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Ago
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La Plaza del Diamante de Mercé Rodoreda: contentos

.
“…Después iba al piso y entraba en la habitación pequeña.

Una vez, una paloma salió volando por el agujero de la trampa,

como un grito.

Y en lugar de espantar a las palomas para que aborreciesen las crías,

me puse a coger los huevos  y a sacudirlos con rabia.

…Dejé el cuchillo encima de la consola  y empecé a desnudarme.

Antes cerré los postigos y por la rendijita entraba la claridad del sol y fui hasta la cama y me senté y me descalcé.

El somier crujió un poco, porque era viejo y ya hacía tiempo que teníamos que cambiarle los muelles.

Tiré de las medias como si tirase de una piel muy larga, me puse los escarpines y entonces me di cuenta que estaba helada.

Me puse el camisón descolorido de tanto lavarlo.

De uno en uno me abroché los botones hasta el cuello, y también me abroché los botoncitos de las mangas.

Haciendo que el camisón me llegase hasta los pies, me metí en la cama y me arrebujé.

Y dije,  hace buen día.

La cama estaba caliente como la panza de un gorrión, pero el Antoni temblaba.

Le sentía castañetear los dientes, los de arriba contra los de abajo o al revés.

Estaba vuelto de espaldas y le pasé un brazo por debajo de su brazo y le abracé por el pecho. Todavía tenía frío.

Enrosqué  las piernas con sus piernas y los pies con sus pies y bajé la mano y le desaté la atadura de la cintura para que pudiera respirar bien.

Le pegué la cara a la espalda y era como si sintiese vivir todo lo que tenía dentro,

que también era él: el corazón  lo primero de todo y los pulmones y el hígado,

todo bañado con jugo y sangre.

Y  le  empecé a pasar la mano poco a poco por el vientre porque era mi pobrecito inválido y con la cara contra su espalda pensé que no quería que se me muriera nunca y le quería decir lo que pensaba, que pensaba más de lo que digo, y cosas que no s e pueden decir, y  no dije nada.

Los pies se me iban calentando y nos dormimos así;  y antes de dormirme, mientras le pasaba la mano por el vientre, me encontré con el ombligo y le metí el dedo dentro para taparlo, para que no se me vaciase todo él por allí…

Todos cuantos nacemos, somos como peras…para que no se escurriese todo él como una media.

Para que ninguna bruja mala me lo sorbiese por el ombligo y me dejase sin el Antoni.

Y nos dormimos así, poco a poco, como dos ángeles de Dios,  él hasta las ocho y yo hasta las doce bien dadas…

Y cuando me desperté de un sueño de tronco, con la boca seca y amarga, toda yo  como salida de la noche de cada noche, que aquella mañana era mediodía,  me levanté y me empecé a vestir como siempre un poco sin darme cuenta, con el alma guardada todavía dentro la cáscara del sueño.

Y cuando me puse de pie me sujeté las sienes con las manos y sabía que había hecho algo diferente pero me costaba pensar en lo que había hecho.

Y si lo que había hecho, que no sabía si lo había hecho, lo habría hecho algo despierta o muy dormida, hasta que me lavé la cara y el agua me despabiló…y  me puso color en las mejillas y luz en los ojos.

No hacía  falta almorzar porque era muy tarde. Sólo beber un poco de agua para quitarme el fuego de la boca…

El agua estaba fría  y eso me hizo recordar que el día antes, por la mañana, había llovido mucho y pensé que por la tarde, cuando fuese al parque como siempre,  a lo mejor encontraba charcos de agua en los senderos…

y dentro de cada charco, por pequeño que fuese, estaría el cielo…el cielo que a veces rompía un pájaro…un pájaro que tenía sed y rompía sin saberlo el cielo del agua con el pico…o unos cuantos pájaros chillones que bajaban de las hojas como relámpagos, se metían en el charco,

se bañaban en él con las plumas erizadas y mezclaban el cielo con fango

y con picos y con alas, contentos…”

(Ginebra, febrero-setiembre 1960.

final de la novela LA PLAZA DEL DIAMANTE  de Mercé  Rodoreda)

placa   “Pza. del Diamante , hoy entre sombras del ayer  (foto de Justi.)

.

¿Que por qué he puesto por título del post  CONTENTOS y no La Plaza del  Diamante?

La idea me la dió  una  entrevista a Mercé  Rodoreda, la autora, cuando dice:

“Y la palabra CONTENTOS, última palabra de la novela, no es gratuita, no la puse al azar.

