19
Sep
11

Viaje al pueblo

Fui al pueblo en fiestas.

Me encantó ser partícipe,  sentir mis raíces.

Reconocí esas tierras. Cuánto recuerdo.  Cúanto aire puro.

El cielo azul

tan ancho como el ocre campo por donde el sol extiende sus brazos de luz.

Escuadrones de encinas, en grupos o solitarias,  guardan esta tierra casi polvo

entre  hierbas secas y lacias de este verano seco.

Me acordé del verso del poeta zamorano Claudio  Rodriguez, verso que modifico un poco:

“…Llegaré. Llegaré. Ahí está mi vida.

ahí está la torre de la iglesia, ahí brilla mi pueblo.

Un poco más. Ya casi…

Tú, buen corazón, sigue

un poco más, sólo un poco…

Mira a lo alto..Así, así…Ya.

Un aguilucho aquí, ya en mi tierra…

Viajero,

tu nunca

te olvidarás  si pisas estas tierras.”

Estar entre amigos, familiares y vecinos después de tantos años, esto sí es admirable.

Años  ya que no me acercaba al pueblo precisamente por esta fiesta de setiembre, fiesta mayor de la  patrona Virgen del Tovar.

Y merece la pena volver a casa cuando el pueblo salta en fiestas,

y sentir que   el ayer es nuestro hoy…

Recorrí  las calles contemplando los mismos tejados rojo de siempre,

fachadas  todavía de barro junto a estas de arquitectura moderna,

las siempre  pintorescas puertas corraleras,

abajo en la calle, el edificio de las escuelas de los chicos hoy reconvertido en centro cultural.

Ya en la noche, en la plaza, mientras sonaba la música conocí y reí con el amigable grupo de Facebook

del muro de Santovénia,

hasta bailé  a los sones de la orquesta.

Viajé por el entorno con mi Nikon al cuello, imágenes que siguen colgando de mi retina y que algunas presento en este post:

Tábara, Bretó, Villarrín…

Las torres de Iberdrola  cruzando la vega, orilla el Esla, en su largo caminar transportando electricidad  por  nuestros campos y desde  los saltos de agua del río   Esla, a cambio de nada.

Y el agua es más que petróleo…  ¿Quién goza de los beneficios de estas riquezas naturales?

Y  para colmo, siguen  deteriorando  el cauce del río con nuevas presas.

Ya, hasta la zona de baño  ha desaparecido. El río parece un embalse de aguas estancadas y su corriente amansada.

Ni acercarme pude a las choperas  tras las bodegas, donde en los ochenta llevaba los niños a

tomar la merienda de tomate y tortilla en los meses del verano.

Y los nidos… ya sin cigüeñas,  como casas abandonadas.

Parece que ni ellas que conocen tantos caminos  quieren ser testigos del deterioro presente.

¿Huyen o las echamos con pesticidas?

Antes, el hambre ya nos sacó a otros del pueblo, era en los 50… a mi con 11 años.

Cerca del río, las siempre bodegas bajo el montículo de tierra que   siguen intentando el susurro  mudo de las aguas…lamentándose en silencio entre los cada vez menos carrales de vino reposando en sus  oquedades.

Cuatro viñedos tenía mi padre y le pagaron una limosna por arrancarlos y así limitar la producción y beneficiar a otros viñedos de moda.

He paseado, me he parado en lo alto de los cerros, me he sentado mirando casas y recuerdos…

Compruebo que todavía falta la resurrección  económica en esos pueblos olvidados de políticos y faltos de proyectos  de mejora.

Siempre pasó lejos de estas tierras  el progreso industrial.

Por poner un ejemplo, el único tramo de la autovía de la ruta de la Plata que todavía  falta por hacer son los 40 Km. del pueblo.  Carretera que  viene de Cádiz a Gijón…

40  mínimos km. pendientes de realizar y en campo llano…

claro! ahí las comisiones no serán tan abultadas…

De vergüenza!,  como  para indignados  acampar en la carretera y protestar…

Oh! carretera 630 que desde siglos viene dividiendo el pueblo en dos. Ni una circunvalación…ni un semáforo.

