22
May
10

Miguel Hernández -Alto soy de mirar a las palmeras-

…porque aún tengo vida:

“El odio se amortigua  detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza”

 

(Miguel, en los muros de la cárcel sueña que su soledad entre rejas tendrá un fin y volverán las horas del amor)
.

.

 En este año celebramos el centenario del nacimiento del poeta en Orihuela,

el poeta que desmenuzó entre sus versos el pan y el hambre,

el poeta que lanzó su grito de libertad y su angustia contra los muros de la cárcel;

no los derribó, no salió de entre ellos, que murió preso de la palabra.

Y aquí estamos hoy recordándolo, convocados por su llamada:

el poeta cabrero, el ascético, el sensual,

el poeta romancero,

republicano y comunista, antes católico,

poeta vitoreado entre trincheras,

despreciado,

desorientado,

cronista de guerra…

“Que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma,

compañero”.

.

MIGUEL, infancia.

Nace en Orihuela, “silencio que naufraga en el silencio”.

1910, calles solitarias, históricas, piedras de palacios, ecos de mil historias de gente que llenó de vida esas casas. E iglesias, muchas iglesias, la nobleza y el clero…y el campo:

“Pintada está mi casa

del color de las grandes

pasiones y desgracias”.

.

“Menos tu vientre,

todo es confuso
Menos tu vientre,

todo es futuro,

fugaz, pasado

baldío, turbio.

Menos tu vientre,

todo es oculto.

Menos tu vientre,

todo inseguro,

todo postrero,

polvo sin mundo.

Menos tu vientre

todo es oscuro.

Menos tu vientre

claro y profundo.”

.

Una casa de la época: un corral con soportal para los animales.

Una puerta delantera, y otra corralera para la entrada y salida de las cabras

que iban a pastorear.

.

En este ambiente, fuera hay cielos despejados, pasó su infancia:

“En cuclillas ordeño

una cabrita y un sueño”

Junto a la casa, un huerto con hileras de higos chumbos,

que en sus versos nos lo recordará luego:

“Volverás a mi huerto

y a mi higuera…”

 .

 

Pero dejemos que nos lo presente Pablo Neruda:

“Miguel era tan campesino que siempre quiso aparentar campesino,

llevaba un aura de tierra ocre en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y que conserva frescura subterránea. Vivía y escribía en mi casa. Mi poesía americana, con otros horizontes y llanuras, lo impresionó y lo fue cambiando

Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba hasta las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras.

Otras veces me hablaba del canto de los ruiseñores” (Neruda)

Su paso entre nosotros fue breve. Y su vida fue una continua espera.

Siempre esperando algo:

un hijo,

la paz,

respuesta a las cartas de ayuda que pedigüeño a todos enviaba,

cartas de trabajo y recomendación a los poetas de Madrid,

cartas, más tarde, de socorro desde la cárcel.

Una espera en paz y en guerra, siempre esperando lo elemental:

un papel donde escribir versos,

una pluma, un tintero,

una visita en la cárcel de su esposa,

una mesa…

Nada tuvo, tan sólo el lomo de una cabra en el campo donde apoyar el papel de estraza donde dejaba sus versos, o una piedra, dura y fría, entre trincheras.

Toda su vida fue una espera… sin amigos:

.

“Ya vosotros sabéis

lo solo que yo voy, por qué voy yo tan solo,

andando voy

tan solos yo y mi sombra”

“Conozco bien los caminos

conozco los caminantes

del mar, del fuego, del sueño,

de la tierra, de los aires.

Y te conozco a ti

Que estás dentro de mi sangre.”

.

MIGUEL, detalles de su vida y textos

(Orihuela 1910-Alicante 1942).

.

Poeta y dramaturgo que manifiesta en sus obras un hondo sentido de la tragedia y una sensibilidad muy propia del siglo XX, empleando para ello las formas líricas españolas tradicionales. La poesía de Miguel Hernández se caracteriza por su intenso lirismo, tanto en su primera colección de poemas, sumamente elaborados, Perito en lunas (1933), como en los sonetos de corte clásico de El rayo que no cesa. Sus poemas tratan principalmente del amor, la muerte, la guerra y la injusticia, temas que conoció y experimentó con intensidad. Comunista desde los 26 años, luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil española. Fue condenado a muerte por los fascistas victoriosos, pero tras las airadas protestas que provocó esta condena, se le conmutó la sentencia por cadena perpetua. Durante su estancia en prisión escribió Cancionero y romancero de ausencias (1958), una serie de poemas dedicados a su esposa, que vivía en condiciones miserables.

Murió en prisión a la edad de 31 años, de Tuberculosis, en el penal de Alicante (1942).

.

Período comprendido: 1910-1925

……Su padre consigue que le admitan en las Escuelas del Ave María, anexas al Colegio Santo Domingo. A la edad de nueve años se inicia el aprendizaje escola..

……En el curso de 1924 se incorpora Miguel a las clases, donde también estudiaba Ramón Sijé, el que más tarde sería su gran amigo. Pronto destaca el interés de Miguel por la lectura y los estudios, consiguiendo excelentes calificaciones. En marzo de 1925 tiene que abandonar sus estudios en el Colegio Santo Domingo. prueba otros oficios mientras sigue ayudando en las faenas pastoriles de la familia.

Miguel se convierte en un asiduo visitante de la biblioteca de Luis Almarcha, sacerdote y canónigo de la catedral oriolana.

……Allí descubre a los principales escritores clásicos de lengua española, así como traducciones de escritores griegos y latinos. En esta etapa también se siente atraído por el teatro. Lee con avidez la colección teatral “La Farsa” y junto con otros amigos forman un grupo teatral. Miguel representa diversos papeles en actuaciones realizadas en la Casa del Pueblo y en el Círculo Católico.

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Período comprendido: 1925-1931

.

Miguel Hernández empieza a escribir poesías, aproximadamente hacia 1925. Su principal fuente de inspiración es el entorno en el que vive: la huerta, su patio, la montaña, las cabras, el pastoreo, el río, pájaros cantores…etc. Miguel aprovecha cualquier ocasión para escribir. Incluso tiene que esconderse de su padre, a quien le molesta esa afición poética de su hijo.

Tras esta aparición pública del joven poeta se irán prodigando sus colaboraciones en la prensa local y, posteriormente, en la provincial.

Se trata, en estos primeros ensayos creativos, de una poesía mimética en la que el joven Miguel va buscando su propia identidad a través de todas las lecturas que está realizando en esos momentos.

……La mayor parte de estos poemas adolescentes están compuestos en arte menor combinando romancillos, octosílabos, heptasílabos, etc., con bastante destreza.

Todo lo aprende.

Se forma el llamado “Grupo de Orihuela”, como fruto de la amistad entre Carlos Fenoll, Miguel Hernández y Ramón Sijé. Sus inquietudes literarias les animan a reunirse periódicamente en la propiedad del padre de Carlos Fenoll. Cada uno compagina su trabajo o sus estudios con estas aficiones literarias, por lo que tienen que celebrar las reuniones al acabar la jornada. Y quiere hacer culta su escritura, y se inspira en Góngora, también en la poesía religiosa .¿Quién en los años jóvenes no se fija en maestros? El, se fijó y aprendió la rítmica.

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Período comprendido: 1931-1936

En 1931 realiza su primer viaje a Madrid y, al no encontrar el apoyo que esperaba, regresa a Orihuela. Participa en Orihuela en un homenaje a Gabriel Miró. En 1933 se edita su primer libro, “Perito en lunas”. En 1934 realiza su segundo viaje a Madrid. Este viaje supone un cierto triunfo para él.

Se publica en la revista Cruz y Raya su auto sacramental “Quién te ha visto y quién te ve” y ” Sombra de lo que eras”.

Comienza a relacionarse con grandes poetas como Alberti, Rosales, Aleixandre y Neruda. Regresa a Orihuela en verano.

En septiembre formaliza su noviazgo con Josefina Manresa.

Su escritura lírica da un giro. Se olvidará de su devoción religiosa. La ausencia de Dios la sustituye por la sensualidad, su amor a la mujer amada, Josefina, y ya nada será igual.

.

“Salté al monte de donde procedo,

me libré de los templos, sonreídme,

donde me consumía con tristeza de lámpara

encerrado en el poco aire de los sagrarios”.

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos… (1934)

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,

que son dos hormigueros solitarios,

y son mis manos sin las tuyas varios

intratables espinos a manojos..

No me encuentro los labios sin tus rojos,

que me llenan de dulces campanarios,

sin ti mis pensamientos son calvarios

criando nardos y agostando hinojos.

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,

ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,

y mi voz sin tu trato se afemina.

Los olores persigo de tu viento

y la olvidada imagen de tu huella,

que en ti principia, amor, y en mí termina.

En noviembre de 1934, después de comenzar el drama titulado “El torero más valiente!, vuelve a Madrid. En esta ocasión conocerá mejor el ambiente literario.

En 1935 colabora en las “Misiones Pedagógicas”. Comienza su trabajo en la enciclopedia Los Toros, con José María de Cossío. Miguel participa, en Cartagena, en un acto-homenaje a Lope de Vega. Escribe el drama Los hijos de la piedra. Su amigo Ramón Sijé fallece en diciembre de 1935.

En 1936 publica su “Elegía” dedicada a Ramón Sijé.

Se edita su libro de poemas “El rayo que no cesa”. Celebrado nada menos que por Juan Ramón Jiménez, lo cual equivalía como su consagración literaria. Termina su obra teatral El labrador de más aire.

Se incorpora al Ejército Popular de la República. Es nombrado Comisario de Cultura.

.

 

Tengo estos huesos hechos a las penas… (1935)

Tengo estos huesos hechos a las penas

y a las cavilaciones estas sienes:

pena que vas, cavilación que vienes

como el mar de la playa a las arenas.

Como el mar de la playa a las arenas,

voy en este naufragio de vaivenes,

por una noche oscura de sartenes

redondas, pobres, tristes y morenas.

Nadie me salvará de este naufragio

si no es tu amor, la tabla que procuro,

si no es tu voz, el norte que pretendo.

Eludiendo por eso el mal presagio

de que ni en ti siquiera habré seguro,

voy entre pena y pena sonriendo.

Me sobra el corazón

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,

hoy estoy para penas solamente,

hoy no tengo amistad,

hoy sólo tengo ansias

de arrancarme de cuajo el corazón

y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,

hoy es día de llantos de mi reino,

hoy descarga en mi pecho el desaliento

plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.

Y busco la muerte por las manos

mirando con cariño las navajas,

y recuerdo aquel hacha compañera,

y pienso en los más altos campanarios

para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?… no sé por qué,

mi corazón escribiría una postrera carta,

una carta que llevo allí metida,

haría un tintero de mi corazón,

una fuente de sílabas, de adioses y regalos,

y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.

Tengo la pena de una sola pena

que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos

y no puedo tenderlos hacia más.

¿No veis mi boca qué desengañada,

qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:

cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy

padeciendo por todo

mi corazón, pecera melancólica,

penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.

Hoy, descorazonarme,

yo el más acorazonado de los hombres,

y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo

me perdono la vida cada día.

De “Otros poemas” 1935 1936

.

Período comprendido: 1937-1942

.

 febrero de 1937 es destinado en Andalucía al “Altavoz del Frente”. En marzo se casa con Josefina Manresa. Participa en el II Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia. Realiza un viaje a la URSS, formando parte de una delegación española enviada por el Ministerio de Instrucción Pública, para asistir al V Festival de Teatro Soviético. Se publican Viento del Pueblo, Teatro en la guerra y El labrador de más aire. En diciembre nace su primer hijo, Manuel Ramón.

En otoño de 1938 muere su hijo y ello provoca una serie de poemas que anuncia en su libro “Cancionero y romancero de ausencia”s. La hondura y el desgarro provocan un estremecimiento de versos, que pueden considerarse como una de las cumbres más solitarias de la Poética Española.

“Písame,

que ya no me quejo.

Ódiame,

que ya no lo siento.

No me olvides

que aún te recuerdo

debajo del plomo

que embarga mis huesos”.

Escribe el drama “ Pastor de la muerte”. Actúa como soldado, y como poeta, en diversos frentes de la guerra..

En “Llamo a los poetas” uno de sus mejores escrito en tiempos de guerra, se confiesa un ser solitario, esperando cariño, y pide amistad a todos los poetas, y los llama por sus apellidos, también por sus nombres.

CANCION ÚLTIMA:

“Pintada, no vacía:

pintada está mi casa

del color de las grandes

pasiones y desgracias.

Regresará del llanto

adonde fue llevada

con su desierta mesa,

con su ruinosa cama.

Florecerán los besos

sobre las almohadas.

y en torno de los cuerpos

elevará la sábana

su intensa enredadera

nocturna, perfumada.

El odio se amortigua

detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza”.

De “El hombre acecha”, 1938 1939

.

En 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel.

1939. Todo se derrumba.

Y el poeta queda vagando por Madrid.

Otros poetas encuentran el camino del exilio. El, no.

No tuvo plaza para un avión,

ni le dieron un pasaporte,

ni un barco rumbo a América.

El, quedó esperando, una vez más, la clemencia de los vencedores.

En abril el general Franco declara concluida la guerra. Miguel intenta escaparse a Portugal, pero se lo impide la policía portuguesa y es entregado a la Guardia Civil fronteriza. Tras su paso por Huelva y Sevilla, en la prisión de Torrijos en Madrid. Entre reja se duele de la derrota, de las tristes guerras…

Despotrica contra dogmas, contra la violencia…¿dónde esa paz que espera?

donde compone las famosas “Nanas de la cebolla”.

Puesto, inesperadamente, en libertad, es detenido de nuevo en Orihuela. En 1940 se le traslada a la prisión de la plaza de Conde de Toreno en Madrid. Es condenado a la pena de muerte.