Y da a entender que aunque en el mundo haya tanta tristeza,

siempre  puede ser salvado

por alguien con un poco de alegría”.

He querido recordar esta novela en un post,  ya que en las fiestas de Gracia de este año 2010 he  paseado por las mismas calles que menciona en sus páginas.

Un viaje a un mundo que cambia.

Un viaje a nuestro ayer con la mirada y palabra de

Mercé Rodoreda.

por Justi.

Trascribo el final del prólogo que la misma Mercé Rodoreda escribió en esta edición especial de 1982 :

“La plaza del diamante está lejos de mí.  Como si no la hubiese escrito yo.

En este momento, al terminar este prólogo, me preocupa mi jardín.

Ya florecen los cerezos, rosa  pálido, y el pequeño árbol de Júpiter, rosa salmón.

Se levanta  la tramontana y me los castigará. Voy a ver qué sucede con el viento y las flores”

Romanyá de la Selva,  febrero de 1982

..

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25 Responses to “La Plaza del Diamante de Mercé Rodoreda: contentos”


  1. 1 Marisa
    21 agosto 2010 en 00:00

    Que preciosidad Justi, como en otras ocasiones nos has hecho un regalo y el recordar a Mercè Rodoreda tiene especial importancia para los gracienses. Gracias por hacer mención de la novela de esta gran escritora que fué Mercè y nada más apropiado en estas fechas que recordarla con una de sus obras, la Plaça del Diamant que quizá sea para las personas de esta vila, la más entrañable
    Como graciense estoy conmovida.
    Un abrazo.

    • 2 justi
      21 agosto 2010 en 00:00

      Todo un honor tus palabras, Marisa. Como el resto de comentarios que vas dejando por mi blog, vuestro blog. Y en este caso con más razón al comprobar, como dices, que eres Graciense. Nadie entonces mejor que tú para sentirse conmovida por este recorrido de la novela que Mercé Rodoreda hace por vuestra villa. Ella, que era del barrio de al lado, Sant Gervasi, sin duda toda su vida diaria de joven debió hacerla en Gracia por los detalles que describe.
      Casualidades de la vida, estaba pensando yo en cómo hacer este post sobre Gracia y me encuentro de sopetón con su novela en mi mesa, edición 1982, llena de grabados y fotos de aquellos años,
      años que narra de la República, guerra y dictadura. Y me facilitó la operación.
      Gracias a tus palabaars me das pie para seguir por Gracia en mi comentario.
      Logicamente he vuelto a releer la novela. Y ahora la valoro mucho más que cuando hace muchos años la leí. Cada lectura es distinta según ls vivencias que acumules. Al recorrer sus calles estos días de fiesta en Gracia, he sentido como si yo también fuera un personaje de los que ella describe. Saqué fotos a todo lo que se movía y a lo que estaba quieto,a lo moderno y a lo antiguo, a las calles engalanadas, (C/ Verdi que quedó primera), a las fachadas modernistas y fachadas de aquellas casas de obreros sindicalistas, grafitti de diseño nuevo y callejero en las persianas onduladas de los comercios, hasta saqué fotos a las palomas…
      Tomé una pizza “riquísima” en el bar Joanic de la Plaza del sol, al lado de esa escultura de bronce que representa al sol, donde la sombra de la pata del animal va marcando las horas…(hay foto en el video)-
      Y me conmoví cuando observé la placa “Plaza del Diamante” y ahí mi recuerdo para la buena escritora Rodoreda. Y me fijé en el entarimado y las banderolas para el baile por si se parecía a lo que ella describe cuando Natalia y Quimet se conocen en el baile del entoldado…
      Y en la plaza Rovira ganas me dieron de sentarme al lado de la estatua del Dr. Rovira para que me contara cosas de su época… Otro día, le dije, que hoy hay mucha gente…Mejor un día de diario, sin bullicio.
      Me entretuve en las paradas comerciales de la Plaza Virreina, todo un recorrido.
      Y tomé un café en el bar Caracas, junto al Mercat Llibertat, el café Caracas,tradicional, el mismo de entonces. Y qué buen sabor tiene y deja en la boca. Volveré.
      Y ahora, leyendo la novela, me encuentro de nuevo paseando por esas calles, pero ahora ya de la mano de Colometa. Una mirada al ayer. Algo está cambiando en Gracia…
      Gracias por tu comentario. Y si lo ves oportuno, no dejes de corregir posibles errores.
      Yo, simplemente fui turista en Gracia, atento y admirador, pero transeunte.
      Otro abrazo.

