
    esos magnolios majestuosos que aromatizan el mes de mayo,
    y nosotros que caminamos como dices tú,
    en esa caravana que es la vida,
    carros que, a veces, pierden una rueda
    y hay que improvisar para seguir caminando,
    para seguir viviendo…
    Pero en esa caravana de la vida, no estamos solos,
    aunque nos olvidemos de los que nos rodean,
    de esos niños de los que haces mención,
    esos niños que alargan sus manos y piden pan…
    hoy, cuando los mercados se han adueñado de nuestras vidas,
    hay un tercer mundo que está más olvidado que nunca…
    y además, parece que se intenta que ese tercer mundo
    se haga cada vez más amplio,
    ¿cómo será nuestro mañana?
    ¿también alargaremos la mano pidiendo pan?
    Preciosa evocación,
    miradas tras la ventana en una tarde de abril,
    hoy llueve… ¿dónde se esconde la primavera?
    Un abrazo

    • 6 justi
      3 abril 2012 en 00:00

      Hola, Valcarce,
      si llueve es que ya es primavera.
      Y está lloviendo esta semana santa,
      tendremos flores, trigo,
      que me han dicho que los agricultores del pueblo están contentos,
      que con estas lluvias se salvará la cosecha. Habrá trigo para moler. Habrá pan…
      Gracias por tus palabras. He visto en tu comentario que también has ido, vas,
      en esa columna de caravana que es la vida,
      caravana tan fugitiva como alentadora,
      el movimiento de los pies y el movimiento oculto del corazón.
      Y oímos con mil gritos desesperados a los que tienen hambre,
      a los que no tienen trabajo…
      Vamos muchos en esa caravana.
      Ojalá nuestros abrazos fueran fuertes,
      y que saciaran las necesidades básicas de todos.
      Esa sería la mejor resurrección,
      la ciudad iluminada que persigue esa caravana
      entre desiertos y chopos dorados de sol al atardecer.
      Un abrazo, y gracias por tu mirada.
      Todos tenemos ventanas por donde salir a volar en busca de los demás.

  4. 7 ana rodrigo
    5 abril 2012 en 00:00

    Siempre nos quedarán por delante los sueños, las esperanzas, las utopías, que nos guíen siempre hacia y hasta la vida a pesar de la muerte, la sonrisa, a pesar de y en el sufrimiento, el resucitar a pesar de tanta desolación, la desobediencia frente a la sumisión, la indignación frente al conforrmiso, en fin, ese horizonte al que perseguir, allí donde nos esperan tantos proyectos realizables y posibles que nos hagan avanzar hacia lo humano en toda su grandeza.

    Yo, de nostalgia, ni de las sopas de ajo…jaja

    • 8 justi
      7 abril 2012 en 00:00

      Pues yo sí que tengo nostalgia de aquellas sopas de ajo.
      Las intentamos hacer aquí pero no saben como las de mi madre.
      Era el pan aquel que se hacía migas. Nada que ver con el que compramos ahora.
      Pero !bueno! sin excesivas nostalgias;
      contentos del camino hecho,
      a pesar de que nos queda mucho por recorrer.
      Como dices, A. Rodrigo, que no desfallezcamos en el logro de los proyectos que siempre
      hemos de tener,
      Un abrazo

  5. 7 abril 2012 en 00:00

    Hola, Justi. Era muy típico allá en nuestra juventud estrenar, como bien dices, algo de ropa nueva así como llevar una palma a la iglesia. Recuerdos de una época.
    Hoy me quedo con esa mirada desde tu ventana hacia los magnolios que plantaste hace años, aquellos pequeños árboles que hoy se tocan; preciosos árboles. Pero en tu escrito hay algo mucho más importante, la mano de esos niños que no estrenan nada pero que, mucho más grave, no tienen que llevarse a la boca y en estos tiempos todavía se mueren de hambre. Son muchas las veces que me pregunto cómo se puede consentir esto a estas alturas del siglo XXI y sólo hallo una respuesta: no interesa acabar con el hambre en el mundo…ni con las guerras tampoco. En fin, al menos tengo la conciencia algo tranquila por poder colaborar un poco dentro de mis posibilidades.
    Desde esa ventana, con esas vistas tan privilegiadas que tienes, tal vez incite al que mira a la reflexión y surjan las preguntas.
    Disfruta del paisaje, amigo Justi.
    Un abrazo.

    • 10 justi
      7 abril 2012 en 00:00

      ya ves, Fernando,
      hemos conquistado la luna, a punto de hacerlo con marte y demás mundos solares,
      y somos incapaces de acabar con el hambre de nuestros vecinos humanos.
      Algo estamos haciendo mal, y esto es lo que veo por la ventana
      a más de los Magnolios
      que llegaron a casa de pequeños,
      se han adaptado,
      y no paran de crecer y crecer.
      Les gustó el espacio donde los puse.
      Ojalá que todos encontrásemos el mismo espacio adecuado a nuestro crecimiento, tal como ellos.
      Trabajo está costando. La pobreza avanza. No desfallezcamos en el empeño de erradicarla.
      Un abrazo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Zamora, Puente de Piedra

puente pequeño

Soy lo que siento

¿Quien soy yo? soy lo que me ocurre y siento, azul, rojo, espacio, a veces niño y luego sentimiento, aroma de lejanos tiempos... La mañana es clara y el amor pasa todas las tardes ante mi casa. Soñando, esperando, asomado a la ventana estoy Justi

Justi

miro sin filoazul

Emma-la mascota de casa-

enma

Las fotos que hago

sistema floral

4003745107_a2b2cac529

4003745281_31a660479b

4003745451_1947a8c1b2

Más fotos

Archivos

Mi poemario

soy lo que siento
callar...gritar...siempre por mantener la justicia ante nuevos vendavales...Esos somos nosotros, los que resistimos como robles tras las curvas del sendero de la vida...

moldeando la luz…la imagen y mi palabra

iconodemoldeandolaluz

Historia de nuestras palabras: mis relatos

de la a a la z

El Caballero

quijote
CABALLERO DERROTADO, HAZME SITIO EN TU MONTURA, QUE YO TAMBIÉN VOY CARGADO DE AMARGURA... (leon felipe)

Traje regional de Zamora -CARBAJALES-

trajes
ARTE, COLORIDO, ESTALLIDO DE SENTIDOS EN EL TRAJE REGIONAL DE CARBAJALES-

Aguas del Duero-los arribes-

arrives del duero
Nube blanca, que vas tan sóla en el cielo y tan alta, junto a la luna de plata vendrás a parar mañana, igual que mi amor, en agua. En agua de mar honda y clara. (León Felipe)

leon felipe -monumento en Zamora-

leon felipenuevo

PIEDRAS SAGRADAS

Con las piedras sagradas de los templos caídos grava menuda hicieron los martillos largos de los picapedreros analíticos. Después, sobre esta grava, se ha vertido el asfalto negro y viscoso de los pesimismos. Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña, se han abierto calzadas y caminos por donde el cascabel de la esperanza acelera su ritmo. (Poema de León Felipe)

puente del Esla

puente esla
Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras.

santovenia del esla

santovenia2

MI PUEBLO

Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

hornoruela-011g
abril 2012
L M X J V S D
« Mar   Jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

autor JUSTI


A %d blogueros les gusta esto: