25
Feb
11

Antonio Machado en Collioure

.

Antonio Machado en Collioure:

“estos días azules y este sol de la infancia…”


Quizá me esté haciendo mayor.
O quizá sean estas primeras flores tempranas  del almendro que me recuerdan que

hace 72 años,

la barbarie de la guerra  avanzaba hacia el Mediterráneo.

Peregrinos sin santuario a donde ir llenaban los  caminos de  huellas,

lágrimas, recuerdos,

y cruzaban los Pirineos.

Entre ellos, un poeta, nuestro gran poeta Antonio Machado,

con su maleta llena de palabras.

Poco después, el 22 de Febrero, tras cortos días en Colliure,  dejaron de brotar versos de sus manos.

Y   me han entrado ganas de hacer este mismo recorrido, pero ya por asfalto, no huyendo de los ecos de la guerra como tú.

Tampoco sé porqué…

Yo, que nunca hice el camino de Santiago
ni quise viajar a Jerusalén a depositar mensajes en las grietas de las piedras del Templo del Rey David,
yo, que nunca puse los pies ante las riquezas ostentosas del Vaticano y mis ojos nunca se alzaron para mirar el artístico techo de la Capilla Sixtina,
yo, que ni he pretendido subir al Aneto,
y que nunca fui a pedir favores a Lourdes. (Hasta Fátima sí que llegué una vez , pero fue de turista, era joven, de paso, y cuando todavía tenía pegadas en la piel las oraciones de la infancia),
aquí estoy ante la luna llena de febrero contemplando las flores blancas y rosadas del almendro, deseando
viajar hasta COLLIOURE, como esas  primeras flores blancas que se asoman en este tiempo  por las colinas al azul de las aguas.

Ya sé, ya sé, -no me lo digas- que me debo estar haciendo mayor,
pero quiero sentir en mi viaje los versos del poeta y salpicarme de la misma sal del Mediterráneo,

quiero dejar un poema en su buzón, junto a la tumba, entre miles de otros poemas.

En mi infancia de escolar no pude,  no me llevaron en viaje de fin de curso ante su tumba.
No le llevaré flores, no le cantaré saetas, ni le enviaré e.mails como otros, ni le recitaré versos en público. (Estos se los dejaré en secreto.)
Quiero extender mi mano, dejar en el buzón mi saludo, y escuchar el ruido que hacen mis versos cuando rocen otros versos,

como gotas de agua  que no muy lejos se frotan con la espuma de otras aguas.
Me acercaré a Collioure,  y  tendré un recuerdo por todos aquellos que por causa de sus palabras de libertad fueron empujados a irse fuera o a la cárcel…

(León Felipe… Miguel Hernández, y tantos y tantos…Y recordaré a los que como Lorca ocultaron, que no callaron, bajo tierra)
A todos estos  poetas con mi presencia quiero honrar.
No, no tengo razones para este viaje a Collioure,
sólo sensaciones…¿me acompañas?


.

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-;
mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.


Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habitó,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.”

 

 

Los míos, mis recuerdos de infancia, son los aires secos de ese espacio  largo y lejano,

roto por grupos aislados de encinas,  que tú también  recorriste…
inmenso campo de Castilla…
(pero todo esto y más, Antonio Machado, te lo diré en mi poema).

***

El 22 de febrero de 1939,

en la localidad francesa de Collioure, morirá el poeta.

El último verso

que escribió decía…

“estos días azules y este sol de la infancia.” 

Justi.

enlace a mis álbumes de fotos:

https://plus.google.com/photos/101764928046100005240/albums/5578420819576707009

https://plus.google.com/photos/101764928046100005240/albums/5581474695957306097

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20 Responses to “Antonio Machado en Collioure”


  1. 1 montse
    25 febrero 2011 en 00:00

    “Y cuando llegue el día del último viaje
    y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
    me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
    casi desnudo, como los hijos de la mar.”

    ¡¡¡GRÁCIAS, JUSTIN, POR RECORDARME A MACHADO…¡¡¡
    HACE AÑOS VISITÉ COLLIURE. ESTUVE EN SU TUMBA PENSANDO POEMAS…QUE EL MAR SE LLEVÓ PARA ÉL¡¡¡

    UN ABRAZO

    • 2 justi
      25 febrero 2011 en 00:00

      Hola, Montse,
      pues ese viaje a Collioure que dices has hecho, es de los que yo tengo pendiente (tengo más…)
      y que deseo pronto realizar. Viaje que él hizo huyendo de la barbarie, que no de recreo y nostalgia como nosotros.
      pero el viaje no le sentó bien,
      muere tres semanas después de llegar a orillas del Mediterráneo,
      su madre le sobrevive apenas tres días más. Estaba aguantando por él. Se lo había dicho al hijo.
      En el pliegue de uno de sus bolsillos encontraron el que se considera su último verso escrito: “Estos días azules y este sol de infancia…” y que cito en el relato.
      Me emociona que a pesar de lo que está pasando, tenga una última mirada, sin rencor, a su entorno. Capaz de ver en el orden y belleza de la naturaleza un horizonte de esperanza frente al caos que provocamos los humanos con las guerras y el odio.
      Admirable Machado en los valores que nos deja en su poesía, artísticos como humanos.
      Un abrazo