-!Niño, cuidado al cruzar la carretera! – nos advertían las abuelas-

Unos tanto y otros tanta…esperanza,

sólo paz, trabajar el campo, un poco de ganado (y no es poco),

algún rebaño entre corros de encinas,

gente buena y trabajadora mirando al cielo y  rogando por sus cosechas,

olor cada vez menos a  ganado, ahora la fuerza la ponen las máquinas.

En la festiva tarde  venía aroma de  jara del  monte cercano…

Grandeza de un   pueblo vestido de fiesta.

Por lo demás, ha sido gratificante sentirme pueblo,

Gratificante saludaros y abrazaros, veros, tomar una cerveza a vuestro lado

y  sentir que Santovenia  es un pueblo maravilloso de gentes maravillosas.

Allí estuve,

entré en la casa, en las casas…

Me pareció todavía  encontrar en los soportales, al caer la tarde como cuando salíamos de la escuela,

a nuestras madres  y vecinas. Percibí que sus grandes ojos oscuros

todavía nos contemplaban. Pero era sólo un recuerdo.

Éramos entonces chiquillos,  a penas voces   y gritos que crecían,

pequeñas sombras,  grandes sueños…

Me pareció entras en la casa con poca luz,  como entonces.  Otro recuerdo…

Pero no me vieron, todo está cambiando.

Un viento parecía mover las cortinas de la sala,

pero no eran manos,

eran los acordes de la  fiesta mayor que venían desde la plaza y se colaban tras la ventanas.

Yo, caminante,

este verano he pasado por allí por el pueblo y me detuve.

Campo de la infancia, campo de la verdad.  Sed testigo de lo que he sentido.

.

Y acabo con otro verso, también modificando algo,  de Claudio Rodriguez  (1953-1991)…

“Pero basta de hablar en vano

que hoy debo hacer  lo que debí haber hecho.

Perdón si antes no os pude dar la mano

pero  yo qué sabía… Vuelvo alegre

y esta calma  de fiesta da a mis pasos

el buen compás, la buena

marcha hacia el pueblo de mis primeros años.

!De par en par las puertas!  Voy. Y entro.”

Saludos.

por Justi

(fotos y textos de Justi)

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19 Responses to “Viaje al pueblo”


  1. 1 Pilar
    22 septiembre 2011 en 00:00

    Cómo cambian los pueblos…, cómo se van ‘vaciando’ algunos…, pero cuando ‘tocan’ fiestas, se vuelven a llenar…, de alegría, de forasteros, de los del lugar, y de los de simpre… ¡Cómo debe ser!

    Sigo ‘a tientas’ en mi ordenador, Justi… Pero no quería pasar sin comentarte…
    Feliz tarde, amigo Justi.
    Pilar

    • 2 justi
      22 septiembre 2011 en 00:00

      Hola, Pilar.
      Desconozco qué problema puedas tener en tu ordenador, pero aquí tu comentario se ve perfectamente.
      Y sí, qué observación tan acertada haces. Estos pueblos del campo de los que emigramos tantos y tantos, es como si se hubieran vaciado, pero en los días de verano, fiestas etc… se vuelven a llenar de todos los que sienten sus raíces. Son momentos de compartir familia, vecinos y amigos.
      Gracias por pasar virtualmente a ver este mi pueblo donde nací, en la N.630 la llamada ruta de la Plata.
      Un fuerte abrazo
      y que tu ordenador no te de sobresaltos.

  2. 22 septiembre 2011 en 00:00

    Me ha encantado esta crónica de tu viaje Justi.
    Ya conozco muchos más detalles sobre tu pueblo y los bellos rincones que le quedan cerca…Y como siempre expresado en una prosa poética solo al alcance de unos pocos…
    Leyendo esto me ha venido a la mente una frase de uno de tus post anteriores que me impacto mucho , una frase muy hermosa que he vuelto a releer porque encierra un sin fin de recuerdos y de vida…

    “Los pies de mis padres, de mis antepasados, siguen ardiendo en la chimenea como cuando estaban vivos, incluso luego de apagado el fuego”

    Extraordinario y entrañable documental sobre tu viaje .
    un beso

    • 4 justi
      22 septiembre 2011 en 00:00

      Así es Lola,
      pisas de nuevo aquellas calles, entras en las casas del pueblo
      y es preciso callar para calmar el aliento…
      Somos del campo, de allí venimos. Tejados rojos y tierra hecha polvo de tantas vueltas darles
      para arrancarle trigo. Sólo la Iglesia supera la linea de las casas.
      Pero era la fiesta y había que bailar;
      en la Plaza una banda tocaba ritmos de canciones.
      Reía con la gente
      mientras el aire ya frío de la noche golpeaba suavemente con sus recuerdos una infancia austera,
      sobrevivientes de una època dura como lo son estas tierras de Castilla,
      infancia no tan azul como dice Machado de su Sevilla natal.

      Me gustó vivir la fiesta con los amigos, vecinos y familia,
      Y recordar a lo que se dedicaba mi corazón cuando era joven y soñador…
      Miramos hacia atrás… y !cuánta emoción!. Aún veía a mi madre moviendo el brasero
      en las duras noches del invierno con una luz que parecía de crepúsculo…
      Todo late cuando te acercas a tu casa de niño: cuando vives el pueblo.
      Gracias por tu comentario,
      nunca hemos de olvidar de donde venimos.
      Un beso

  3. 5 Castilla
    22 septiembre 2011 en 00:00

    “¡De par en par las puertas! Voy. Y entro”
    Abiertas de par en par están las puertas de los recuerdos,
    esos mismos recuerdos que sacuden nuestro corazón
    cuando volvemos al lugar que nos vio crecer.
    Cambian los pueblos, cambiamos las personas,
    pero los recuerdos y las emociones permanecen,
    aquel rincón donde nos refugiábamos a leer,
    los versos recitados a tu madre al calor de la lumbre,
    el tren que te alejaba de casa,
    los campos, los amigos, aquella gente del pueblo,
    los baños en el río…
    Imagino tu emoción al volver a casa y reencontrarte
    con ese pasado que marcó tu vida para siempre,
    esas vivencias de la infancia que nos hacen como hoy somos.
    Preciosas fotos de tu pueblo y su entorno,
    y en tus palabras se siente el cariño por los tuyos
    y la evocación soñadora de tu infancia.
    Gracias por tan lindas palabras,
    Besos

    • 6 justi
      22 septiembre 2011 en 00:00

      Sí, es la evocación de la infancia de quienes salimos del pueblo sin haber crecido.
      El crecimiento lo hicimos fuera.
      Y sentimos al volver el aroma del pueblo de forma distinta a como lo deben sentir los que siempre
      han estado ahí.
      Y nos parece ver los frecuentados lugares de entonces, pero todo cambia también por los pueblos.
      No se oyen las esquilas por la calle,
      ni el cencerro de las vacas. Sólo ruído de coches por la carretera y por las calles algún tractor…
      Bajo los cielos siguen los aguiluchos oteando sus presas entre el barbecho y linderas. Esto no ha cambiado.
      Es el campo, la siempre posesión que nos queda…

      Llegamos los que nos fuimos. Entramos en las casas . Como turistas que sacan fotografías extrañados de los cambios
      que se van produciendo en la arquitectura rural.
      Es fiesta, y las calles se llenan de recuerdos y abrazos poniendo color y bullicio. Gente.
      Pero pasarán las fiestas y el pueblo volverá a ser ese remanso de paz compartido por cada vez
      menos vecinos. Hacen falta proyectos para nuestro campo… Es preciso que la tierra sea removida,
      que sobreviva. Ojalá un día regresen los niños a habitar estas calles

      Gracias, Castilla, por tu sentido comentario. Se nota el pueblo también en tus palabras
      Besos

  4. 7 ana rodrigo
    23 septiembre 2011 en 00:00

    Efectivamente Justi, cuando volvemos a nuestras raíces nos vemos inundados por recuerdos, sentimientos, percepciones de un pasado como si estuviese presente, más bien lo hacemos presente, como si el tiempo no hubiese pasado.

    Pero el tiempo ha pasado, se ha llevado nuestra niñez, nuestra inocencia, nuestros padres, muchas cosas, pero también nos ha aportado tantas experiencias, tantas vivencias y tanta vida como hayamos sido capaces de libar cual abejas aplicadas en nuestro caminar.

    Nada fue en vano, somos el resultado de lo que vimos, de lo que escuchamos, de lo que aprendimos. Las raíces se van alejando, pero la vida sigue. Sigue en nuestras personas,
    en nuestros descendientes, ya con otras raíces, con otras circunstancias, siempre soñando con aquellas estrellas de la vía Láctea (allí no había contaminación lumínica) que nosotros veíamos en nuestra niñez y que tan misteriosa se nos atojaba.