.

“Se ha retirado el campo

al ver abalanzarse

crispadamente al hombre”

.

Más tarde la condena es conmutada por la de 30 años de prisión. En septiembre, es trasladado a la prisión de Palencia y en noviembre, al penal de Ocaña.

Luego al Reformatorio de Adultos de Alicante donde se le manifiesta una grave afección pulmonar que se complica con tuberculosis.

En 1942 muere en la enfermería de la prisión alicantina y es enterrado en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante.

Contaba, a su muerte, con 31 años de edad.

.

De “Poemas últimos” (1939 1941)

“Desde que el alba quiso ser alba…

Desde que el alba quiso ser alba, toda eres

madre. Quiso la luna profundamente llena”.

En tu dolor lunar he visto dos mujeres,

y un removido abismo bajo una luz serena.

¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida!

¡Qué exaltación de labios y honduras generosas!

Bajo las huecas ropas aleteó la vida,

y sintieron vivas bruscamente las cosas.

Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave.

Ardes y te consumes con más recogimiento.

El nuevo amor te inspira la levedad del ave

y ocupa los caminos pausados de tu aliento.

Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa

tu palidez rendida de recorrer lo rojo;

y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,

y el ascua repentina que te agiganta el ojo.

Ríe, que todo ríe: que todo es madre leve.

Profundidad del mundo sobre el que te has quedado

sumiéndote y ahondándote mientras la luna mueve,

igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado.

Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.

Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.

Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo

te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.

.

 De “Cancionero y romancero de ausencias” 1941-1942

Antes del odio

Beso soy, sombra con sombra.

Beso, dolor con dolor,

por haberme enamorado,

corazón sin corazón,

de las cosas, del aliento

sin sombra de la creación.

Sed con agua en la distancia,

pero sed alrededor.

Corazón en una copa

donde me la bebo yo,

y no se lo bebe nadie,

nadie sabe su sabor.

Odio, vida: ¡cuánto odio

sólo por amor!

No es posible acariciarte

con las manos que me dio

el fuego de más deseo,

el ansia de más ardor.

Varias alas, varios vuelos

abaten en ellas hoy

hierros que cercan las venas

y las muerden con rencor.

Por amor, vida, abatido,

pájaro sin remisión.

Sólo por amor odiado,

sólo por amor.

.

TRISTES GUERRAS

Tristes guerras

si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.

Tristes armas

si no son las palabras.

Tristes, tristes.

Tristes hombres

si no mueren de amores.

Tristes, tristes.

.

NO PUEDO OLVIDAR

No puedo olvidar

que no tengo alas

que no tengo mar,

vereda ni nada

con que irte a besar.

.

HOMENAJE-CENTENARIO.

.

“Y si me muero,

que me muera

con la cabeza bien alta,”

“Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido,

jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños”.

“Que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma,

compañero”

“Retoñarán aladas de savia sin otoño

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.

Porque soy como el árbol talado, que retoño:

porque aún tengo la vida”

“Sucias rachas tumban todos los cometas que levanto”

“Eres la noche esposa

y yo soy el mediodía…

Caudalosa mujer

en tu vientre me entierro”

.

Pero sigues entre nosotros, recorriendo y soñando días de esperanza.

Demasiados años de olvidos, de espera,.

Hora es, compañero Miguel, en tu centenario,

de leer tus poemas en fraternal homenaje,

lejos ya los ecos de los tambores y espantos de la guerra,

al poeta del pueblo, traje de pana,

al niño cabrero,

al chico solitario que nunca las imprentas contestaron sus cartas,

al amante alejado, al encarcelado,

al soñador que siempre que colgaba sus abarcas en la ventana

los reyes magos le dejaron carbón.

.

“Sigue, pues, sigue, cuchillo

volando, hiriendo.

“Algún día

se pondrá el tiempo amarillo

sobre mi fotografía” (-escribiste- en El Rayo que no cesa).

“Qué quiere el viento de Enero

que baja por el barranco

y violenta las ventanas

mientras te visto de abrazos?

¿Derribarnos. Arrastrarnos?

Separarnos.” (-eso dijiste- en el Cancionero).

Con la lectura de los versos de estos tus dos excelentes libros, compañero Miguel,

“EL RAYO QUE NO CESA, y EL CANCIONERO”,

impediremos que el atardecer se ponga amarillo sobre tu fotografía poética,

impediremos que el viento nos separe,

y altos seremos, como tu, de mirar a las palmeras.

Por Justi

Para más información: Miguel Hernández

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33 Responses to “Miguel Hernández -Alto soy de mirar a las palmeras-”


  1. 1 montse
    25 marzo 2010 en 00:00

    Hola Justi¡¡¡qué gozada la belleza poética de Miguel¡¡¡¡¡¡¡¡
    me quedo con “eres madre, sonríe, ríe,llora”…
    y “nadie me salvará de este naufragio,si no es tu amor,
    la tabla que procuro…¡¡¡¡¡¡
    me emociona hasta las lagrimas , los suspiros¡¡¡¡
    grácias por este regalo¡¡¡¿Sabes ?hoy es mi cumpleaños…¡¡¡y esto es unHERMOSO REGALO¡¡¡
    UN ABRAZOOOO

    • 2 justi
      25 marzo 2010 en 00:00

      Felicidades Montse…
      qué buena fecha para nacer,
      tu cumple viene trayendo primaveras.
      Yo también voy ahora a celebrar el cumpleaños de un familiar.
      Ya ampliaré este comentario, pero quiero quede mi saludo antes que trascurra
      este día tan especial para ti…
      Y disfruta de tu día primaveral…
      la luz, la luz…y el color que nos envuelve.
      o como te diría Miguel Hernández :
      “Mujer arrinconada: mira que ya es de día,
      (ay!, ojos sin poniente por siempre en la alborada)
      pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mía,
      la noche continúa cayendo desolada” (M. H. A mi hijo)

      Un beso, y feliz día y felices siempre días.
      justi

  2. 26 marzo 2010 en 00:00

    Hola Justi.

    Extraordinario y muy estudiado y trabajado este recopilatorio-comentado sobre la vida y obra de Miguel Hernánez…Otro poeta del pueblo, que no lo mismo “que el poeta del pueblo” como dirían y dirán hoy muchos oportunistas que ya tuvieron tiempo de hacerle homenajes…Poetas del pueblo ultrajados y condenados por el franquismo hubo muchos…y uno más es Miguel Hernández.

    Es para mi un poeta muy peculiar, sus poemas calan sobre todo cuando se interpretan como autobiográficos (que no lo son)…

    Yo me quedo con la vertiente de compromiso político de lo que fue su corta vida. En la fecha 28 de Marzo de 1942 murió en la cárcel de la dictadura, en Alicante…y creo que (aunque se hayan acordado tarde) tenemos que alegrarnos y celebrar que por fin nuestras autoridades se hayan dado cuenta que Miguel Hernández también merece un lugar de honor en nuestra memoria histórica…

    A mi el poema que emociona es éste:

    Vientos del pueblo me llevan

    Vientos del pueblo me llevan,
    vientos del pueblo me arrastran,
    me esparcen el corazón
    y me aventan la garganta.

