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Oporto, ciudad donde el Duero se hace mar

VIAJE A  OPORTO,  CIUDAD  DONDE EL DUERO SE HACE MAR.

Te invito me acompañes a  Oporto  en esta mi crónica viajera

Es este un  viaje reciente  que hice al comienzo de año. Con vuelo en avión, Oporto está cerca y hay viajes económicos que  todo se ha de mirar en tiempo de crisis y subida de impuestos generalizada.

La ciudad es barata si la comparamos con nuestras ciudades.

Oporto, ciudad de ciudades:

O Porto, ciudad celta  -CALE-  y que dará  luego nombre a Portugal.

Ciudad visigoda.

Ciudad árabe  y luego reconquistada por  el Rey I de Asturias.

Ciudad  que se independiza de Castilla y León  en   1143 con el conde Alfonso.

Pues todas estas ciudades  conviven armoniosamente abrazadas en esta colina que desciende al río Douro

formando la ciudad que hoy visitamos.

Douro, Duero,

este río que después de regar campos y vegas,

tras  acariciar ciudades como  Zamora, Toro, Tordesillas, Soria desde los montes de Urbión,

deposita silenciosa y majestuosamente las lluvias de Castilla y montes de Portugal en el atlántico.

Y este río precisamente ha sido uno de los  motivos  para visitar la ciudad.

He querido conocer su final, como se espera el final de una sinfonía de  vida. Presuroso a su paso por Zamora, aquí llega calmoso y lento,  resignado y conocedor de su destino.

Y  desde luego que ha sido un descubrimiento deslumbrante como comprobarás en las fotos,

agua,

luz,

tejados rojos

Oporto, ciudad grande pero con un centro histórico que se puede pasear fácilmente. Un laberinto de calles y callejones que buscan entre sol y sombra la orilla del Douro de una belleza sin igual.

Fachadas y arquitectura de pasadas épocas. ¡Lástima que hay edificios en estado abandonado y ruinoso y desentonan un poco! propiciando esa sensación  tanto de dejadez como de añoranza de los días en que sin duda fueron gloriosos. También esto hace que sea una ciudad especial.

Quizá sea ese aire de nostalgia  histórica y melancólica que  invade sus calles y balcones la que también invada idéntica sensación  a los que las paseamos por primera vez.

Ciudad que acoge el final de un río que en sus aguas lleva los reflejos de tantas otras ciudades,

rumores de tantos cantos y rezos,

canciones y estribillos del romancero, hazañas del Cid,

colinas de viñedos…

el alma de los pueblos del mesetario Duero  que todos conocemos.

En la parte alta de la colina hay edificios de estructura neoclásica (edificios de la  Pl. de la Libertade),

art-deco (HOTEL GRAND PARIS),

hay  modernismo portugués con ese toque de azulejo azul que recrea escenas de su historia en paredes salones,

hay barroco Portugués en iglesias,  recargo decorativo.

Funcionalismo, vanguardismo (PALACIO DE CRISTAL, PALACIO DE LA MÚSICA)…

Es en  este ensanche de la ciudad donde  aparecen las edificaciones  elegantes y modernas,

las arquitecturas nuevas, contemporáneas,

mansiones de la  época de la burguesía colonial portuguesa (los indianos que diríamos aquí),

calles  de trazado moderno donde hace gala la vida nocturna, galerías de arte, restaurants de  renombre en las guías culinarias.

Y toda esta mezcla de ciudades en una misma ciudad  es lo que  la hace distinta a  otras ciudades europeas:

calles adoquinadas,

amabilidad de sus gentes,

tiendas que nos recuerdan a las tiendas de nuestras ciudades provincianas de los 60  junto a otras tiendas de Zara, Mc Donalds y demás reseñas de cosmopolitismo  y turismo.

Un  abrazo armónico de  calles que se asomas a ver el paso del solemne río Douro.

Oporto, ciudad con magia, ciudad para caminarla calle calle arriba y calle abajo entre travesías, monumentos, iglesias  de piedra y calles estrechas.

Espero que no pierda su encanto ante ese contagio de uniformado  urbanismo  despersonalizado que azota a la mayoría de ciudades.