    Sigamos soñando allí donde el destino nos ha ubicado, ¡quedan tantos sueños por perseguir….

    • 8 justi
      24 septiembre 2011 en 00:00

      Hola, A. Rodrigo,
      me gusta verte por la fiesta de mi pueblo, no lejos del tuyo, aunque sólo sea de esta manera
      tan cercana como virtual.
      Me hago partícipe de todo lo que comentas. Venimos de un ayer, y como dices nada fue en vano.
      Dejo esta linda poesía, toda metáfora , de nuestro gran poeta Claudio Rodríguez,
      Seguro te gustará.

      (El alma. A mi ropa tendida)

      Me la están refregando, alguien la aclara.
      ¡Yo que desde aquel día
      la eché a lo sucio para siempre, para
      ya no lavarla más, y me servía!
      ¡Si hasta me está más justa¡ No la he puesto
      pero ahí la veis todos, ahí, tendida,
      ropa tendida al sol. ¿Quién es? ¿Qué es esto?
      ¿Qué lejía inmortal, y que perdida
      jabonadura vuelve, qué blancura?
      Como al atardecer el cerro es nuestra ropa
      desde la infancia, más y más oscura
      y ved la mía ahora. ¡Ved mi ropa,
      mi aposento de par en par! ¡Adentro
      con todo el aire y todo el cielo encima!
      ¡Vista la tierra tierra! ¡Más adentro!
      ¡No tenedla en el patio: ahí en la cima,
      ropa pisada por el sol y el gallo,
      por el rey siempre!

      He dicho así a media alba
      porque de nuevo la hallo,
      de nuevo el aire libre sana y salva.
      Fue en el río, seguro, en aquel río
      donde se lava todo, bajo el puente.
      Huele a la misma agua, a cuerpo mío.
      ¡Y ya sin mancha! ¡Si hay algún valiente,
      que se la ponga! Sé que le ahogaría.
      Bien sé que al pie del corazón no es blanca
      pero no importa: un día…
      ¡Qué un día, hoy, mañana que es la fiesta!
      Mañana todo el pueblo por las calles
      y la conocerán, y dirán: «Esta
      es su camisa, aquella, la que era
      sólo un remiendo y ya no le servía.
      ¿Qué es este amor? ¿Quién es su lavandera?»

      Un abrazo. Y gracias por venir.

      Justi.

      • 24 septiembre 2011 en 00:00

        Gracias, Justi, por tus hermosas fotos de las Tablas de Daimiel. Las he gozado y me han servido para visitarte de nuevo, qué gusto, y meterme contigo en las fiestas de tu pueblo. Y con el recuerdo siempre de Claudio Rodríguez, del que en tu honor he encontrado una amplia selección de su obra y me comprometo a releer ahora después.
        Sigo admirando tus largos trabajos. Creo que con cada uno de ellos te quedas exhausto y nos dejas exhaustos a los que te leemos y te vemos con interés, no tanto porque dejen de desear. Al contrario. Son tan potentes, tan amplios, tan completos, que parece que no quieras dejar ningún resquicio ni a la duda ni al camino este de la vida en el que vamos día tras día. Amigo, querido amigo. Me encanta que nos hayamos reencontrado y me comprometo a reencontrarme contigo con más frecuencia. Un abrazo, peregrino

      • 10 justi
        25 septiembre 2011 en 00:00

        Hola Antonio,
        gracias por tus generosas palabras.
        Me alegra te metas en la obra de Claudio Rodríguez, uno de nuestros grandes de la poesía.
        Te dejo una de sus poesías “Ciudad de Meseta” que representa muy bien su modo de poetizar.
        En su poesía, la simple naturalidad que describe se adecua a la música y a la cadencia del castellano más vivo. Y todo con esa sorprendente evocación que hace trascender de la apariencia a otras realidades. Nos habla de cosas pero nos habla a la vez de ideas…

        “Como por estos sitio
        tan sano aire no hay, pero no vengo
        a curarme de nada.
        Vengo a saber qué hazaña
        vibra en la luz, qué rebelión oscura
        nos arrasa hoy la vida.
        Aquí ya no hay banderas,
        ni murallas, ni torres, como si ahora
        pudiera todo resistir el ímpetu
        de la tierra, el saqueo
        del cielo. Y se nos barre
        la vista, es nuestro cuerpo
        mercado franco, nuestra voz vivienda
        y el amor y los años
        puertas para uno y para mil que entrasen.
        Sí, tan sin suelo siempre
        cuando hoy andamos por las viejas calles
        el talón se nos tiñe
        de uva nueva, y oímos
        desbordar bien sé qué aguas
        el rumoroso cauce del oído.
        ….