  2. 3 ana rodrigo
    21 agosto 2010 en 00:00

    ¡Qué arte tienes,chiquillo! Vaya recopilación de historia y arte, de realidad y fantasía, de sugerencias y plasticidad, en fin que, digo yo, que podrían nombrarte reportero mayor de Mayor de Gracia, y, además, con gracia.
    Me encanta la cita que pones de Mercé Rodoreda, “siempre se puede ser salvado por alguien con un poco de alegría”. Y, La Plaza del Diamante!, qué magnífica obra!
    Bueno, chico, pues nada, que me has llevado a “la feria”, como dicen por aquí. La fiesta también nos pone el corazón contento.

  3. 4 justi
    21 agosto 2010 en 00:00

    Hola, Ana… tú siempre !ojalá! de feria, y contenta.
    Estoy leyendo de nuevo la novela, y constato las veces que usa Rodoreda la palabra contento…
    No me extraña, pues, que su última palabra de la novela sea CONTENTOS, refiriéndose a los
    pájaros que gozosos chapoteaban en los charcos. Agua beneficiosa.
    Y si conoces Gracia, como conocerás, sin duda te emocionará ver el ayer y el ahora reflejado
    en mis fotos. El texto de Mercé es emotivo como el que más, prosa salpicada de poesía, de sentimiento.
    “..y andaba sola. Las cosas y las casas ya tenían los colores puestos. Por las calles que iban a la plaza del Mercat, bajaban y subían carros y camionetas, y los hombres del matadero con la bata manchada de sangre y media ternera a la espalda, entraban en el Mercat. Las floristas ponían ramos en los cucuruchos de hierro llenos de agua que hacían los ramos de flores. Los crisantemos despedían un hedor amargo (SE NOTA QUE ES EL FINAL DE LA NOVELA.
    La colmena vivía. Y entré en mi calle, la del carro de la madrugada…)”
    Me gusta esta escritura imitando la descripción verbal, como si Colometa nos lo estuviera narrando en el bar Caracas que antes mencioné…
    Gracias, Ana, por tus palabras. Y que sigas con el corazón contento, (por seguir usando el término habitual de Rodoreda en esta novela).
    Feliz verano andariego…

  4. 5 Teresa
    21 agosto 2010 en 00:00

    Cuantos recuerdos se mueven en mi interior al leer este escrito de la novela La Plaça del Diamant, me gusta, y cada vez que la leo siempre leo algo nuevo,
    me parece que mis padres son parte de esta novela y se pasean por Gracia todavia.
    Mis padres se casaron en “Josepets” la iglesia que está en la plaza Lesseps y se fueron a vivir a la calle Verdi, mi padre era pintor decorador, de los de entonces, verdaderos artistas.
    Y según me contaba mi madre pintó la escalera que parecia un museo de bonita que la dejó,
    recuerdos de ayer que vienen a mi memoria hoy.
    Justin tienes una gran sensibilidad y lo demuestras en tus escritos, y nos haces recordar y apreciar nuestro pasado.
    Gracias.

    Teresa

    • 6 justi
      21 agosto 2010 en 00:00

      Nadie como tú entonces, Teresa, para hablarnos de los escenarios de la novela.
      Sin duda alguna que podrías hablarnos de esos recuerdos de tus antepasados y tuyos
      de la villa de Gracia. Con gusto te leeríamos.
      Rodoreda ha sabiddo encontrar el tono de los personajes con una exactitud tan natural como poética. Pocas novelas recrean como esta de la Plaza del Diamante la espontaneidad de sus gentes en la vida rutinaria. Y eso que la acción no puede ser más sencilla
      tan sencilla como conmovedora, las peripecias de la gente de esos años, desde el 30
      hasta los años de la dictadura de la posgruerra.
      Una mujer común, Colometa, que nos describe, como quien nos habla, su modo de vivir como algo sublime y único, su vida diaria. La estoy volviendo a leer y esas que menciono son las características que me cautivan: emoción de la sencillez. Nada que ver con “Los hombres que no amaban las mujeres” y otros títulos de perfil moderno. Allí lo sublime está en la vida de la calle de las gentes de la calle…
      Me he paseado por Gracia, tu villa de Gracia, y realmente ha cambiado mucho. Me alegra que oriundos de Gracia comentéis este post. Yo, no dejo de ser un intruso. Perdonad las imprecisiones.
      Leer la novela es ir al ayer,
      espero no se pierdan esos valores de buen vecindario,
      artesanía,
      de obreros sindicalistas comprometidos,
      catalanismo etc.
      que caracterizó la época que se describe en la novela.
      Gracias a ti por tus palabras.