    Los bueyes doblan la frente,
    impotentemente mansa,
    delante de los castigos:
    los leones la levantan
    y al mismo tiempo castigan
    con su clamorosa zarpa.

    No soy un de pueblo de bueyes,
    que soy de un pueblo que embargan
    yacimientos de leones,
    desfiladeros de águilas
    y cordilleras de toros
    con el orgullo en el asta.
    Nunca medraron los bueyes
    en los páramos de España.

    ¿Quién habló de echar un yugo
    sobre el cuello de esta raza?
    ¿Quién ha puesto al huracán
    jamás ni yugos ni trabas,
    ni quién al rayo detuvo
    prisionero en una jaula?

    Asturianos de braveza,
    vascos de piedra blindada,
    valencianos de alegría
    y castellanos de alma,
    labrados como la tierra
    y airosos como las alas;
    andaluces de relámpagos,
    nacidos entre guitarras
    y forjados en los yunques
    torrenciales de las lágrimas;
    extremeños de centeno,
    gallegos de lluvia y calma,
    catalanes de firmeza,
    aragoneses de casta,
    murcianos de dinamita
    frutalmente propagada,
    leoneses, navarros, dueños
    del hambre, el sudor y el hacha,
    reyes de la minería,
    señores de la labranza,
    hombres que entre las raíces,
    como raíces gallardas,
    vais de la vida a la muerte,
    vais de la nada a la nada:
    yugos os quieren poner
    gentes de la hierba mala,
    yugos que habéis de dejar
    rotos sobre sus espaldas.

    Crepúsculo de los bueyes
    está despuntando el alba.

    Los bueyes mueren vestidos
    de humildad y olor de cuadra;
    las águilas, los leones
    y los toros de arrogancia,
    y detrás de ellos, el cielo
    ni se enturbia ni se acaba.
    La agonía de los bueyes
    tiene pequeña la cara,
    la del animal varón
    toda la creación agranda.

    Si me muero, que me muera
    con la cabeza muy alta.
    Muerto y veinte veces muerto,
    la boca contra la grama,
    tendré apretados los dientes
    y decidida la barba.

    Cantando espero a la muerte,
    que hay ruiseñores que cantan
    encima de los fusiles
    y en medio de las batallas.

    Salud, República .

    • 4 justi
      26 marzo 2010 en 00:00

      Pues sí, Colombine.
      hoy toca leer, recordar, admirar a Miguel Hernández.
      Murió encarcelado…
      Vivió con prisas, gran persona y poeta, él era del pueblo…
      pero le cortaron el camino antes de haber conseguido escribir la obra definitiva que lo hubiera consolidado como uno de los más grandes poetas del siglo XX. Vivió esperando…
      Su muerte ha quedado “ símbolo de una España que pudo ser y no fue”.
      Y hoy lo estamos recordando, como uno de los grandes de la poesía española contemporánea: (Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, y nuestro querido León Felipe siempre tan marginado…) poetas que se comprometieron con la defensa de la república y que lo pagaron con la muerte o con el exilio.
      Poetas esenciales unidos por el amor a la república y a la democracia, como resaltas tú
      en el excelente comentario y poema de Miguel Hernández que dejas.
      Son muchas las facetas que presentamos. Esta es la más valiosa, sus valores de libertad.
      La verdad es que los grandes poetas acaban abriéndose lugar en todas partes.Ojalá siga así, y que M. Hernández siga traspasando con su poesía fronteras.

      “…Me paso las horas muertas -escribe a Josefina- pensando en ese hijo y en ese porvenir que hemos de traerle, tú con tus cuidados, yo con mis esfuerzos. Quiero un porvenir hermoso para nuestro hijo…”

      También quería el mismo povenir para España. Pero lo mataron. Le cortaron el camino
      de esperanza.
      Besos, Colombine, y gracias por estar siempre completando estos relatos sobre sentimientos y poesía
      como es este mi blog.

  3. 5 Manolo
    26 marzo 2010 en 00:00

    Amigo, Justi, estupendo, como siempre, el trabajo que has hecho para celebrar el centenario de Miguel Hernández.Nos haces recordar biografía y poemas que han sido objeto de las clases de literatura.
    De Miguel Hernández, lo que más me ha llamado la atención es su autodidactismo y su esfuerzo de superación. Sin apenas estudios se lanza a escribir versos y teatro, demostrando una gran fuerza creativa y expresiva. La guerra, como a tantos otros,y posteriormente la carcel acaban con su vida y prometedora creación literaria.Aún así, está entre los grandes del siglo XX.
    Gracias por este homenaje a M.H. Me ha hecho recordar y releer sus poemas.
    Un abrazo.
    Manolo

  4. 6 justi
    26 marzo 2010 en 00:00

    Su autodidactismo y perseverancia,
    estos fueron los rasgos fundamentales de la personalidad del poeta Miguel Hernández,
    que hoy comentamos.
    Bien lo dices, amigo Manolo.
    y también, su capacidad de cambio, tanto en su forma de pensar como de escribir. Captaba la realidad, y así la iba expresando, cambiante en tono y contenido.
    Y así lo vemos, evolucionando desde su Gongorismo primero y su poesía religiosa hasta la poesía más intimista, dramática y liberadora de sus últimos años.
    Poeta muy dotado, de los más intensos y ricos de expresión que hemos tenido.
    Si no hubiera sido por su pronta muerte carcelaria, estaba llamado a llenar el vacío que antes había dejado Lorca. Pero…una víctima más del odio.
    Circunstancias adversas, y que todos conocemos, han impedido que su poesía tenga la fama
    y expansión que se merece. Antes que a él, también se ha silenciado a León Felipe y …otros.
    Esperemos que la verdad de su palabra y poesía resplandezca como merece. La palabra no caduca.

    Así escribía M. Hernández. En sus versos se mezcla el sentimiento de esperanza con el de la desesperanza,
    sentimiento que levanta su alma, para luego ser abatida de nuevo.

    “Un ser ardiente, claro de deseos, alado
    quiso ascender, tener la libertad por nido.
    Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
    Donde faltaban plumas, puso valor y olvido.

    Iba tan alto a veces, que le resplandecía
    sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
    Ser que te confundiste como una alondra un día,
    te desplomaste otro como el granizo grave”. ( del poema Vuelo)

    Gracias, Manolo, me gustan tus comentarios. Se nota tu formación literaria, a pesar de que en el cole (¿te acuerdas de aquellas clases de Literatura, creo era el profe, Don Prellezo?) no nos hablaron de él. !Se olvidaron! Igual ellos tampoco lo habían estudiado. Nosotros, también hemos tenido que ser autodidactas…
    Un abrazo, también a Ana.