        ¿De qué ha servido tanta
        plaza fuerte, hondo foso, recia almena,
        amurallado cerco?
        El temor, la defensa,
        el interés y la venganza, el odio,
        la soledad: he aquí lo que nos hizo
        vivir en vecindad, no en compañía.
        Tal es la cruel escena
        que nos dejaron por herencia. Entonces,
        ¿cómo fortificar aquí la vida
        si ella es solo alianza?

        Heme ante tus murallas,
        fronteriza ciudad a la que siempre
        el cielo sin cesar desasosiega.
        Vieja ambición que ahora
        solo admira el turista o el arqueólogo
        o quien gusta de timbre y blasones.
        Esto no es un monumento
        nacional, sino luz de alta planicie,
        aire fresco que riega el pulmón árido
        y lo ensancha, y lo hace
        total entrega renovada, patria
        a campo abierto. Aquí no hay costas, mares,
        norte ni sur: aquí todo es materia
        de cosecha. Y si dentro
        de poco llega la hora de la ida
        adiós al fuerte anillo
        de aire y oro de alianza, adiós al cerro
        que no es baluarte, sino compañía,
        adiós a tantos hombres
        hasta hoy sin rescate. Porque todo
        se rinde en derredor y no hay fronteras,
        ni distancia, ni historia.
        Solo el voraz espacio y el relente de octubre
        sobre estos altos campos
        de nuestra tierra.”

        Preciosa reflexión ante las murallas de nuestras viejas ciudades fortificadas.
        Un abrazo,
        y gracias por tu comentario.
        Justi

  5. 11 Pilar
    7 octubre 2011 en 00:00

    Hola Justi! Espero que todos estéis bien y disfrutando de este cálido otoño…
    Sigo escribiéndote a ‘ciegas’… Sólo me pasa en tu blog, no lo entiendo. La pantalla es igual, a excepción de que siempre, ahora, tengo que poner direcc. correo y mi nombre…
    Un beso, Justi.
    Pilar

    • 12 justi
      7 octubre 2011 en 00:00

      Hola, Pilar. La verdad que no tengo ni idea lo que te pasa con mi blog,
      ¿quizá sea porque tiene el fondo negro? ni idea,
      si alguien sabe darte respuesta se lo agradeceremos.

      Vengo de tu blog, y he quedado horrorizado de las infamilas que se cometen
      contra los animales.
      !Dignidad para todos! animales, personas, y también naturaleza vegetal…
      Y ya que va de un viaje al pueblo mi post,
      te dejo una estrofa de mi paisano, gran poeta entre los grandes:

      “¡Calle mayor de mi esperanza, suenen
      en ti los pasos de mi vida, abre
      tu palomar y salgan,
      salgan al aire libre,
      juegue con ellos todo el mundo al corro,
      canten sin ton ni son, canten y bailen
      de tejados arriba! Ved, ved cómo
      aquel portal es el tonel sin fondo
      donde fermenta mi niñez, y el otro,
      siempre lleno de niñas, mi granero
      de juventud, y el otro, el otro, el otro…
      ¡Alcalde óigame, alcalde,
      que no la asfalten nunca, que no dejen
      pisar por ella más que a los de tierra
      de bien sentado pan y vino moro! ”

      (bonito verso, ¿verdad?, es de Claudio Rodriguez, y se titula “dando una vuelta por mi calle”
      oh! cuántas cosas dicen los buenos poetas en pocas palabras..)
      Un abrazo.