  5. 21 agosto 2010 en 00:00

    Muy bonito el barrio de Gracia engalanado y bonito también el texto de la novela la Plaza del Diamante, pero ¡qué quieres que te diga! me gusta mucho más el comentario con el que has contestado a Marisa…

    El relato de tu paseo por el barrio de Gracia en sus fiestas es entrañable. Me ha parecido verte con la cámara sacando el jugo a la fiesta, comiendo esa “pizza riquísima”, contemplando las calles con sus banderolas y sus templetes para la música, como he visto en el vídeo. Y ha sido un placer ver a través de tus ojos esas calles vestidas de vista, esos edificios de bonitas fachadas y hasta las palomas…

    El libro no lo he leído, así que no quisiera juzgar sin conocer. Por el fragmento que nos pones, me parece intimista y con cierto tono poético y recuerdo un poco la serie que emitió la TVE hace años, aunque a menudo, no tenga nada que ver un libro con su adaptación al cine o a la televisión. Tendré que leerlo para poder juzgar con criterio.

    Y me ha gustado mucho la frase que dijo Mercé Rodoreda en una entrevista. La alegría es una medicina que debíamos tener todos en la mesilla de noche y todas las noches antes de dormir, tomar una dosis para levantarnos saludando al nuevo día, con una amplia sonrisa.

    Muy bonito post. Es un gusto pasarse por aquí. Las fotos del vídeo, muy bonitas, la crónica gráfica de un barrio en fiestas.
    Besos.

    • 8 justi
      21 agosto 2010 en 00:00

      Hola Estrellar.
      Me alegro te unas a apreciar el texto de Rodoreda y mis miradas que he puesto
      en el vídeo.
      la novela, cuando la leas lo comprenderás, es intimista en la realidad cotidiana.
      tan poética como ordinaria y prosaica. Léela. Yo lo estoy haciendo de nuevo…
      “…me pareció que oía el primer carro, lejos, todavía medio perdido no sé dónde, en medio de la noche que se acababa…Al albaricoquero se le movieron unas cuantas hojas de luz de farol y unas alas de pájaro escaparon. Una rama tembló.
      Volví hacia la izquierda, hacia la calle Mayor, antes de llegar al mercado y más abajo de la casa de las muñecas. Pasó un tranvía, debía de ser el primero que había salido de las cocheras, un tranvía como siempre, como todos, descolorido y viejo…y aquel tranvía a lo mejor me había visto correr con el Quimet detrás cuando salimos como ratas locas viniendo de la Plaza del Diamante. Y se me puso un nudo en la garganta, como un garbanzo clavado en la campanilla. Me vino el mareo y cerré los ojos y el viento que hizo el tranvía me ayudó a seguir adelante como si se me escapase la vida…Y me puse a andar por mi vida antigua hasta que llegué enfrente de la pared de casa, debajo del mirador…La puerta estaba cerrada”
      Ciertamente ya no hay tranvías por la calle Mayor, sí hay autobuses continuamente soltando humo negro, gris, oscuro,
      pero haber paseado por estos mismos trayectos que se describen en la novela hace que se les vea un valor añadido. Quien tenga ocasión, que se adentre en Gracia, en sus calles estrechas y plazas entrañables. Será una manera nueva de leer la novela La Plaza del Diamante. La villa de Gracia, por eso, está cambiando… sus gentes y sus profesiones. Espero que sepan unir lo nuevo con la tradición.
      Como siempre, gracias por tus palabras, y que como mencionas, que sobre la mesita de noche a más del vaso de agua tengamos un vaso de alegría.
      Besos

  6. 22 agosto 2010 en 00:00

    Hola Justi, desde que lei el post por primera vez me pareció especial y supe que iba a leer el libro , una tentación irresistible despues de disfrutar con este regalo de sensibilidad, arte literario, capacidad creativa por tu parte, que entrelazas realidad y ficción, pasado y presente, historia… tomando como pretexto la novela de Mercé Rodoreda…
    Nos has llevado de tu mano en una visita relámpago y a la vez alucinante e inesperada por el barrio de Gracia…

    ¿quien se resistiría ahora a visitarlo más detenidamente saboreando las experiencias contadas con Mercé Rodoreda?