  5. 26 marzo 2010 en 00:00

    Otro poeta más que cayó por amar la libertad, bajo las garras de un fascismo que odiaba la cultura, la diversidad, la democracia, el diálogo…

    Pensando lo joven que murió, es previsible la ingente obra que hubiera salido de su mente poética. Pero como a tantos otros, le perdió su defensa de la libertad y la república, hasta su condena a muerte. Conmutaron su pena, pero le mataron de todas formas…

    En relación a su condena, se ha solicitado que se anule la sentencia de su condena a muerte, según se puede leer en el siguiente enlace,

    http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=323539

    Justi, y como la mejor manera de rendir homenaje a un poeta, es leer su obra y difundirla, leamos un poema en esta incipiente primavera lluviosa…

    LA LLUVIA

    Ha enmudecido el campo, presintiendo la lluvia.
    Reaparece en la tierra su primer abandono.
    La alegría del cielo se desconsuela a veces,
    sobre un pastor sediento.

    Cuando la lluvia llama se remueven los muertos.
    La tierra se hace un hoyo removido, oloroso.
    Los árboles exhalan su último olor profundo
    dispuestos a morirse.

    Bajo la lluvia adquiere la voz de los relojes
    la gravedad, la angustia de la postrera hora.
    Reviven las heridas visibles y las otras
    que sangran hacia dentro.

    Todo se hace entrañable, reconcentrado, íntimo.
    Como bajo el subsuelo, bajo el signo lluvioso.
    Todo, todo parece desear ahora
    la paz definitiva.

    Llueve como una sangre transparente, hechizada.
    Me siento traspasado por la humedad del suelo
    Que habrá de sujetarme para siempre a la sombra,
    para siempre a la lluvia.

    El cielo se desangra pausadamente herido.
    El verde intensifica la penumbra en las hojas.
    Los troncos y los muertos se oscurecen aún más
    por la pasión del agua.

    Y retoñan las cartas viejas en los rincones
    que olvido bajo el sol. Los besos de anteayer,
    las maderas más viejas y resecas, los muertos
    retoñan cuando llueve.

    Bodegas, pozos, almas, saben a más hundidos.
    Inundas, casi sepultados, mis sentimientos,
    tú, que, brumosa, inmóvil pareces el fantasma
    de tu fotografía.

    Música de la lluvia, de la muerte, del sueño,
    ………………………………………
    Todos los animales, fatídicos, se inclinan
    debajo de las gotas.

    Suena en las hojas secas igual que en las esquinas,
    suena en el mar la lluvia como en un imposible.
    Suena dentro del surco como en un vientre seco,
    seco, sordo, baldío.

    Suena en las hondonadas en los barrancos: suena
    como una pasión íntima suicidada o ahogada.
    Suena como las balas penetrando la carne,
    como el llanto de todos.

    Redoblan sus tambores, tañe su flauta lenta,
    su lagrimosa lengua que lame tercamente.
    Y siempre suena como sobre los ataúdes,
    los dolores, la nada.

    Yo creo, que al menos Miguel Hernández, ha sido, con el tiempo, reconocido. Sin embargo, otros, como Léon Felipe, tu paisano, aún no ha tenido ese mismo reconocimiento.
    Un abrazo.
    Estrella

    • 8 justi
      26 marzo 2010 en 00:00

      Hola, ZarLinda.
      Precioso el poema de la lluvia

      “Y retoñan las cartas viejas en los rincones
      que olvidó bajo el sol. Los besos de anteayer,
      las maderas más viejas y resecas, los muertos
      retoñan cuando llueve.”

      Y, por cierto, tras las lluvias de este invierno
      vuelven los colores más vivos que nunca:
      El almendro y el ciruelo se visten de blanco,
      también el cerezo,
      de rosa el melocotonero,
      todo cambia tras la lluvia.

      En cuanto a eso de la condena de la sentencia a muerte que enlazas…
      ya sabes como acaban estas peticiones. Te dicen desde los palacios de la “justicia
      que no se reparte”, que en aplicación de la Ley de Memoria Histórica los juicios franquistas ya son de por sí nulos de pleno drecho. Y se quedan tan panchos….O sea, que oficialmente no quieren tocar ningún expediente, y las víctimas inocentes seguirán siendo rebeldes culpables. Ver para llorar.
      Ya ves lo que le pasa a Garzón por meterse a justiciero, a petición de familiares de las víctimas. Parece como si en los palacios de justicia siguieran los mismos que había en la época aquella.
      ¿Para esto votamos la democracia? Eso sí, las peticiones de la Falange se atienden, para que no investiguen sus crímenes, ni caven en las cunetas donde tiraron sus crímenes…
      Es increible lo poco o nada que ha evolucionado la justicia.
      “Me persigue la sangre ávida y fiera,
      desde que fui fundado,
      y aún antes de que fuera
      proferido, empujado
      por mi madre a esta tierra codiciosa
      que de los pies me tira y del costado,
      y cada vez más fuerte, hacia la fosa” ( M. H. en Sino Sangriento)
      Gracias por tus siempre acertados comentarios.
      Un beso.

  6. 9 ana rodrigo
    26 marzo 2010 en 00:00

    Con temor y temblor, con pena y con rabia, con admiración y asombro, con amor, mucho amor, me acerco a esta increíble persona, a esta alma sensible, a un corazón apasionado, a uno de los nuestros al mismo tiempo que a un ser inalcanzable; inalcanzable porque su verso, sus estrofas están a reventar de alma preñada de los más nobles sentimientos que un ser humano pueda alcanzar.

    Y este ser excepcional, Miguel Hernández, terminó siendo un apestado en una cárcel de muerte, y allí murió no sólo como apestado contagioso de un virus, sino como un apestado social que podía contagiar justicia social, rebeldía, diálogo, tolerancia, democracia, amor… amor a la patria, por la que y en nombre de la cual, tanta sangre corrió desde el odio y la intolerancia mutua.

    Per Miguel Hernández sigue entre nosotros, sus poemas, tu testimonio, Nuestro Serrat que le pone notas musicales que suenan a gloria….

    Junto a Juan Ramón Jiménez, digo:
    “Que no se pierda …
    Esta voz, este acento,
    Este aliento joven de España”.
    (Juan Ramón Jiménez)

    En su MADRE ESPAÑA, a la que tanto amó, Miguel Hernández soñaba y escribía:
    “Cuando sobre tu cuerpo sea una breve huella,
    Volverás a parirme con más fuerza que antes.”
    (Madre España)
    Yo le diría, en ello estamos, amigo Miguel.

    Ojalá que este año sea, el año de su centenario, se cumplan estos deseos, y quien aún no hubiese llegado al corazón de este poeta, lo conozca, lo saboree, se estremezca, se emocione y, si fuese preciso, llore; llore por tanto dolor y tanta sangre inocente derramada entre vilezas humanas, y que nuestra alma grite con el poeta: “Para la libertad sangro, lucho, pervivo
    Para la libertad…

    Retoñarán aladas de savia sin otoño
    Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
    Porque soy como el árbol talado que pierdo en cada herida
    Porque aún tengo la vida.” (Para la libertad)

    ¿Por qué tanta ignominia sobre seres tal excelsos?
    “Tristes guerras
    Si no es amor la empresa.