  6. 13 Agueda
    8 octubre 2011 en 00:00

    Mi estimado amigo: como siempre que te visitamos nos haces sentir partícipes de tus viajes, de tus fotos, de tus paseos… al menos a una servidora. Es una pena que nuestros pueblos, de alguna manera se quedan estancados…y quizás por eso la gente más joven se tiene que ir a las ciudades. Es cierto que los pueblos en los que nacimos muchos de nosotros están casi vacíos o con gente mayor…y tan sólo renacen cuando son las fiestas o es verano….a mí me gustaría envejecer en un pueblo que hace poco conocí..se llama Agramón y está cerca de Albacete…es pequeño, pero con mucho encanto…quizás son sus gentes…o el volver a la naturaleza…y el no estar pendiente del móvil..o de las nuevas tecnologías…gran reportaje. Mis felicitaciones. Un besito

    • 14 justi
      8 octubre 2011 en 00:00

      Sí, Águeda,
      los pueblos están quedando como un reducto para la escapada de las ciudades en determinadas y contadas fechas.
      En contadas ocasiones cobran vida, verano, fiesta mayor, y un poco por Semana Santa.
      No hemos sabido dar vida a estos pueblos (no sabemos hacer tantas cosas…)
      Por eso, los que salimos de pequeños, cuando volvemos los seguimos viendo con esa mirada de añoranza y misterio. Entonces eran centro de vida, las calles se llenaban de niños y gritos,
      hoy todo parece ser un recuerdo…
      Hacía tiempo que no iba con ocasión de las fiestas de Setiembre, por los últimos soles del verano,
      antes que las lluvias y fríos lleguen al campo. Buena época.
      Vale la pena volver al lugar donde vivimos la oscura, también soleada, infancia de nuestra época.
      No está mal volver la mirada al origen, y extraer las vivencias siempre válidas de la vida del campo.
      Eso somos, naturaleza.
      Gracias por tu comentario.
      Un beso.

  7. 8 octubre 2011 en 00:00

    Es grande guardar esos recuerdos del pueblo que vio nacer y crecer a uno. Ya sabes que soy un enamorado de la tierra castellana, que me encantan esos pueblos que tenéis de adobe, los tejados rojizos y esas iglesias cuyas torres sobresalen del conjunto de las casas, preciosos y acojedores pueblos de la ancha Castilla.
    Es una lástima que las autoridades permitan ciertas aberraciones, ahí es donde se nota el poder del dinero, de la industria…
    Tengo una deuda pendiente conmigo mismo y es volver a Zamora y, a poder ser, adentrarme por los pueblos y saborear su ambiente.
    Que sigas disfrutando de tú pueblo cada vez que a él acudas, y que lo sigas recordando cuando no estés en él.
    Un abrazo, Justi.

    • 16 justi
      8 octubre 2011 en 00:00

      Ya ves, Fernando, tú tienes pendiente visitar tierras de Zamora, llenarte de llanuras,
      y yo de visitar Lugo. Este viaje no ha podido ser, pero para el siguiente tengo intención de
      coger rumbo al Noroeste, escala en Lugo, como tantas veces he programada
      y seguir hacia las costas gallegas.
      Ya sé por tu blog que eres un enamorado de la vida de los pueblos,
      siempre llena de enseñanzas a más de emociones y recuerdos.
      Una forma de vida que poco a poco se va transformando. A veces nos cuesta emparejar la realidad que vemos cuando vamos con los recuerdos que de niño tenemos. Todo cambia,
      los ruidos son más técnicos, el adobe ha dejado sitio de malos modos al ladrillo.
      Ya no pasan trenes por las abandonadas vías de hierro por donde entonces los campesinos llevaban sus mercancías al mercado de Benavente,
      vías por donde con una maleta de madera (sin marca) hubo la desbandada de niños y mayores en busca de libros y trabajo…
      Pero siguen estando los cielos azules, el campo inmenso y vigilado por los aguiluchos.
      Hay encinas entre los cultivos. Se diría que no ha pasado nada nuevo…Es el paisaje en que crecimos. Ojalá sepamos conservarlo
      y darle la vitalidad que merece..
      Un abrazo.