Ante la mirada,  desde sus elegantes barrios, villas señoriales,  hasta las estrechos callejones de artesanos medievales junto al río, todo respira calma y tradición.

Elegantes escaparates en los bajos de los edificios junto a ropa tendida en los balcones del piso superior.

Todo  rodeado de monumentos históricos   que hace que este conjunto apiñado de casas con tejados rojos haya sido declarado  Patrimonio de la Humanidad.

Abajo, el barrio antiguo ribereño anclado en el ayer.

Arriba, la ciudad que crece en estructuras contemporáneas pero con ese sello de identidad portugués recargado de señales históricas y ultramarinas.

Hay que dejarse  ir sin rumbo. A nuestro paso iremos descubriendo   sorpresivamente la ciudad.

Bajando, siempre llegaremos a la orilla el Douro,

al gran puente de Hierro Luis I, de la factoría Eiffel.

Y a orilla del río,  pararemos y degustaremos en sus tascas  la  buena y sabrosa comida porteña.

Ah! y os invito a subiros al viejo tranvía, que es como viajar  en el tiempo. Un viajé turístico.

Ya  quedan pocas lineas  y tan sólo seis tranvías en activo.

A su paso contemplaréis la Librería LELLO, estantes y estantes  de libros en un escenario de  ensueño de maderas labradas y que aparece en películas como la vimos en Harry Potter. (Qué pena que no me dejaran hacer fotos en su interior. Había vigilancia y por respeto a los libros esta vez no tuvieron que llamarme la atención. Tan sólo una foto desde la entrada que  presento)

Y  subidos al tranvía admirarás el gran Palacio de la Bolsa,

la Estaçao de tren de Sao Bento, una preciosidad de azulejos y ornamentación.

A pocos metros de la  Librería  LELLO está la  la tienda de productos  típicos de Portugal, también entre  espacios de madera en donde que  se nos presentan los productos de antes como productos de siempre envueltos en añoranzas. La tienda se llama  ” A VIDA PORTUGUESA”.  Recomendado entrar, compres o no)

El tranvía para junto a la Torre de los Clérigos, la torre más alta de Portugal, 75 m. con más de 200 escalones de subida, los mismos que de bajada. Mis rodillas los aguantaron…

En lo más alto de la torre mis ojos volaron como pájaros sobre la ciudad.  Lástima que a esa hora de la mañana en que subí el sol no había  disuelto toda la neblina de la noche. Pero la ciudad ya lucía su belleza.

También contemplarás de lejos el Palacio de Cristal, la gran bóveda que acoge todo tipo de  eventos, culturales y deportivos.

Desde  los miradores de sus jardines tendrás una visión del Oporto histórico  río arriba.

Del del otro lado, río abajo,  se contempla la desembocadura del río  en el atlántico.

En la otra orilla del río está Vila Nova de Gaia, frente  a frente con Oporto.  Se cruza por el puente Luis I, el omnipresente puente en todas las fotos, y  es en esta orilla de Gaia donde las  prestigiosas Bodegas guardan en sus grandes y pequeños toneles los vinos mientras cogen aromas y vigor antes de expandir su sabor por el mundo entero. Pero de vino hablaré en otros post. No en vano el vino de Porto es el emblema de esta ciudad.

(Espero que mi amigo Pedro,  de  Oporto, y que es el veterinario de mi mascota, no me tenga que llamar la atención por incongruencias que haya visto en mi narración. Aceptaré su su represalia en la próxima visita en que lo salude cuando lleve a Emma a  la  visita)

Así sentí yo la ciudad, así os lo cuento. Y si no la conoces, acércate que seguro te gustará. Y volverás.

Te dejo con el  vídeo que he compuesto con algunas de las fotos registradas donde verás fotos a las referencias que he señalado  y muchas cosas más.

Oporto es más de lo que se lee o se fotografía. Oporto es una emoción. Y como tal hay que sentirla.

“Muito obrigado”

(foto, video  y texto, por Justi)

 


 

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20 Responses to “Oporto, ciudad donde el Duero se hace mar”


  1. 11 enero 2012 en 00:00

    Me ha encantado…!!!
    Ya tengo ganas de ir, (Me lo apunto como destino en vacaciones!)
    Un beso

    • 2 teresa
      11 enero 2012 en 00:00

      muy bonito y bien explicado….gracias por compartir…un abrazo amigo

      • 3 justi
        11 enero 2012 en 00:00

        Gracias a ti, Teresa, por seguir este recorrido por las calles de Oporto
        y por el río Duero. Mucho que sorprenderse ante esta ciudad.
        Vale la pena acercarce hasta el atlátinco.