    Tristes, tristes.

    Tristes armas
    Si no son las palabras.

    Tristes, tristes.

    Tristes hombres
    Si no mueren de amores.

    Tristes, tristes.”

    Gracias, Justi, por darnos la oportunidad de compartir nuestros sentimientos junto a y a partir de Miguel Hernández.

    • 10 justi
      26 marzo 2010 en 00:00

      Con temor y temblor, con pena y con rabia, con admiración y asombro, con amor, mucho amor, me acerco a esta increíble persona, a esta alma sensible…
      Con qué devoción escribes, Ana.
      Miguel Hernández… que sabía herir el aire con su silbido para llamar a las cabras
      por las laderas de las colinas de Orihuela,
      y luego supo meter el alma en todo lo que leía. Aprendió rápido, no tenía tiempo…
      Su vida fue una lucha entre espereranzas y desesperanzas.
      Y empezó a leer los clásicos, los mismos libros que sin duda nos pusieron a ti y a mi y a todos los que nos metimos por la lectura: Lope, Quevedo, Góngora, Cervantes. Y luego los modernos. Rubén Darío, Machado, J.R. Jiménez…
      Esas lecturas fueron el agua de Miguel… y nació, creció el poeta.
      Y se fue a Madrid… a pedir quien le editara…y a hacer amigos.
      Esta es su vida, un ir y venir, Orihuela-Madrid-Orihuela…

      “Sólo el fulgor de los puños cerrados,
      el resplandor de los dientes me acechan.
      Dientes y puños de todos los lados.
      Más que las manos, los montes se estrechan.

      Turbia es la lucha sin sed de mañana.
      !Qué lejanía de opacos latidos!
      Soy una cárcel con una ventana
      ante una gran soledad de rugidos…” (Eterna sombra)

      Murió a los 31 años, queriendo remontar los muros con la palabra…
      !qué gran y joven poeta!

      Gracias Ana por tus palabras. Me gusta vengas por aquí a subrayar, titular,
      complementar…Se nota que traes aroma impregnado de muchos escuelas.
      Un beso.

  7. 29 marzo 2010 en 00:00

    Me encanta la poesía de Miguel Hernández, su sensibilidad, su sencillez. En honor a él visité hace unos años Orihuela, quería ver la tierra que viera nacer al poeta. No hace mucho leí un pequeño libro de él como reportero durante la Guerra Civil y en sus escritos se reflejan las ansias de libertad y justicia,la libertad y la justicia que le fue robada como a tantos entonces. Destaco de Miguel Hernández su manejo de la palabra, cosa nada fácil, y que él logró de forma autodidacta, lo cual acrecenta su mérito.
    Me gusta que Joan Manuel Serrat le dedique un homenaje con motivo del centenario de su nacimiento, porque sabe como hacerlo como cuando le puso música a otras de sus obras; será todo un éxito que nos recordará los versos del poeta.
    Estupendo homenaje que le brindas al poeta de Orihuela.
    Un abrazo, Justi.

  8. 12 justi
    29 marzo 2010 en 00:00

    Hola Fernando,
    Miguel Hernández, autodidacta,
    me lo imagino devorando cuantos libros caían en sus manos,
    en sus ojos, en su alma…
    Y se siente poeta, y lógicamente busca ambiente de poetas donde aprender, Madrid, el Olimpo de la poesía para él. En los pueblos se lee poca poesía´.
    Y escribió y escribió cartas…lo que hoy decimos “echar currículums”
    -“¿Podría usted, dulcísimo J. R. Jiménez, recibirme en su casa y leer lo que llevo escrito…”
    No sabemos si el dulce poeta de platero y yo, le contestó.
    pero volvió desengañado, y sin dinero a Orihuela.
    No lo tuvo fácil.
    Su vida fue una vida de espera y espera…
    Y tampoco le llegó la libertad que se le ahogaba entre rejas.
    Y seguro que también espera esto que comentamos de él, porque como él escribió:

    “Aunque bajo la tierra
    mi amante cuerpo esté,
    escríbeme a la tierra
    que yo te escribiré” (de El Hombre Acecha)

    Un abrazo, Fernando, y gracias por pasarte por aquí a rendir homenaje con nuestro recuerdo y palabras al poeta Miguel.

  9. 13 crguarddon
    31 marzo 2010 en 00:00

    “Para cuando me ves tengo compuesto,
    de un poco antes de esta venturanza,
    un gesto favorable de bonanza,
    que no es, amor, mi verdadero gesto.

    Quiero decirte, amor, con sólo esto,
    que cuando tú me das a la olvidanza
    reconcomido de desesperanza
    ¡cuánta pena me cuestas y me cuesto!

    Mi verdadero gesto es desgraciado
    cuando la soledad me lo desnuda,
    y desgraciado va de polo a polo.

    Y no sabes, amor, que si tú el lado
    mejor conoces de mi vida cruda,
    yo nada más soy yo cuando estoy solo”.

    Hola Justi, mirando dentro de “El rayo que no cesa”, encontré una señal: una entrada del Museo de Ciencias Naturales, diez pesetas, fechada el 16 de noviembre de 1974, cuánto a llovido…por entonces iba a todos lados con un libro. Y aquel día, muy probablemente, descubrí a Miguel Hernández.
    La entrada marcaba los versos que he copiado de “El silbo vulnerado” 1934.
    Y me ha parecido que eran justo estos versos, y no otros, los que debía dejarte aquí, junto a tu gran y fantástico homenaje a un hombre que nunca olvidaremos, por más polvo que la historia y el franquismo hayan acumulado sobre sus palabras.
    ¿Sabes qué? No devuelvo “El rayo” a su estantería, me lo llevo conmigo, la poesía siempre es buena compañera de viaje, de cualquier viaje.
    Un beso grande y mil gracias.

    • 14 justi
      31 marzo 2010 en 00:00

      Buena compañía de viaje te llevas en ese libro, Carmen.