  8. 18 octubre 2011 en 00:00

    Buenos días, Justi. Lo primero de todo, gracias por tus viajes a la emoción que siempre animan.
    Muchos recuerdos y mucha vida concentrados en tu detenerte en las fiestas del pueblo de tu infancia.
    Te acompaño en ese pensamiento de que sentir el ayer es nuestro hoy, aunque duele algunas veces, aunque las quejas se nos amontonan al ver tanta tropelía cometida en nuestros pueblos, tanto disparate que suele acabar con lo mejor y destacar lo peor.
    La belleza de ese río, un tesoro, debería ser prioritario conservarla pero seguirán y seguirán deteriorándolo hasta terminar con él, como con tantos otros.
    Las tierras, sustento de familias durante años, pasarán todas a unas pocas manos sin nombre.
    Nos quedan hoy esas fiestas que nos ayudan a recordar el sabor que tuvieron las otras, las que se guardan en nuestra memoria.
    ¡De par en par las puertas!
    Besos, amigo.

    • 18 justi
      18 octubre 2011 en 00:00

      Hola, Gloria.
      Asi fue mi viaje al pueblo en fiestas, tal como lo cuento y ves en las fotos.
      Un viaje con rumor de pasos,
      el río embalsado, sin corriente, su llanto interior aprisionado,
      y la gente en la plaza de fiesta,
      la torre de la iglesia con el nido en alto sin cigüeñas. Ya es Setiembre, la fiesta mayor.
      Y yo, intentando recordar los sonidos de mi calle como en mi infancia.
      Un poco asombrado, sólo ecos…todo cambia.
      Cambian las fachadas, el adobe deja paso al ladrillo,
      no hay niños en la escuela de la plazuela,
      y en las puertas corraleras se va erosionando la pintura que recubre la madera…
      En esas calles crecí. Todavía oigo mis gritos de niño jugando…
      Que sepamos preservar y dar proyectos a nuestros pueblos del campo.
      Que sigan siendo vida que vive.
      Porqe como dice el poeta zamorano, Claudio Rodríguez:
      “Hay que limpiar el aire y hay que abrir
      el amor en el espacio.
      Miserable el momento si no es canto”
      Un abrazo

  9. 19 Pilar
    27 octubre 2011 en 00:00

    Bonito el verso, Justi, y bonito el título!!! Muchas gracias!
    Muy duras las imágenes del vídeo del post Justi, pero desgraciadamente muy reales. Nos rodea mucha violencia por todos lados. Y ya ni los tranquilos pueblos se salvan de estas atrocidades.
    Tienes razón, dignidad para todos… Que esas salvajadas que se cometen, en concreto, con los animales no vuelvan nunca más a pasar.

    ¡POR FIN! Ya veo lo que escribo… Habrán sido “las meigas”, cómo dirían por tierras de nuestro buen amigo Fernando. Pero sigo con el mismo problema al poner en las casillas mi nombre y dirección.. No sé como llegará el comentario. Pero, allá va!

    Un abrazo, Justi! Y no dejes de caminar por tus calles…, por las de antes y por las de ahora. Ni dejes de hacer esos estupendos viajes que nos compartes. Gracias!

    Pilar

    Pilar


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Zamora, Puente de Piedra

puente pequeño

Soy lo que siento

¿Quien soy yo? soy lo que me ocurre y siento, azul, rojo, espacio, a veces niño y luego sentimiento, aroma de lejanos tiempos... La mañana es clara y el amor pasa todas las tardes ante mi casa. Soñando, esperando, asomado a la ventana estoy Justi

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Mi poemario

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callar...gritar...siempre por mantener la justicia ante nuevos vendavales...Esos somos nosotros, los que resistimos como robles tras las curvas del sendero de la vida...

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CABALLERO DERROTADO, HAZME SITIO EN TU MONTURA, QUE YO TAMBIÉN VOY CARGADO DE AMARGURA... (leon felipe)

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arrives del duero
Nube blanca, que vas tan sóla en el cielo y tan alta, junto a la luna de plata vendrás a parar mañana, igual que mi amor, en agua. En agua de mar honda y clara. (León Felipe)

leon felipe -monumento en Zamora-

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PIEDRAS SAGRADAS

Con las piedras sagradas de los templos caídos grava menuda hicieron los martillos largos de los picapedreros analíticos. Después, sobre esta grava, se ha vertido el asfalto negro y viscoso de los pesimismos. Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña, se han abierto calzadas y caminos por donde el cascabel de la esperanza acelera su ritmo. (Poema de León Felipe)

puente del Esla

puente esla
Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras.

santovenia del esla

santovenia2

MI PUEBLO

Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

hornoruela-011g
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autor JUSTI


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