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Sep
10

…y siempre vuelven a casa…(mis vecinos Abejarucos)

y siempre vuelven,
siempre encuentran el camino a casa…

Miro por la ventana,  llueve,
puedo quedarme sentado en el sofá leyendo,
puedo coger el paraguas,  el chubasquero,
y salir a despedir a unos vecinos que siempre vienen y luego se van…


Siempre encuentran el camino a esta su casa de temporada, y siempre encuentran su vuelta al valle del Nilo , a su  otra  casa invernal.

Sigue lloviendo,
saldré a la calle.
Como ellos, seguro que  sabré volver a casa, me guiaré por esa nube de olor a césped verde recién cortado.

Me guiaré por el alboroto de estos otros pájaros que no se van, jilgueros y gorriones que en la chopera junto al  arroyo pasan las horas de lluvia,

me guiaré por los chopos , piedras, y los grandes robles que  como gigantes guardan el puente.

Ellos no se van, quizá sus alas no son cometas ni vuelan tan alto como para saber leer las estrellas.

Ellos, los abejarucos,  sí se van. Estuvieron con nosotros la temporada más clara,

aquí dejaron sus rastros de color y  los agujeros donde anidaron

desde donde escucharon los ruidos de los humanos,
y donde se asustaron con el resplandor de los primeros relámpagos de Setiembre.

Aquí dejan las paredes  arcillosas, las ramas de los árboles donde se alimentaron y que hoy tiemblan con el viento.

Los abejarucos por el 21 de Setiembre ya se van…
son vecinos tan sólo de  temporada,  de primavera y verano,  la época cuando todo es color.
¿Es algo más que el abejaruco lo que emigra cuando llega el otoño?
¿Qué se lleva el viento? ¿sólo pájaros como arcoiris que cruzan por el cielo
buscando  un guía por encima de los árboles?
Las mariposas también se han ido ya,  dejando  a las rosas marchitas,
y hay hojas que se desatan de sus ramas y ciegas van hasta el suelo,
tampoco ellas tienen alas. No emigran.

Las voces del verano aún brillan  sobre el ocre de sus hojas que caen,

quizá sean pájaros que no aprendieran a volar y caen a  tierra con el viento y agua de estas fuertes lluvias,

hojas desnudas y obedientes, como  nubes que no aprendieron a volar.

Sus alas plegadas también parecen nuestras alas,  nada se sustenta eternamente… ¡Sombría realidad!, esas hojas que caen no volverán jamás…

Sólo los abejarucos se  van y vuelven, llevándose  con ellos los nidos de luces y esperanzas de los días que estuvieron con nosotros,
las voces de chatarreros y meloneros  que gritaban en verano por estas calles,

y el griterío de los  niños jugando en las piscinas,
ruidos, bocinas de los coches,
maullidos de gatos,
y golpes de puertas cerradas por el viento…

Es final de Setiembre,
y como un gato sigiloso ha venido la lluvia a la terraza,
se ha zampado la comida de mi mascota Emma,
los colores de las flores están lavados, más parecen un jardín fatigado.
Todo el color del verano parece se lo llevan los abejarucos.
Mío no se llevan nada, poco tengo y todo guardado en el alma, como mucho las miradas.

Son días de setiembre, días de luz, también días de lluvia, días de espacios abandonados,

días de pájaros que vuelan  al horizonte de otros mares,
días de cambio de casa…

El abejarucos es un ave migradora.
Aparece en época del  buen tiempo, a finales de marzo en algunos lugares, aquí en este valle aparece por el uno de Mayo.

Y aquí están hasta finales de septiembre (se suelen ir sobre el 21 con las primeras lluvias ruidosas…)
Ya los veo danzar por el aire, juntándose como en rueda de despedida.

Aquí dejan sus nidos vacíos,  alguna pluma de color,

alas secas de insectos que devoraron, y dejan  frío.


¿Otra vez al Nilo?
Aunque según cuentan los que saben de aves, son  oriundos del trópico  por la variedad de colorido que lucen.
Las aves de aquí, ruiseñor,  jilguero… tienen plumajes  más discretos, han tenido tiempo para adaptarse y  usar del camuflaje para sobrevivir. Somo depredadores también…
Y estos  Abejarucos son  exactamente los vecinos de verano que hoy despido.