    • 3 Ilona
      25 febrero 2011 en 00:00

      Como siempre amigo, un bello homenaje a nuestro querido poeta…
      Contadas son aquellas ocaciones que me hayan explotado tanto mis emociones como cuando tuve la oportunidad de acercarme a su tumba en Colliure.
      Cierro mi mensaje con estos versos suyos;

      Era un suspiro lánguido y sonoro
      la voz del mar aquella tarde… El día,
      no queriendo morir, con garras de oro
      de los acantilados se prendía.

      Pero su seno el mar alzó potente,
      y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
      hundió en las olas la dorada frente,
      en una brasa cárdena deshecho

      Mis abrazos y besos Justi

      • 4 justi
        25 febrero 2011 en 00:00

        Gracias, Ilona, por tus recuerdos y versos del poeta.
        !Gran hombre nuestro Machado! con su concepto que se repite en su poesía,
        que la esencia del ser humano reside en el deseo de superar las limitaciones
        del yo personal para poder abrirse a los otros:

        “Converso con el hombre que siempre va conmigo
        -el que habla solo espera hablar a Dios un día-.
        Mi soliloquio es plática con este buen amigo,
        que me enseñó el secreto de la filantropía”.

        Abrazos.

  2. 5 cris
    25 febrero 2011 en 00:00

    Que bonito!!! Gracias,
    y buen fin de semana.

    • 6 justi
      25 febrero 2011 en 00:00

      Hola, sobrina,
      ya ves, por aquí recordando a los buenos poetas.
      A ver si esta primavera nos vemos por las rutas del Duero;
      dílo por ahí,
      y recordaremos estos versos de Machado:
      ” El sol va declinando. De la ciudad lejana
      me llega un armonioso tañido de campana.
      -Ya irán a su rosario las enlutadas viejas-.
      De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
      me miran y se alejan huyendo, y aparecen
      de nuevo !tan curiosas!…Los campos se oscurecen.
      Hacia el camino blanco está el mesón abierto
      al campo ensombrecido y al peñascal desierto”
      En los versos de Machado siempre fluye la esperanza,
      como en este mesón abierto tendiendo los brazos “hacia el camino blanco”.
      Espero que cuando vayamos, encontremos mesones abiertos,
      (de eso, tu padre y yo sabemos mucho)
      Besos para todos.
      tio Justi

  3. 7 Castilla
    25 febrero 2011 en 00:00

    Mi amor a la poesía ha llegado un poco tarde, pero no Antonio Machado,
    él es otra cosa, es una poesía cercana que entiendo desde siempre.
    Él, como nadie, ha pintado las tierras de Castilla, sus caminos, sus álamos,
    trigales, pájaros, amapolas, chopos y ríos…
    Sus poemas son como cuadros de colores. Cielo azul y campos dorados.

    “¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
    de ruiseñores vuestras ramas llenas;
    álamos que seréis mañana liras
    del viento perfumado en primavera;
    álamos del amor cerca del agua
    que corre y pasa y sueña,
    álamos de las márgenes del Duero,
    conmigo vais, mi corazón os lleva!” (de Campos de Soria)

    Justi, ¡qué grande es el poeta que tantos años después,
    siguen peregrinando a su tumba!
    Quizá algún día yo también la visite y, aunque no me atrevería a dejarle un verso,
    sí le llevaría en mi piel, un poco del aroma de Castilla.
    Me ha encantado, tienes un camino por delante para llegar a él…
    Un beso.

    • 8 justi
      25 febrero 2011 en 00:00

      El amor a la poesía, Castilla, nunca llega tarde,
      si llega es porque siempre anidó dentro,
      y a la menor indicación del alma brota hacia fuera.
      Los versos que pones corresponden a los primeros libros de Machado,
      intimistas, en los que recupera ese suave romanticismo unido a la melancolía espiritual
      que siempre le acampñaría luego.
      El alma y sus sentimientos se funde con los elementos de la naturaleza que describe
      y se impregna de los mensajes que el encinar emite.
      A simple vista hablan de paisaje, pero a poco que nos detengamos en ellos
      comprobamos que también está hablando del alma cuando habla de oscuras callejas,
      plazuelas cerradas, fuentes cristalinas…siempre estados de soledad.
      Como también es muy recurrente en sus poemas “la tarde”:
      tarde muerta,
      tarde polvorienta,
      tarde alegre…crepúsculo, sol poniente…
      Y por supuesto que lo que está haciendo es evocar los variados estados de ánimo del ser humano.
      Esto es ser un gran poeta, meter nuestros sentimientos en sus coloristas versos
      de la tarde…
      Sentir a Machado es sentir sus poemas. Lo de Collioure es un poco de nostalgia.
      Gracias por tus palabras.
      Besos