    • 4 justi
      11 enero 2012 en 00:00

      Si vas, Montse, te gustará.
      Ciudad todavía con aroma de ciudad antigua.
      Y no dejes de acercarte a la tienda A VIDA PORTUGUESA. Un recorrido de los ojos por sus escaparates donde están los productos antiguos portugueses, aquellos que han sobrevivido al paso del tiempo y todavía conservan su embalage original. El edificio de madera también es para siempre.
      Un abrazo.

  2. 11 enero 2012 en 00:00

    Ya te lo he dicho en confidencia, pero vengo aquí con mucho gusto a contemplar y a leer ese Oporto que tan interesaado estás que conozcamos. Que no, Justi. Que Oporto no esa lo que nos dices y lo que nos muestras, que sí que lo es. Este Oportro en realudad es el Duero que tú buscabas, el Duero que tú eras y el que saigues siendo y ese es el Duero que a mi particularmente me interesa. tántas verces he pensado ccosas parecidas a las que dices. ¿no ves que aquí se encuentra esda maravila de la Alhambra? Pues al final resulta que la Alhambra es lo de menos, que sigue siendo única y bella, pero que lo que cuenta es el reflejo interiort que yace en cada uno de nosotros. Pues eso mismo le pasa al Duero y a Oporto. Al menos, eso es lo que pienso yo. Y me gusta pasear por tus adentros, eso sí que me gusta, amigo. Un abrazo

    • 6 justi
      11 enero 2012 en 00:00

      Hola, Antonio,
      como eres poeta tienes razón.
      Las ciudades son lo que sentimos, y en Oporto yo siento el Douro como en Zamora
      siento el Duero.
      Y el sentimiento viene tanto del ayer como del ahora mismo,
      y a los ojos, cuando contemplamos un río,
      llegan sentimientos guardados en campos y viñedos por donde ha pasado y hemos vivido:
      infancia, misterio, infinito…¿desde cuándo este río en mi?
      Sin embargo, Oporto sigue teniendo encanto propio, lo mire yo o no lo mire. Lo diga o no lo diga.
      Pero tienes razón, la Alhambra es lo que uno siente cuando la contempla y que tú tienes tan cerca. Y las etapas del camino de Santiago no son el Puente la Reina ni Santo Domingo de la Calzada, como no lo es el cercano ya Monte do Gozo. El camino de Santiago son las etapas del alma del que camina solo.
      Un abrazo.

  3. 7 Pilar
    11 enero 2012 en 00:00

    Justi, pues ha sido un verdadero placer acompañarte. Has descrito tan bien el recorrido con esa cantidad de detalles e información de esa ciudad portuguesa, y nos dejas unas fotos tan magníficas que dan ganas de ir mirando esas tarifas económicas de avión y hacer una escapada a Portugal lo antes posible.
    Estuve en Oporto hace muchos años y tu relato e imágenes me han transportado a aquellos momentos…
    Gracias por el paseo, amigo Justi. Por compartir siempre tus pasos con nosotros.
    Imagino que tuvo que ser muy especial encontrarte con ese final del Douro (Duero). Preciosa fotografía…
    Un fuerte abrazo, y un magnífico 2012!
    Pilar

    • 8 justi
      11 enero 2012 en 00:00

      Pues sí, Pilar, ha sido una visita a Oporto muy especial ya que nunca había estado.
      Poblada de puentes y ubicada a orillas del Río Duero, Oporto es perfecta para quienes les gusta recorrer y perderse por laberínticas callejuelas. Tú ya las conoces y te habrá gustado recrear tu visita con mis fotos . Esa fachada mirando al Duero poco ha cambiado:
      Se sigue viendo desde el río ,la Catedral, la torre de los Clérigos, el Mercado, la Estación San Bento…y tantos otros monumentos, todo armonioso no en vano es Patrimonio de la Humanidad.
      Pasear por sus calles es apreciar lo cotidiano que se vive en Oporto, y fundirnos en su nostalgia soñadora en ese caminar sereno del río hacia el atlántico ya cercano.
      Gracias por tus palabras
      y que tengamos feliz año, lo menos recortante posible…