    Yo también opino que el post ganaría, aunque ya es muy bueno, introduciéndolo con parte del texto de tu primer comentario…a mi me ha encantado…Podría ser un complemento bello que preceda la entrada en el libro…

    El final es simplemente GENIAL Y MUY HUMANO!!!

    Una joya este sencillo relato para mi gusto…
    Ya quisieran algunos grandes escritores presentar así, de forma tan bella, sus libros…

    un beso

  7. 22 agosto 2010 en 00:00

    Se me olvidaba…felicidades por el video…oportuno y precioso…

    • 11 justi
      22 agosto 2010 en 00:00

      Hola, Colombine.
      Hay tantas ciudades en nuestra geografía urbana que de tanto pisar sus calles a prisa
      y corriendo no tenemos miradas para el ayer de su historia y arquitectura.
      Vamos al dentista,a la farmacia, a buscar el pan y la prensa,
      y no nos fijamos en el trazado histórico que recorremos.
      A veces, necesitamos un libro como es este caso para sentirnos actores de sus páginas.
      A mi, me impresionó el saber que el trazado de calles y gentes que describe Rodoreda
      sigue de algún modo vigente. Las calles ahí siguen estrechas, y las casas apiñadas,
      miran de la montaña al mar, o del mar a la montaña, eso unas. Las otras miran de Girona a Tarragona, o Tarragona a Girona, como decimos por aquí. Un cuadrilátero arquitectónico.
      Todas parecen iguales, sin avenidas, sin paseos, sólo calles de vez en cuando se abren en plazas pequeñas: una fuente, una estatua, unos árboles..: así es Gracia. Hay que pasearse por ella. La gente sí, la gente es ya una mezcolanza distinta, un mix cultural y étnico que deseo resulte enriquecedor. En esto ha cambiado con respecto a comolo narra Mercé en la novela. Antes era más tradicional, uniforme.
      En fin, que si un día te paseas por Barcelona estoy seguro que cogerás un plano y te pasearás por la C/ Verdi, por el Mercado de la Libertad, te tomarán un café en el bar Caracas, contemplarás las Plazas del Sol, Virreina y Plaza del Diamante…Quizá te sientes a escuchar las palabras de bronce del Dr. Rovira.
      La novela ah! la novela, es el alma de las personas que sale entre las mil cositas de cada día de un barrio de artesanos y obreros. No todo son detalles externos. Leyéndolo con atención hay detalles y fondos muy sicológicos: son detalles internos:
      “Charlaban como si yo no estuviese allí. Mi madre nunca me había hablado de los hombres. Ella y mi padre pasaron muchos años peleándose y muchos años sin decirse nada. Pasaban las tardes de los domingos sentados en el comedor sin decirse nada. Cuando mi madre murió, ese vivir sin palabras aumentó todavía más. Y cuando al cabo de unos años mi padre se volvió a casar, en mi casa no había nada a lo que yo pudiera cogerme. Vivía como deben de vivir los gatos:de acá para allá, con la cola baja, con la cola alta, ahora es la hora de tener hambre, ahora es la hora de tener sueño; con la diferencia que un gato no ha de trabajar para vivir. En casa vivíamos sin palabras, y las cosas que yo llevaba por dentro me daban miedo porque no sabía que eran mías…”
      Ya ves, Colombine, cómo la realidad humana también está en sus páginas.Tremendas palabras de la protagonista, suenan como maullidos de gatos,
      parecen vuelos en zig-zag, sin rumbo, de sus palomas…
      Por lo que dices, creo que bien está así tal como he dejado el post, que sea Rodoreda quien tenga el protagonismo en este texto. En los comentarios, todos vamos poniendo nuestras palabras, como dejando nuestras huellas en sus relatos.
      Nadie como ella ha descrito un barrio desde una mirada tan cercana. Hasta parece que acompañemos a Colometa y Quimet cuando persiguen el tranvía…o cuando bailan en la fiesta bajo el entoldado de la plaza engalanada…
      En cuando al vídeo es para que tengamos una mirada a la Gracia que aparece ante nuestros ojos en sus días de fiesta.
      Como siempre, agradecerte tu valioso comentario. Así los textos quedan mejor, entre todos.
      Besos

  8. 12 mONTSE
    22 agosto 2010 en 00:00

    Precioso relato¡¡¡Esa fantástica escritora,tiene un no sé qué mediterraneo,y entrañable, que enamaora…¡¡¡Un petonàs.