  4. 26 febrero 2011 en 00:00

    Qué buen gusto tienes para plantearnos los post. Me maravilla la estética y el tiempo que le echas, lo personales que salen, me resultan inconfundiblemente tuyos. En fin, que da gusto leerlos y ver sus imágenes. Lo que cuentas sólo lo puedo comparar en mis vivencias a la sensación que tuve cuando subía a la buhardilla de Ana Frank en Amsterdam. Había ido, hace ya muchos años, de viaje de estudios con un grupo de adolescentes y , aparte de los Rembrant, el museo de Van Gotz y los canales de la Venecia del norte, recuerdo que me paré mucho con ellos en las obras de ingeniería y en los tulipanes. Y algún detalle personal fuera de programa com este de subir a aquel humilde altillo.
    No sé por qué, tu visita a Colliure me lo ha recordado. Es verdad que tu visita nos recuerda nuestra particular tragedia, esa que dice muy poco a nuestro favor, que fuimos capaces de pretender enterrarnos unos a otros y casi lo logramos. Qué injusticia y qué desdicha. No salvo a nadie hoy. Antes mitifiqué mucho a toda la izquierda. Hoy también la condeno. Por supuesto no puedo olvidad que un bando eran la legalidad y otro la sublevación. Pero todos se querían matar. ¡Qué tragedia!. Un abrazo desdichado

  5. 10 justi
    27 febrero 2011 en 00:00

    !Qué tragedia! amigo Antonio,
    y que esa memoria histórica nos sirva para no repetir esas tragedias.
    Por desgracia, se repiten ahora en Libia y otros paises, siempre hay quien se quiere apoderar
    de la vida y libertad de los ciudadanos.
    Me gusta que mi post te lleve a vivencias similares por lo que cuentas de tus viajes
    entre altillos y tulipanes.
    Yo, al final, el sábado me acerqué a Collioure,
    hace tiempo que por…(no sé la razón exacta) quería acercarme hasta el poeta, a pesar de que lo tengo presente y de continuo entre sus palabras escritas.
    En fin, que me acerqué a Colliure, a Machado.
    El día era claro, más primaveral que de invierno a pesar de ser Febrero.
    Y aquí estoy, intentando poner orden (¿lo conseguiré?)en la diversidad de cosas
    que quiero poner en el post. Un poco ecléctico, como yo, y cercano, como yo,
    intentando llegar de algún modo al sentimiento de Machado.
    Ya lo leerás. Espero te guste, pues hablamos de sentimientos, no de estéticas.
    Un abrazo.

  6. 11 lolita
    28 febrero 2011 en 00:00

    Hola Justi,no he visitado Colliure, pero con lo que he leido y visto en tus escritos y fotografias, te aseguro que esta primavera lo visitaré

    un abrazo LOLITA……..

    • 12 justi
      28 febrero 2011 en 00:00

      Me parece buen propósico; Lolita.
      El viaje es muy recomendable,
      emocional por lo de visitar al gran Poeta Machado,
      y bello por el paisaje costero de la Catalunya del Nord.
      Seguro te gustará. Y la máquina de fotos que no falte.
      Un abrazo.

  7. 13 Agueda
    2 marzo 2011 en 00:00

    La poesía debe hablar con el corazón y como Antonio Machado…creo que nadie le superará. Las guerras ¿qué nos traen?..la muerte de personas inocentes, de hombres como Antonio, nos queda su legado…y el ser inteligentes y no volver a cometer los mismo errores del pasado. Un besito y gracias por este recuerdo que nos regalas del poeta. Maravillosas fotos.

    He andado muchos caminos,
    he abierto muchas veredas,
    he navegado en cien mares
    y atracado en cien riberas.

    En todas partes he visto
    caravanas de tristeza,
    soberbios y melancòlicos
    borrachos de sombra negra,

    y pedantones al paño
    que miran, callan y piensan
    que saben, porque no beben
    el vino de las tabernas.

    Mala gente que camina
    y va apestando la tierra…

    Y en todas partes he visto
    gentes que danzan o juegan
    cuando pueden, y laboran
    sus cuatro palmos de tierra.