  4. 9 valcarce
    11 enero 2012 en 00:00

    Unas hermosas fotos, acompañadas de un texto magnífico y un vídeo que nos muestra lo bello que es Oporto.
    Me he sentido partícipe de tu viaje, según iba leyendo,
    me he perdido en su callejuelas con sabor a otros tiempos,
    he mirado el río desde los puentes y he pensado, como tú, en todos los recuerdos que arrastra hasta el mar,
    hasta he pensado que cuando llega allí, está salado de las lágrimas que van inundando sus orillas,
    lágrimas, muchas veces de tristeza, pero también otras de alegría, de emoción, de esperanza…
    He visitado esa magnífica librería y he comprado en esa tienda que parece de otros tiempos,
    he contemplado el reflejo de las luces en el agua y su ondulado vaivén alrededor de las barcas,
    incluso he sentido el sabor del vino en el paladar, como saboreando un beso.

    He sentido que lo visitaba, mientras leía tu texto.
    Creo, Justi, que eso es lo mejor que te puedo decir sobre lo que nos cuentas.
    Ahora, solo me falta visitarlo…
    Besos.

    • 10 justi
      12 enero 2012 en 00:00

      Pues me alegro, Valcarce, que sin moverte de la silla hayas seguido estos recorridos que sin trazado geométrico os he propuesto. y que describo de forma emocional y anárquica antes que programada.
      Al final, Oporto es para dejarse ir. En cada rincón, en cada plaza hay algo o mucho que atrae la mirada,
      sin necesidad de perderse entre mapas de papel. Abajo, el río, el encanto de la ciudad vieja, arriba la Catedrad y la Estación San Bento con toda el resplandor de la ciudad que ha ido creciendo.
      Y en la otra orilla, la otra ciudad, GAIA, con las bodegas del buen vino Porto esperando la visita y cata de los turistas.
      Mis viajes son algo más que guías documentadas, son también de sentimientos, de descubrir la magia de las ciudades.
      Esa tienda donde dices que has comprado, A VIDA PORTUGUESA, es una maravilla, un sitio imprescindible de entrar si se va a Oporto. Y además está al lado de la ya mundialmente conocida y filmada LIBRERÍA LELLO. Otra maravilla. La tienda, me la recomendó un amigo, Pedro, que vive por aquí pero que es de Oporto. La decoracíon, arquitectura, y los artículos que vende llevan el sello del Portugal de siempre. No habrás pagado en tu compra virtual si es que compraste libretas, jabones, etc. de las miles de cosas que hay expuestas.
      Y además, pude sacar fotos sin llamarme nadie la atención. De agradecimiento, compré unas pastillas de jabón de época, con el envoltorio que ya en sí es un aroma del pasado.
      Espero que en tu visita real y de todos los que vayan si van, no les defraude mi crónica sencilla de
      mirón que he realizado en mi blog. Hay guías muy bien documentadas.
      Y de telón de fondo…siempre el Douro, nuestro padre Duero para los mesetarios de su cuenca en Castilla-León.
      Como dices, los ríos todo lo arrastran, eso que enumeras y más si antes no se lo han devorado los peces, como
      gozos,
      lágrimas,
      suspiros,
      esperanzas,
      desilusiones,
      también plásticos (mira que somos irrespetuosos por no usar aquí otra palabra).
      Y todo va al mar…
      Si “nuestras vidas son como ríos que van a dar a la mar”, como dice J. Manrique en las coplas a la muerte de su padre, que sea a través de un río beneficioso como el Duero, que llega manso y tranquilo, con los deberes hechos entre campos y ciudades, agradecido por todos, a la paz atlántica.
      Gracias por tu comentario, siempre mejoráis el post con vuestras palabras que a su vez me motivan para seguir ampliando el post.
      Un beso.