    • 13 justi
      22 agosto 2010 en 00:00

      Hola Montse.
      Pues sí que tiene algo y bastante de vitalidad mediterranea esta novela.
      Colometa es muy observadora,
      y muy ligada a las cosas de una manera confidencial.
      Hasta se cree que las cosas la necesitan como parte de ella:
      “…en la tienda de los hules ya no estaba el oso,
      y cuando vi que ya no estaba
      me di cuenta que tenía muchas ganas de verlo,
      con la cinta azul y, sentado como un tonto…”
      Un abrazo y feliz verano

  9. 22 agosto 2010 en 00:00

    Justi, me siento pequeño y medio perdido entre tanto y tan rico comentario como te hacen y como tú respondes. Pero después de lo que me ha costado llegar hasta aquí, entrando y saliendo por los vericuetos de tu blog de ninguna manera estoy dispuesto a pasar sin comentar. Conocía la novela y recuerdo la serie, pero me uno al comentario de Estrella y quiero fijarme en las cosas que dices y te dicen que en la secuencia de la novela. Nunca me ha sentido extraño de Barcelona. No sé que tiene. La he visitado como emigrante, trabajando en Trinaranjus en la calle Pedro IV y me sentí querido aunque no faltó quien me dijera que venía a quitar el pan de sus hijos. Eran otros tiempos. Yo tenía 18 años. Después, mucho después tengo amigos entrañables relacionados con la Educación que, como sabes, ha sido mi oficio. Un recuerdo imborrable a Marta Mata recientemente fallecita aunque siempre presente en mi memoria y a mi íntima Irene Balaguer viva y coleando. Un fuerte abrazo Justi.

    • 15 justi
      22 agosto 2010 en 00:00

      Antonio, claro que al final llegas…
      Como dice el libro de los itinerarios…”siempre acabamos llegando a donde nos esperan”.
      Pero con el enlace
      https://justindelba.wordpress.com
      no debería resultar difícil, y luego ya en mi página darle al post que quieras leer.
      Desconocía tu andadura por C/ Pedro IV. El Poble Nou ha cambiado y está cambiando mucho.
      Alucinarás cuando vuelvas. Es la clave de la Barcelona trasolímpica.
      Oh! Marta Mata, gran mujer y gran paradigma de la Educación. Un recuerdo para ella y aprovechémonos de todo lo que hizo y dijo.
      En cuanto a la Plaza del Diamante, que hoy comentamos en el ambiente de Gracia engalanada,
      digamos a más de lo que se ha dicho que también es una novela de amor, enternecedora, clara, sin atisbos de sentimentalismo rosa.
      El texto que he puesto, que es el final del libro, es una escena de amor como se han descrito pocas. Tú que eres poeta lo habrás visto igual que yo:
      “Y pensé que no quería que nunca se muriese…Y le introduje el dedo en su ombligo para que ninguna bruja mala me lo sorbiese por el ombligo y me dejase sin el Antoni…”
      Gracias amigo Antonio por acercarte hasta la Plaza del Diamante a charlar con todos los que andamos entre el gentío que se acumula en estas fiestas
      Si vienes,nos sentamos a tomar unas cervezas
      en las mesas que los bares han puesto en las aceras de la plaza,
      y veremos el bullicio de este barrio cosmopolita, tradicional y moderno, cambiante, en sus fiestas que acaban hoy.
      Un abrazo

  10. 16 lolita
    23 agosto 2010 en 00:00

    Buenos dias Justi
    Me has hecho recordar (La plaza del diamant)
    pues me impacto mucho, la vida que tuvo que pasar la (colometa)
    una novela que siempre la recuerdo
    Siempre nos lo cuentas con cariño Justi, ya sabes que no soy aficionada a la lectura
    pero de esta escritora , me he quedado con ganas de leer (carne apaleada) que creo que es como una biografia de ella, un abrazo

    LOLI………..