      Es uno de los libros más conocidos y famosos del poeta “El rayo que no cesa”,
      sonetos donde deja constancia de sus ideales.
      Sonetos con el tema del amor:
      “Te mueres de casta y de sencilla:
      estoy convicto, amor, estoy confeso
      de que, raptor intrépido de un beso,
      yo te libé la flor de la mejilla”
      .
      El libro está dedicado a la que luego fuera su mujer:
      “¿No cesará este rayo que me habita el corazón de exasperadas fieras?”. Así empieza uno de los sonetos.
      Y, efectivamente, el rayo del amor no cesa en el corazón de Miguel.
      Amor y dolor son las dos grande temas de este libro y que ya marcarán inexorablemente la vida de Miguel:
      “¡Nadie me salvará de este naufragio
      si no es tu amor, la tabla que procuro,
      si no es tu voz, el norte que pretendo”

      Gracias por tu comentario. Y buen viaje
      Un beso

  10. 15 gloriainfinita
    8 abril 2010 en 00:00

    Justi, me he puesto a llorar como una tonta. Corría el año 1972 y unos pocos locos que se reunían las tardes de domingo para hablar de poesía, el aula de poesía García Lorca, montaron en Gijón un homenaje a Miguel Hernández. Nos concedieron, no me preguntes el cómo, el mismísimo teatro Jovellanos (eran otros tiempos). Había incluso miedo, había mucho miedo entonces.
    Recuerdo, que una de las cosas que más nos reforzó, fue el que el padre de uno de aquellos muchachos, hoy un escritor de pro, vino a apoyarnos con su presencia. El hombre era muy del régimen, por su trabajo, por su cargo, pero quiso hacernos ver que estaba con nosotros.
    He ido al album viejo, a ver las fotos en blanco y negro que aún conservo de aquel momento.
    Aunque algunas veces, al recitar algunos de sus versos, me topo con frases de esas que hoy chirrían (insoportables, dirán las feministas), siento el alma de ese cabrero muy cercana y se las perdono: eran otros tiempos.
    Un abrazo grande, amigo.

    • 16 justi
      8 abril 2010 en 00:00

      “Sólo quien ama vuelo.¿Pero quién ama tanto
      que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
      Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
      quisiera remontarse directamente vivo.
      Amar… Pero ¿quién ama? Volar…Pero ¿quién
      vuela?
      El hombre yace.
      El cielo se eleva. El aire mueve” (M.Hernández)

      Gracias, Gloria, por estos recuerdos tan entrañables, desenterrando
      los versos del poeta en los años duros. Luego vino el silencio de nuevo.
      Y ahora hemos de volver a leer su testimonio.
      El poeta soñaba que su soledad entre rejas tendría un final,
      como el día claro que sigue a la noche, y soñaba
      que volverían las horas del amor.
      Pero su esperanza se derrumbanba ante la angustia de la soledad,
      la oscura sombra de unos muros de cárcel.
      Y sin embargo, ese rayo de esperanza persistió hasta en sus más trágicos días:

      “Soy una abierta ventana que escucha
      por donde va tenebrosa la vida.
      pero hay un rayo de sol en la lucha
      que siempre deja la sombra vencida”
      Gracias y abrazos.
      vol-vol (pájaro en parsi, eso he aprendido también en tu blog)

  11. 17 Pilar
    11 abril 2010 en 00:00

    Hola Justi, un precioso homenaje el que le haces a Miguel Hernández.
    Al ver su foto, he recordado que fue un dibujo que le hizo A.Buero Vallejo en la cárcel… Hace unos años, al morir Buero Vallejo, tuve el privilegio (por motivos de trabajo)de ver sus archivos, entre ellos se encontraban cartas de ese papel cebolla en donde antes se escribían y pinturas que Buero tenía.

    He buscado en Internet esa nota que recordaba escribió junto al dibujo que Buero le hizo y quería dejártela en tu post homenaje.

    Temía Miguel Hernández que
    su hijo, a quien llevaba sin ver mucho tiempo,
    no le reconociese, y pidió al compañero
    de cárcel A. Buero Vallejo un retrato para
    enviar al pequeñín. El eminente dramaturgo
    dibujó a lápiz, unos días después de la
    sentencia de muerte de Miguel, esta
    popularísima cabeza.
    La envía el padre a Josefina con una nota
    (4 de marzo de 1940):

    ‘No quiero dejar de cumplir en lo que puedo mi palabra, y ya que no puedo ir de carne y hueso, iré de lápiz, o sea, dibujado por un compañero de fatigas, como verás, bastante bien. Se lo enseñas al niño todos los días para que vaya conociéndome, y así no me extrañará cuando me vea’

    Un abrazo fuerte Justi. Y gracias por tus palabras en la primera ‘mirada’ de mi blog.
    Te deseo una feliz semana.
    Un beso.
    Pilar

    • 18 justi
      12 abril 2010 en 00:00

      Pues así es, Pilar, esa es la historia del retrato, dibujo de Buero Vallejo en la cárcel.
      Cómo me hubiera gustado estar también ahí removiendo archivos de Buero Vallejo como tú dices que tuviste entre manos…papel descolorido por el tiempo pero con cuántas claridades…

      Gracias por tu exposición.

      El poeta recibió una foto de su hijo de 8 meses, y le dice a la madre en una carta:
      “No pasa un momento sin que lo mire y me ría, por muy serio que me encuentre, viendo esa risa tan hermosa que le sale delante de los cortinones y encima del catafalco ese en que está sentado. Esa risa suya es mi mejor compañía aquí y cuanto más la miro más encuentro que se parece a la tuya. Y los ojos, y las cejas y la cara entera. Este hijo nuestro, por quien no debes perder el ánimo y la confianza en esta vida, es más tuyo que mío. El otro era más mío…”

      También su mujer Josefina le escribe de la mala situación por la que atraviesan y le explica que llevan tiempo comiendo únicamente pan y cebolla,
      aunque su hijo, a pesar de todo, sonríe enseñando al mundo sus cinco primeros dientes. Miguel, lleno de dolor e impotencia hace lo que mejor sabe, escribe un profundo grito de rabia pero también de ánimo y esperanza, sus siempre señales de esperanza y desesperanza:

      “Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros o desesperarme…

      Las Nanas de la Cebolla.

      La cebolla es escarcha
      cerrada y pobre:
      escarcha de tus días
      y de mis noches.
      Hambre y cebolla:
      hielo negro y escarcha
      grande y redonda.

      En la cuna del hambre
      mi niño estaba.
      Con sangre de cebolla
      se amamantaba.
      Pero tu sangre,
      escarchada de azúcar,
      cebolla y hambre.

      Una mujer morena,
      resuelta en luna,
      se derrama hilo a hilo
      sobre la cuna.
      Ríete, niño,
      que te tragas la luna
      cuando es preciso…”

      Gracias por tu colaboración en este homenaje, Pilar.
      Un beso.

  12. 19 Agueda
    12 abril 2010 en 00:00

    Un honor el recordar en su centenario a éste `pedazo de escritor, que si bien se la he encuadrado en la generación del 36, creo que pertenece más a la del 27. Un besazo. Orihuela…está a pocos kilómetros de donde resido..así que está un poco más cerca

    Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
    Pablo Neruda…..

  13. 20 justi
    12 abril 2010 en 00:00

    Excelente texto el que nos pones, Águeda.
    Supongo que te acercarás a Orihuela,
    llévale nuestro recuerdo, y recita en alto, en nuestro nombre,
    un poema como homenaje.

    “Allí bajo la cárcel, la fábrica del llanto,
    el telar de la lágrima que no ha de ser estéril,
    el casco de los odios y de las esperanzas,
    fabrican, tejen, hunden…

    Un hombre que cosecha y arroja todo el viento
    desde su corazón donde crece un plumaje:
    un hombre que es el mismo dentro de cada frío,
    de cada calabozo” ( de las Cárceles).