  5. 12 enero 2012 en 00:00

    Me ha encantado la semblanza que haces sobre la ciudaad. Yo estuve allí toda una tarde y acabo de comprender que no vi nada…
    Ahora , al igual que a Montse , me gustaría visitarla de nuevo con esta magnífica y preciosa guía en la mano.
    Aunque tu semblanza abarca la historia y el arte , es evidente que el protagonismo se lo concedes al Duero, a tu Duero, no podía ser de otra forma viniendo de un poeta.
    Me alegro que lo hayáis pasado bien y disfrutado de este viaje, algunas de las fotos son auténticas postales de una gran belleza.
    un beso

    • 12 justi
      12 enero 2012 en 00:00

      Me alegra, Colombine, que me digas que ya lo conocías.
      La fachada de la ciudad con sus monumentos son los mismos de entonces. Esa silueta de tejados rojos
      unos encima de otros, salpicados de torres de iglesias y fachadas espectacurales, hasta llegar a lo alto de la colina se suceden armoniosamente.
      Por lo demás, una ciudad es mucho más que monumentos. Una tarde puede ser poco y también
      puede ser suficiente. La ciudad se ve con los ojos y desde el sentimiento que pongas en la mirada.
      Si queremos visitar museos, teatros, salas de arte, etc… harían falta más días. Pero para coger el pulso de la ciudad con menos también se consigue. También a mi me han quedado cosas. Me quedé con ganas de hacer un recorrido total en tranvía, no sea que para otro viaje ya no queden,
      me quedó por ver el Mercado de Bolhao.
      El gran palacio de la Bolsa a penas lo pude ver…y más cosas. Siempre hay que dejar algo para después…no atracarse de una vez, y Oporto es una gran ciudad con muchas cosas que visitar.
      Eso sí, me fui a dos Bodegas con sus correspondientes catas. Imprescindible en todo viaje a Oporto.
      El vino ,como el Duero, son señales de identidad de la ciudad. Un aliciente más. De no desembocar el río por aquí igual me hubiera perdido esta belleza de ciudad. Claro! que sin río no sería lo que es.
      Trabajo he tenido para poner un poco de selección y orden entre tantas fotos que saqué, (muchas son más de lo mismo aunque con matices distintos, de día, de atardecer, con cielo azul o gris… Tendré que disciplinar mi dedo, que últimamente se está desmadrando. Y como dice en Moldeando algún comentarista “a veces lo menos es más y lo más es menos”
      Gracias por venir siempre a comentar mis posts. Para vosotros escribo, sobretodo a los que sé que me seguís con vuestros siempre acertados comentarios. Y cuando respondo lo hago personalmente y también con la intención de seguir formateando el post, y para todos.
      Un beso

  6. 13 ana rodrigo
    12 enero 2012 en 00:00

    Desconozco la nota te daráa tu amigo Pedro, pero a mi me ha parecido una excelente, crónica con su estupendísima información gráfica, más “el alma” que tú le pones, pues te ha salido redonda.
    Ciertamente que al leerte dan ganas de hacer una escapadita a esta peculiar ciudad.
    ¡Cuánto me alegro de que lo hayáis pasado bien!
    Un abrazo

    • 14 justi
      12 enero 2012 en 00:00

      Hola, A. Rodriguo.
      Del estirón que me de Pedro, el de Oporto, ya lo comunicaré. Eso será cuando hable con él
      cuando lleve mi mascota a revisión. Espero no sea muy fuerte el estirón. He comenado muy bien, o eso creo, con sinceridad y respeto, de la ciudad de Oporto. Me ha encantado el viaje, y por supuesto volveré ya que me han quedado cosas por ver, o simplemente por repetir las buenas ya contempladas.
      Me hacía ilusión ver el final de este Duero que tanto hemos sentido en su recorrido,
      como se siente el agua al abrir un grifo,
      ya sea bajo el puente de Piedra o puente de Hierro. de Zamora.
      Río donde de niño me he bañado en sus aguas calmas en la playa que llamamos Benidor.
      Como lo sentirás tu a través de sus aguas del embalse de Manzanal del Barco , aguas que acabarán igualmente en el atlántico que he contemplado como acaban todas las aguas de esta nuestra meseta catellanoleonesa.
      Al final todo queda en eso, en lo que todos seremos, en eternidad con más o menos recuerdos.
      Ya ves, una crónica viajera pero que no podemos escaparnos del sentimiento que encierra, pues un río y una ciudad no son solamente agua ni calles. Son algo más, son lo que de ellos sintamos.
      Es que este es un blog de poesía, y el sentimiento poético aflora como afluentes de un cauce padre, se hable de política o se hable de ciudades.
      Un abrazo.