Aquí en esta Urbanizacion y valle han vivido  en zonas abiertas: cultivos entre vegetación dispersa;  y buscaron paredes donde hacen  largos agujeros para anidar…
Su tamaño es generalmente de 25 a 29 cm de largo. Ave inconfundible por su amalgama de colores, destaca su frente blanca, cabeza color canela, cuello y espalda de color castaño vivo casi amarillo y una lista negra cual rimel que adorna su ojo,  pecho azul, vientre verdoso,llegando  a ser amarillo  o dorada en el centro.Más abajo es verde azulado. La cola es verde y las dos vertientes centrales son más largas y tienen la punta negruzca, no parda como las demás, pico larguirucho algo curvado, típico de los que se alimentan de insectos.

Todo su plumaje es  reluciente, y tienen  todos los colores,  todos excepto el rojo que no está presente en su plumaje pero que lo está en el iris de sus ojos.

En días soleados son muy notorios, chillan continuamente revoloteando sin parar, y es cuando yo abro la ventana para observarlos.  En días lluviosos y con viento racheado se esconden y me cuesta trabajo  verlos.

Y aunque a veces veo abejarucos solitarios y ocasionales parejas, es muy gregario y lo mismo en migración que durante la cría se agrupan y es frecuente verlos en bandadas formando arcoiris sobre el cielo soleado.

Aquí han estado este verano, en la ribera de este valle con arroyo y charcas. Vigilando  arbustos y matorrales en espera de poder capturar insectos, abejas, libélulas.

También ellos las están acabando, abejas que echo a faltar para libar las flores del cerezo.

Ambos sexos sufren una muda en agosto-septiembre cuando inician la emigración a Africa,  y  así la cabeza y  espalda  se vuelven más verdes.
Su canto es un “priurr” o un “riiuup”.

Cuesta oírlos,  mejor escucharlos en el vídeo que dejo.

Han volado cerca, pero no se han acercado a los jardines de las casas, tampoco han venido a probar mis girasoles. Son algo distantes…

Saldré a la lluvia,
sabré volver a casa.
Sé que la luna ladrará a esta lluvia hasta ahuyentarla de la montaña.
Y esperaré a vuestro retorno a  casa,  pero eso  ya   será en otro día lejano,

sois siempre puntuales…

(foto de Justi)

Dicen que vivís  entre 5 y 10 años.

Pues que sepáis volver a casa por el uno de Mayo, fecha en que soléis llegar a este valle.  Os estaremos esperando.

Como este año,  esperaré a que mi vecino y amigo Toni  me diga:  “Justi, ya han vuelto los abejarucos…”

Y yo,  presto,  cogeré la máquina y abriré la ventana.

Será por Mayo, quizá en Abril si en el invierno  no ha nevado.

Mientras,  vigilaré vuestras viviendas de agujeros sobre  el  muro de arcilla  que hay al lado de mi casa.

Por Justi

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14 Responses to “…y siempre vuelven a casa…(mis vecinos Abejarucos)”


  1. 1 Montse
    14 septiembre 2010 en 00:00

    Hola Justi¡¡¡¡ya sa acaba el veranoooo…¡¡¡ ¡Qué hermosura de relato, muy poético, por cierto¡¡¡
    Y qué belleza de pájaros…¡
    Grácias por este regalo¡¡¡Un abrazooooo¡¡¡¡

    • 2 justi
      14 septiembre 2010 en 00:00

      Es un placer tener de vecinos a estos pájaros,
      aunque me coman las abejas que tanto cuido para que la floración
      del cerezo y ciruelo prospere…no se puede tener todo.
      Ya se van para Egipto, !hasta la vuelta!
      ya lo sabemos, son cosas de Setiembre.

      “Te recuerdo como eras en el último otoño.
      Eras la boina gris y el corazón en calma.
      En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
      Y las hojas caían en el agua de tu alma.”
      (Pablo Neruda)
      Un abrazo, Montse.