    Nunca, si llegan a un sitio,
    preguntan adònde llegan.
    Cuando caminan, cabalgan
    a lomos de mula vieja,

    y no conocen la prisa
    ni aun en los días de fiesta.
    Donde hay vino, beben vino;
    donde no hay vino, agua fresca

    Son buenas gentes que viven,
    laboran, pasan y sueñan,
    y en un día como tantos
    descansan bajo la tierra.

  8. 14 justi
    2 marzo 2011 en 00:00

    Gracias por tus palabras, Águeda.
    Y qué bien queda ese poema en este sencillo homenaje
    que hacemos a los sentimientos de Machado,
    Ya he colgado el nuevo post, dedicado al viaje que hice
    a Collioure. Un poco largo, pero se puede hacer el viaje despacito,
    pues como él decía, se hace camino al andar, al leer, al vivir.
    Espero te guste.
    Un abrazo

  9. 15 Pilar
    5 marzo 2011 en 00:00

    Cómo me gusta ese último verso, Justi… “estos días azules y este sol de la infancia.” …
    Creo que el sol de la infancia es incomparable con cualquier otro de nuestras vidas… y sus días eran tan azules como ese cielo que te acompañaba en el viaje.

    Vuelvo a felicitarte de nuevo por este homenaje que has hecho a Antonio Machado, y aquí, te dejaré una frase suya:

    “Los que dicen estar de vuelta de todo, son los que no han ido a ninguna parte”
    (A.Machado)

    Besos, Justi.
    Pilar

    • 16 justi
      5 marzo 2011 en 00:00

      Pue sí, Pilar,
      soleado verso,
      un canto a la vida, a la infancia,
      a la esperanza.
      Se escuchaban los ecos odiosos de las bombas,
      amores separados por la distancia, por los mares,
      él en el azul de Collioure y su Musa en el verde Atlántico de Portugal
      y … recordándonos en ese verso el sol dorado.

      “De mar a mar entre los dos la guerra…

      De mar a mar entre los dos la guerra,
      más honda que la mar. En mi parterre,
      miro a la mar que el horizonte cierra.
      Tú, asomada, Guiomar , a un finisterre,

      miras hacia otro mar, la mar de España
      que Camoens cantara, tenebrosa.
      Acaso a ti mi ausencia te acompaña.
      A mi me duele tu recuerdo, diosa.

      La guerra dio al amor el tajo fuerte.
      y es la total angustia de la muerte,
      con la sombra infecunda de la llama,

      y la soñada miel de amor tardío,
      y la flor imposible de la rama
      que ha sentido del hacha el corte frío.”

      Un abrazo
      y gracias por acompañarnos en este viaje.
      Justi

  10. 23 abril 2011 en 00:00

    Justin, felicidades por hacer llegar el poema hasta Colliure y por celebrar el viaje.
    Sólo el peregrino fiel elige su camino y hace su ruta en busca del aliño que necesita la razón y alegra el corazón ajado.

    Un saludo

    Francesc

  11. 18 justi
    27 abril 2011 en 00:00

    Un abrazo, Francesc.
    Hacía tiempo que tenía ganas de hacer este viaje.
    Ha resultado muy entrañable,
    por la historia de sufrimiento que comportó la guerra y el exilio,
    y por la emoción de acercarme hasta donde murió A. Machado.
    En sus palabras sigue vive en nosotros. Mucho que aprender de él.
    Un abrazo

  12. 19 sebastian orzaez marin
    8 agosto 2016 en 00:00

    llo que no soy onbre de escritura me atrevere a manifestar la emocion que e sentido al leer el contenido de esta pagina bosotros me abeis alludao a recordar mi viaje que junto a mi mujer hicImos hace poco tiempo a ese pueblo que lleno de poemas reposa en su cementerio el mas grande de los poetas don ANTONIO MACHADO Y AL QUE TANTO DEBEMOS LOS FLAMENCOS Al poder cantar sus letras y alli sobre su tunba como aficionao al flamenco lleno de escalofrios y con lagrimas en los ojos pude cantarle unas letras por milonga que grabara el cantaor calisto sanchez oy a mis 69 años e podio hacer ese viaje que en mi mente abia,aunque conocia algo de su exilio dire que despues de leer toda esta istoria me siento mal sabiendo que aun ay jente que se resiste a quitar ei nombre de calles que el franquismo premio POR ESO Y ASTA QUE ME MUERA DIRE VIVA LA REPUBLICA y mi enorabuena a los que abeis aportao buestro saber en esta pagina muchas gracias

    • 20 justi
      8 agosto 2016 en 00:00

      Gracias por tus emotivas palabras, Sebastián. Con mucho agrado me hubiera gustado estar presente
      mientras cantabas sus letras al gran Poeta Machado. Para los que amamos la libertad siempre es y será un ejemplo y un
      símbolo de hermandad. Viva la República con todo los valores que representa.
      Un abrazo, amigo.
      Justi.


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Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

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