  7. 14 enero 2012 en 00:00

    Buen escrito y documental sobre la preciosísima ciudad de Oporto. Me hiciste volver a pasear por sus calles inclinadas, por la riberas del Duero y contemplar desde ahí Vila Nova da Gaia. Es una ciudad que merece mucho la pena visitar, sin duda alguna. Pero mientras te leía, también rememoraba la visita a la librería Lello, una verdadera joya.
    Creo que los dos estamos enamorados de esta ciudad. Gracias por la visita tan bien guiada a la que nos invitas aquí.
    Moito obrigado, amigo Justi.

    • 16 justi
      14 enero 2012 en 00:00

      Sí, Fernando.

      Tiene encanto esta ciudad, además si ya la conocías con mi recorrido
      habrás rememorado tu viaje:
      la zona de la Ribera, una zona muy agradable con restaurantes,
      cruzas el río por el puente Luis I y visitas las bodegas Ferreira, Taylor, Calem, Sandeman…
      y con las catas gratis.
      Y el tour por la ciudad: las iglesias barrocas, torre do clérigos ,
      estación de tren San Bento con los murales de cerámica excelentes,
      La librería Lello… El palacio de la Bolsa…y tantos y tantos monumentos.
      Y los Porteños amables, buena gente.
      Yo iba también siguiendo el Duero en su tramo final… un doble viaje: ciudad y río, emoción.
      Un abrazo, y gracias por tus palabras.

  8. 17 lolita
    16 enero 2012 en 00:00

    Muy interesante Justi,lo esplicas tan bien que no puedo decir que no ire, mas bien estoy deseando coger los sitios por ti recomendados, y empezar el viaje, muchas gracias por dejarme compartir tus momentos

    un abrazo
    LOLITA……

    • 18 justi
      16 enero 2012 en 00:00

      No dejes de hacerlo, Lolita.
      Viajar es conocer, comunicarse, compartir, divertirse,
      y Oporto es un buen destino para todo ellpo.
      Y está muy cerca, total en la otra orilla…
      Mucho para admirarse y sorprenderse.
      Emotivo un viaje por el río Duero entre las dos riberas finales antes de llegar al mar,
      llenas de historia y cultura:
      Oporto y las fachadas de siglos de sus casas y edificios, y Vila Nova de Gaia con las Bodegas del buen vino, frente a frente.
      Un abrazo.

  9. 24 enero 2012 en 00:00

    Hola Justi, no veas lo bien que me ha sentado hacerme este paseo contigo por Oporto, ciudad que conocí hace ya muchos años y a la que no he dejado de volver en cada ocasión que se me presentó.
    Volví a contemplarla desde lo alto del puente, volví a pasear en barca por el río, a recorrer sus plazas, hasta me ví sentada en un precioso restaurante poniéndome las botas con el bacallau.
    Un precioso regalo. Dices que Oporto es una emoción y te agradezco la frase (mi cabeza está un tanto torpe estos días) porque éso justamente es lo que hubiera querido deciar pero, a buen seguro, no me habría salido la frase tan redonda.
    Un fuerte abrazo, amigo y gracias, gracias por todo.

    • 20 justi
      24 enero 2012 en 00:00

      Oporto…emoción, historia, cultura, gentes que por esas calles han transitado.
      Y tú entre ellas, Gloria -por lo que comentas-
      Seguro que tu crónica hubiera sido más reposada y certera que la mía. Era mi primera vez, sin duda la que marca
      como todas las primeras veces.
      Oporto, ciudad siempre acompañada de miradas, abrazada por el Duero,
      un río que trae y lleva nuestras vidas como tantos ríos,
      sin que nadie de los que lo cruzamos oigamos el ruido de sus inmensos latidos,
      latidos que a veces desbordan hasta que se hacen inmenso mar.
      Gracias por tus palabras, y !despiértate!, es de día. Agarra ese reflejo de luz que entra por la ventana.
      Un abrazo


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