  2. 3 Agueda
    14 septiembre 2010 en 00:00

    Mi querido amigo…magníficas fotos y maravilloso el texto..como nos tienes acostumbrados…la música es sublime…ese cantar y trinar…Sabes que los abejarucos son una especie catalogada “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas..Es un ave inconfundible dado su colorido, ya que tiene un plumaje multicolor precioso…ojalá regresen a sus nidos y tú los puedas volver a ver y fotografiar…un besito

    • 4 justi
      14 septiembre 2010 en 00:00

      Gracias por la información, Águeda,
      les respetaré… pero a ver si en vez de abejas y avispas se dedican
      a comer estos mosquitos tigres que se han adueñado de las terrazas.
      Por Abril-Mayo aquí los esperamos. Son parte ya de este valle-montaña,
      como los caracoles, como las lluvias y la retama…
      Besos

      “Por el otoño adentro el humo vuela
      llevándose el aroma del verano.
      Quedan los frutos de su amor lejano
      en una luz que la nostalgia vela.
      (Eliseo diego)

  3. 15 septiembre 2010 en 00:00

    Es un precioso texto poético y algo más…Justi

    Esta época , yo diría como todas las estaciones del año, son tremendamente evocadoras y despiertan en nosotros sentimientos o sensaciones y/o asociaciones muy diversas…eso va a depender siempre de los estados de ánimo, y de las circunstancias y vivencias pasadas o recientes de quien escribe …pero también de quienes leemos…

    Tu texto está cargado de vida …pero también de simbolos y metaforas sobre esos otros momentos en los que la vida ya no vuelve nunca a ser lo que era…

    un beso

    • 6 justi
      15 septiembre 2010 en 00:00

      Gracias Colombine por tus palabras.
      Así es, el cambio de estaciones ha sido una fuente de inspiración,
      un espejo donde nos gusta ver reflejados los sentimientos.
      La verdad, que no han de ser más que eso,
      inspiración y no desolación.
      Bien lo dice Ángel González:

      “Entonces era otoño en primavera
      o tal vez al revés:
      era una primavera semejante al otoño.

      Quién es el que está aquí, y dónde:
      ¿dentro o fuera?

      Soy yo el que siente y el que ha sentido
      al mundo?
      ¿O es el secreto corazón del mundo
      -remoto e inaccesible-
      el que da sentido a mi?

      Qué lejos siempre entonces ya de todo,
      incluso de mí mismo;
      qué solo y qué perdido yo,
      aquí o allí”

      Un beso, y que sepamos beneficiarnos de esta maravilla
      de estaciones que tenemos, al igual que lo hace la naturaleza.

  4. 15 septiembre 2010 en 00:00

    No son los abejarucos lo que me impacta de esta hermosa crónica, Justi, eres tú. Que sepas que te he dejado una lágrima que te la mando envuelta en estas letras. Y no sé por qué. Porque la he sentido, porque me ha dado la gana y porque tal vez lo que cuentas me reconcilia con mi infancia. Pero no con mi infancia real en la que, al salir de la escuela íbamos casi siempre a coger nidos o a molestar a los perros cuando se “pegaban”. No. A esa infancia sigo sin hablarle por cruel y por depredadora aunque fuera mía y no tenga otra. No. Es la infancia que sueño cuando veo tus fotos y leo tu texto y eres un diablo porque me haces la ilusión de que también sea mía. Bien sé que no es verdad. Por eso te mando una lágrima, por si tú sabes donde ponerla. Un abrazo

    • 8 justi
      15 septiembre 2010 en 00:00

      Sí, sí, pues claro, amigo poeta Antonio,
      hablo de pájaros,
      pero los abejarucos y sus huecos son la metáfora,
      hablamos de sentimientos,
      de despedidas, de infancias como tú has visto, de desesperanzas !y tenemos tantas…!
      Y tú, ladrón poeta, te las apropias…
      ¿Que dónde cabe una lágrima?
      no sé, so sé, pero hay ya formado una mar de lágrimas,
      grande y salada,
      y también hay jarrones de rosas,
      y hay cementerios de espadas oxidadas.
      Creo que en todas partes cabe una lágrima,
      hasta rodando por el suelo como hoja de otoño,
      pero sin duda lo que mejor le sienta es la intimidad.
      Gracias, maestro, por tu poema,
      porque las palabras si se sienten ya son poesía. Y las tuyas
      respiran rocíos en todas sus costuras.
      Un abrazo.

      “Me da miedo la luna
      embalsamada
      en las aguas del río,
      el bosque silencioso
      que araña con sus ramas
      el vientre de la lluvia,
      los pájaros
      que aúllan (como sombras) en el túnel de la noche
      y todo
      lo que súbitamente
      hace un gesto y sonríe
      para marchar de pronto” (de Ángel Gonzalez, menos el paréntesis)
      Gracias.