    • 17 justi
      23 agosto 2010 en 00:00

      Pues cuando la leas, Lolita, te agradeceremos tu comentario. Me refiero a Carne Apaleada.
      Yo no la he leído. Supongo que gustará.
      La Plaza del Diamante, de la que hablamos hoy, es una novela que ha agradado a un públio muy amplio y heterogéneo,
      a sabios de las letras y a gente más normal de las letras, a pesar que en su primera presentación pasó sin pena ni glora por los Jurados…La literatura es lo que tiene.
      Su valor literario es bueno, un estilo popular y maravilloso de contarnos la vida
      ordinaria de una mujer ordinaria. Un personaje entrañable con todas las etiquetas propias
      de la época que le tocó vivir, Colometa. Sólo quién vivió intensamente esos años puede contarlo con tanta simpleza y humanidad. Y con mucha poesía.
      Un abrazo, y gracias por tus palabras.

  11. 18 Agueda
    23 agosto 2010 en 00:00

    Ayssssssssssssssss…mi querido amigo: siempre es un placer entrar en tu casa para saborear literatura…o ver impresionates fotos cargadas de bellas poesías….La novela la tengo en casa..me impresionó mucho la primera vez que la leí, pues “Colometa”…fue una de tantas mujeres que les tocó vivir una época en España dura y un poco cruel…Natalia pasó penurias para sacar adelante a sus hijos….con un marido que la ignoraba y no la hacía feliz. Ella, como otras muchas mujeres de esa época…renunció a su propia identidad, se conviertio en una mujer sumisa…cediendole el protagonismo al marido y aceptando lo que se estilaba en esa época de las posguerra..es decir la mujer estaba en un segundo plano.Pero como todas de alguna manera se revelará. Magnífica obra de esa gran escritora catalana Mercé. Después tuvimos la suerte de ver con imágenes la novela…en la serie de TV, que me gustó mucho, sobre todo la protagonista…Silvia Munt…ayssssssssss no me enrollo más…Me han gustado mucho las fotos….menudos ojos para captar imágenes del recuerdo. Un besito y siempre sonriendo, que ya sabes alarga la vida….dulce verano amigo

    • 19 justi
      23 agosto 2010 en 00:00

      Pues sí, Águeda, no estaba en efervescencia el feminismo en aquella época, por más que en los cortos años de la República se vivió un florecer de los valores igualitarios de las personas.
      “Cuando se lo conté a la señora Enriqueta se puso furiosa y dijo que esas muchachas de la revolución no tenían verguenza, que cuándo se había visto eso de pasar una noche en una torre donde a lo mejor habían matado a los dueños, sola con un muchacho y poniéndose vestidos de la dueña para encandilar al chico y acabar robándolos…
      Y cuando íbamos los tres por la calle, yo en el medio con un hijo a cada lado, sin saber por qué me subió desde adentro un chorro de pena caliente y se me atravesó en la garganta. Y en vez de pensar en el jardín y en las hiedras y en las rayas de la luna, me puse a pensar en mi sencillo trabajo en el Ayuntamiento y ya está.”
      Unos textos que atrapan de humanos.
      ” Y aunque en el mundo haya tristeza, siempre puede ser salvado por alguien con un poco de alegría” O como tú dices: el sonreir alarga la vida.

      Feliz verano

  12. 20 gloriainfinita
    29 agosto 2010 en 00:00

    Hola Justi, medio incorporada ya a la rutina paso a saludarte y… me encuentro con estos párrafos de la Mercé que me revuelven hasta casi hacerme saltar las lágrimas porque hay libros que se leen viviéndolos y este es uno de ellos, que se sienten por dentro, hasta dolerte otra vez las cicatrices.
    Pero… contentos.
    Besos.

    • 21 justi
      29 agosto 2010 en 00:00

      Hola, Gloria. Sin duda que hay novelas que según la edad y época en que se lean
      cobran nueva dimensión, como es el caso de esta “Plaza” de Mercé.
      De una realidad tan bruta como real y tierna :
      “Sin trabajo, sin nada que hacer, acabé de venderme todo lo que tenía:
      mi cama de soltera, el colchón de la cama de las columnas,
      el reloj de Quimet que quería darle al niño cuando fuera mayor.
      Toda la ropa.
      Las copas, las jícaras, el aparador…
      Y cuando ya no me quedaba nada, aparte de aquellas monedas que me parecían sagradas,
      agarré la vergüenza por el cuello y me fui a casa de mis antiguos señores de cuando sirvienta.”