  5. 15 septiembre 2010 en 00:00

    Justi, no conocía este pájaro, abejaruco…
    seguramente la frialdad del clima castellano
    no es el más apropiado para él,
    pero me ha gustado su aspecto, como de arco iris,
    como ese arco iris del que hablo en mi blog,
    que nos devuelve la esperanza después de un día de lluvia.
    Parece ser que trae la luz cuando se acerca a tu casa
    y se va dejándola en sombras, cuando vienen las lluvias,
    como las ilusiones.
    Van y vienen como los afectos,
    como las personas, van y vienen,
    hasta que un día se van y no vuelven…
    pero eso no es cierto del todo,
    ésas que pensamos que no volverán,
    vuelven a nuestro corazón,
    a ese lugar donde dejaron un nido mullido
    de cariño y ternura…
    y ahí se quedan arropadas para siempre.
    Y es que en nuestro corazón hay un espacio
    para los que se van para siempre
    y otro espacio para esos otros, como los abejarucos,
    que volverán cada primavera.
    Muy bonito, Justi, bonito el pájaro, las fotos,
    el fondo musical tan escogido
    y sobre todo tus palabras, poesía pura…
    Besos.

    • 10 justi
      15 septiembre 2010 en 00:00

      …para los que se van para siempre…
      Eso dices, Estrellar, y así es, todos tenemos espacios ausentes, pero presentes.
      Gentes que ocuparon nuestras horas y ya no volverán,
      los Abejarucos seguro que en Mayo volverán. Mi amigo y vecino me ha dicho hoy
      que hace días que no los ve. Yo tampoco, quizá estén ya llegando al Nilo.
      Gracias por tus palabras que siempre entran con acierto en el tema,
      que aunque es de pájaros y otoño, es de despedidas.
      A ver si te gusta este texto:

      “Hace ya mucho tiempo que camino hacia el norte
      entre zarzas quemadas y pájaros de nieve.
      Hace ya mucho tiempo que camino hacia el norte,
      como un viajero gris perdido entre la niebla.
      Una verdad cifrada dejé atrás: el humo denso y obsequioso de los brezos
      y la alegría de mis padres al anochecer.
      En el camino del norte, sin embargo, sólo mendigos locos me acompañan.
      Duermo bajo sus capas en las noches del invierno.
      Les digo este relato para ahuyentar el miedo” (Julio Llamazares, uno de los poetas contemporaneos, de los 50, generación que se está haciendo, por conocer…)
      Besos

  6. 11 gloriainfinita
    15 septiembre 2010 en 00:00

    Habrá que ir a despedirlos, Justi y darles algún recado para el Nilo.Suerte que no hayan probado tus girasoles, por aquí, los gorriones me han dejado un solo limón en el limonero.
    Otra cosa más para ponerle gracia al mes de septiembre: despedir a ese pájaro de los mil colores.
    Un abrazo.

    • 12 justi
      15 septiembre 2010 en 00:00

      Nada de Abejarucos ya, GloriaInfinita.
      Hoy he ido a la pared de sus nidos, con prismáticos y todo, y nada…
      ni rastro ya de ellos.
      Seguro que van viajando al Sur, a Egipto,
      supongo irán bordeando las costas. Si los ves pasar por la Albufera, avísame,
      me alegrará saber de ellos.
      Los girasoles están ya en la raspa. Los ruiseñores, gorriones, jilgueros, y pandilla colorista dieron con ellos. Los abejarucos iban tras los insectos. Se repartieron el espacio de este valle de ese modo, “vosotros a los girasoles de Justi, y nosotros a las abejas e insectos… y todos contentos”
      En fin, ha sido un mes de despedidas, ya despedimos al abuelo, quizá fuera él el motivo cariñoso de este post…

      ” …apenas si podías inclinarte
      para tocar la nieve,
      desconocías el secreto
      de tanta luz agolpada en tu puerta”
      (Ángel Campos Pámpano, otro poeta de la generación de los 50, como la referencia que he dejado en el anterior comentario a Estrellar)
      Abrazos.

  7. 13 Pilar
    17 septiembre 2010 en 00:00

    Es curioso Justi, pero al leer el título de tu post de hoy, me ha venido,instantáneamente, la voz inconfundible de Félix Rodríguez de la Fuente, cuando hablaba de los abejarucos, en su inolvidable programa, de ‘El hombre y la tierra’… Tanto su voz, como la sintonía de aquel magnífico programa, que tanto nos enseñó a amar la naturaleza y a los animales, quedó grabada con fuerza en nuestros recuerdos, porque leyendo tu relato le iba escuchando a él, hablar de ellos… de esos coloridos pájaros que les gusta darse ‘atracones’ de abejas…

    Por la sierra, yo no les he visto, tengo muy próximos una especie de color blanco y negro, que no sé exactamente que clase son, se esconden entre las grandes encinas pegadas a la ladera de la montaña que hay frente a las ventanas, y por las noches, casi se les escucha más que por el día.. Tienen un sonido muy peculiar…

    Justi, precioso, emotivo y colorido post. Una preciosidad de fotos… ¡Qué espectacular plumaje tienen!… Casi con los colores del otoño, esos dorados, marrones y amarillos…, que levantan el vuelo, para dejar paso a los de las hojas… Ellos levantan el vuelo… las hojas también, pero, al final, caen… para alfombrar de nuevo las ciudades, dando así su recibimiento, su bienvenida, a la estación otoñal, que aunque algo nostálgica, tiene también su parte bella…

    Poema Malestar Y Noche de Federico García Lorca

    Abejaruco.
    En tus árboles oscuros.
    Noche de cielo balbuciente
    y aire tartamudo.
    Tres borrachos eternizan
    sus gestos de vino y luto.
    Los astros de plomo giran
    sobre un pie.
    Abejaruco.
    En tus árboles oscuros.
    Dolor de sien oprimida
    con guirnalda de minutos.
    ¿Y tu silencio? Los tres
    borrachos cantan desnudos.
    Pespunte de seda virgen
    tu canción.
    Abejaruco.
    Uco uco uco uco.
    Abejaruco.

    Justi, sólo les diremos, ¡Buen viaje! y ¡Hasta pronto!

    Buenas noches, Justi. Un abrazo muy fuerte.

  8. 14 justi
    17 septiembre 2010 en 00:00

    Hola Pilar,
    gracias por este verso de Lorca. Me alegra saber que él los conocía.
    Son mis vecinos también, y seguro que desde hace mucho, pero nunca me había fijado en seguir la forma de sus vuelos, dónde hacen los nidos, cuándo vienen y cuándo vuelven al Nilo… eso dicen.
    Tenemos tantos vecinos con los que no nos intercambiamos palabras,
    y hablo también de personas, que como si fueran de otro planeta.
    Creo debes hacernos partícipe de esos pájaros que te rodean
    tú que paseas tanto por los bosques. Y nos das un resumen. Gracias.
    Estos abejarucos he notado que hace días que ya se fueron,
    y lo hicieron en los días de sol. De algún modo, escucharon al Hombre o Mujer del tiempo de los telediarios y se adelantaron a estas lluvias generalizadas que anunciaron, aunque ellos, los pájaros, son más listos y no necesitarán de estos Temporeros jugando a adivinos
    La verdad que el post es de abejarucos pero es sobretodo de despedidas,
    y no sólo del verano y sus playas atiborradas de objetos y voces.
    De la vida que cruza etapas, de la vida sigue y que aquí estamos nosotros para vivirla.
    El Otoño es bello, también lleno de vida a pesar de sus hojas muertas.
    Gracias por tus palabras.
    Abrazos.

    ” Ya desde muy temprano
    ayer fue tarde.
    Seguimos esperando sin embargo
    imprecisas señales
    -súbitas rachas de violento viento-.
    A la hora del ocaso
    saldrá un momento el sol para ponerse
    y confirmar las sombras con ceniza” (Ängel González)


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Zamora, Puente de Piedra

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Soy lo que siento

¿Quien soy yo? soy lo que me ocurre y siento, azul, rojo, espacio, a veces niño y luego sentimiento, aroma de lejanos tiempos... La mañana es clara y el amor pasa todas las tardes ante mi casa. Soñando, esperando, asomado a la ventana estoy Justi

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PIEDRAS SAGRADAS

Con las piedras sagradas de los templos caídos grava menuda hicieron los martillos largos de los picapedreros analíticos. Después, sobre esta grava, se ha vertido el asfalto negro y viscoso de los pesimismos. Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña, se han abierto calzadas y caminos por donde el cascabel de la esperanza acelera su ritmo. (Poema de León Felipe)

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Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras.

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MI PUEBLO

Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

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