      Y sin embargo… contentos, que hasta en el charco de la lluvia se posa un trozo de cielo.
      Besos

  13. 22 gloriainfinita
    10 septiembre 2010 en 00:00

    Bueno, Justi, pasaba yo por aquí, como hago tantas veces a ver si había nuevas fotos, nuevas palabras y me he dicho “chica, saluda, no te vayas así sin más”
    Así que saludar, mandarte un beso y decirte que estamos esperando a ver que cosa nueva nos regalas.
    Nos vemos.

    • 23 justi
      12 septiembre 2010 en 00:00

      Hola, Gloria,
      y gracias por tus saludos, me gusta lo hagas,
      la verdad que no ha de haber exclusivamente solemnidades para saludarnos,
      mejor en las motivaciones más normales del día a día, sin motivo aparente.
      ¿No es suficiente motivo ver las piedras mojadas por la lluvia,
      las uvas de verde dorado colgando en las parras,
      o ver cómo las granadas en el árbol se van llenando de rojo en esta temporada?
      Por aquí,
      hemos estado dedicados a darle digna despedida al abuelo, que tenta feliz viaje…
      Gracias
      y felices tardes.

  14. 24 Pilar
    13 septiembre 2010 en 00:00

    Ay, Justi! qué paseo termino de darme por ese barrio tan especial, de Gracia… La novela la leí hace mucho tiempo, y recuerdo la serie de televisión… pero imagino que pasar por esas calles te hace sentir casi los protagonistas del libro…
    Gracias por el vídeo, por tu relato y por refrescarme la memoria con los detalles y párrafos… Creo que le voy a poner de nuevo, en ese montoncito de ‘pendientes’ por leer…

    Voy un poco rápido, tengo ya la ‘vuelta al cole’ y los horarios…, pero he leído el comentario que haces a Colombine y me ha gustado mucho todo esa referencia al párrafo del libro, ‘equiparable’ a muchos hogares de hoy día… ese ‘vivir sin palabras’… ¡Qué tristeza da sólo pensar la escena!…

    Un Abrazo fuerte, Justi. Y gracias por tu visita a mi ‘ventana’. Si vuelves en bici…., tendré un botellida de agua fresca preparada, por si acaso… 😉 y algo de ‘abituallamiento’…

    Besos.
    Pilar

    • 25 justi
      13 septiembre 2010 en 00:00

      !qué preguntas! Pilar,
      ¿pero no me viste agotado mientras pedaleaba?
      claro que he hecho ese camino en bici, pero sólo tal como te iba leyendo,
      haste te vi asomada a la ventana;
      si te digo lo de la botellita de agua sería por mi,
      que no soy muy fuerte en la bici…
      !gracias!
      Y lo que dije allí, hagamos las cosas con armonía
      y que disfruten cuantos más mejor de ese entorno de ovejas y ciclistas…

      En cuanto al libro de La Plaza del Diamante, bien vale darle otra lectura.
      Los libros cambian por nosotros, según cómo los leamos.
      Ese texto de Mercè Rodoreda no es un sistema cerrado en sí mismo, sino
      que está abierto a la espera de la acción del lector,
      de su capacidad imaginativa y reconstructora de ambientes.
      La narración desde luego no nos permite quedar indiferentes,
      invita al diálogo, a acabar una frase, recrear escenarios de posguerra,
      a tomar partido ante lo que nos cuenta de una manera tan emotiva.
      Y me alegro te hayas paseado con mi lectura por este barrio emblemático de Gracia.
      Besos


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Zamora, Puente de Piedra

puente pequeño

Soy lo que siento

¿Quien soy yo? soy lo que me ocurre y siento, azul, rojo, espacio, a veces niño y luego sentimiento, aroma de lejanos tiempos... La mañana es clara y el amor pasa todas las tardes ante mi casa. Soñando, esperando, asomado a la ventana estoy Justi

Justi

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Nube blanca, que vas tan sóla en el cielo y tan alta, junto a la luna de plata vendrás a parar mañana, igual que mi amor, en agua. En agua de mar honda y clara. (León Felipe)

leon felipe -monumento en Zamora-

leon felipenuevo

PIEDRAS SAGRADAS

Con las piedras sagradas de los templos caídos grava menuda hicieron los martillos largos de los picapedreros analíticos. Después, sobre esta grava, se ha vertido el asfalto negro y viscoso de los pesimismos. Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña, se han abierto calzadas y caminos por donde el cascabel de la esperanza acelera su ritmo. (Poema de León Felipe)

puente del Esla

puente esla
Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras.

santovenia del esla

santovenia2

MI PUEBLO

Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

hornoruela-011g
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autor JUSTI


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