    Gracias por tus palabras.
    Besos

  14. 21 Pilar
    14 abril 2010 en 00:00

    Justi, la verdad es que se encoge el corazón leyéndo estas cartas que se enviaban e imaginándo lo que estarían pasando… Y se humedecen los ojos leyéndo esas coplillas, como él las llamaba, para su hijo: ‘las Nanas de la Cebolla’.
    Ya que has dejado parte de ellas en el comentario, me gustaría completarlas y así recordarlas de nuevo…

    Alondra de mi casa,
    ríete mucho.
    Es tu risa en los ojos
    la luz del mundo.
    Ríete tanto
    que en el alma al oírte,
    bata el espacio.

    Tu risa me hace libre,
    me pone alas.
    Soledades me quita,
    cárcel me arranca.
    Boca que vuela,
    corazón que en tus labios
    relampaguea.

    Es tu risa la espada
    más victoriosa.
    Vencedor de las flores
    y las alondras.
    Rival del sol.
    Porvenir de mis huesos
    y de mi amor.

    La carne aleteante,
    súbito el párpado,
    el vivir como nunca
    coloreado.
    ¡Cuánto jilguero
    se remonta, aletea,
    desde tu cuerpo!

    Desperté de ser niño.
    Nunca despiertes.
    Triste llevo la boca.
    Ríete siempre.
    Siempre en la cuna,
    defendiendo la risa
    pluma por pluma.

    Ser de vuelo tan alto,
    tan extendido,
    que tu carne parece
    cielo cernido.
    ¡Si yo pudiera
    remontarme al origen
    de tu carrera!

    Al octavo mes ríes
    con cinco azahares.
    Con cinco diminutas
    ferocidades.
    Con cinco dientes
    como cinco jazmines
    adolescentes.

    Frontera de los besos
    serán mañana,
    cuando en la dentadura
    sientas un arma.
    Sientas un fuego
    correr dientes abajo
    buscando el centro.

    Vuela niño en la doble
    luna del pecho.
    Él, triste de cebolla.
    Tú, satisfecho.
    No te derrumbes.
    No sepas lo que pasa
    ni lo que ocurre.

    Un abrazo Justi. Gracias por poner ese poema que tanto me gusta.
    Yo, dejo para el final de este comentario, éstas que tantas veces hemos leído y repetido:

    “Que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma,
    compañero”.

    • 22 justi
      14 abril 2010 en 00:00

      Gracias de nuevo, Pilar,
      por tu aportación.
      Me encanta hayas ido deshojando los versos de la Cebolla,
      aunque se nos llene los ojos de lágrimas.
      El contenido y contexto del poema es de una sensibilid especial.

      “Que tenemos que hablar de muchas cosas,
      compañero del alma,
      compañero”
      Y hoy, lo estamos haciendo, sintiendo sus propios sentimientos.
      Un beso

  15. 23 envoltura
    9 mayo 2010 en 00:00

    Te he encontrado en el blog de la-montsehv y me ha encantado hallar una recopilación de los poemas y un estudio tan detallado sobre la vida de este magnífico poeta, por otro lado, tan injustamente tratado, como les sucede a los grandes y a los mejores.

    Seguro que ya tienes por ahí este otro poema que a mí, personalmente, me hechizó la primera vez que lo leí. Es casi mi poema de cabecera, después han ido apareciendo otros, pero este lo conocí en un determinado momento de mi vida.

    No me conformo, no: me desespero
    como si fuera un huracán de lava
    en el presidio de una almendra esclava
    o en el penal colgante de un jilguero.

    Besarte fue besar un avispero
    que me clava al tormento y me desclava
    y que cava un hoyo fúnebre y lo cava
    dentro del corazón donde me muero.

    No me conformo, no; ya es tanto y tanto
    idolatrar la imagen de tu beso
    y perseguir el curso de tu aroma.

    Un enterrado vivo por el llanto
    una revolución dentro de un hueso,
    un rayo soy sujeto a una redoma.

    Un saludo.

    • 24 justi
      9 mayo 2010 en 00:00

      Gracias, Envoltura, por tus palabras,
      y me alegra hayas dejado para todos los lectores
      ese poema que dice mucho de los sentimientos de M. Hernández.
      Y me alegra te hayas acercado hasta este blog.
      Un abrazo.

      “No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
      por estas galerías donde el aire es mi nudo.
      Por más que te debatas en ascender, naufragas.
      No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

      Los brazos no aletean. Son acaso una cola
      que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
      La sangre se entristece de debatirse sola.
      Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

      Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
      un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
      como un élitro ronco de no poder ser ala.
      El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.” (M. H.)

  16. 22 mayo 2010 en 00:00

    “Un Manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.”

    Quizá pocas vidas de artistas guarden tanta coherencia como la vida y obra de Miguel Hernandez. Su naturaleza estaba en comunión con la tierra y la gente que el amaba. Para mi él no ha muerto, sino que vive en la sustancia de sus obras.

    “A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.”

    • 26 justi
      22 mayo 2010 en 00:00

      Dolorida la elegía que apuntas, amigo Ruben.
      Miguel Hernández, un poeta, un sentimiento,
      una palabra,
      apresada y muerta,
      entre muros y gritos sordos.
      Un abrazo. En él, vivimos nosotros de algún modo.

      “……….
      En mis manos levanto una tormenta
      de piedras, rayos y hachas estridentes
      sedienta de catástrofes y hambrienta.
      Quiero escarbar la tierra con los dientes,
      quiero apartar la tierra parte a parte
      a dentelladas secas y calientes.

      Quiero minar la tierra hasta encontrarte
      y besarte la noble calavera
      y desamordazarte y regresarte.

      Volverás a mi huerto y a mi higuera:
      por los altos andamios de las flores
      pajareará tu alma colmenera
      A las ladas almas de las rosas
      del almendro de nata te requiero,
      que tenemos que hablar de muchas cosas,
      compañero del alma, compañero.”

  17. 31 mayo 2010 en 00:00

    Hola amigo poeta, ´hacía tiempo que no te visitaba (mea culpa) y me encuentro con un super post de uo de mis poetas más venerados… A veces el tiempo no alcanza para ser dios y estár en todas partes ;-)))
    Muy ilustrativo y sentimental este post que me lo copio todo para imprimirlo y poder degustarlo otra vez tumbado en el sofá…
    Un abrazo muy grande extensivo a tus amigos (un poco mío stambién) que te comentan tan amablemente. Rafael

    • 28 justi
      31 mayo 2010 en 00:00

      Hola, Rafael,
      y gracias por tus palabras, en mi nombre y el de todos los que aquí comentan,
      comentáis. Todos amigos por el sentimiento.
      Alegra ver que el fervor por la poesía y vida de M.H.nos une a muchos.

      “El amor ascendía entre nosotros…

      El amor ascendía entre nosotros
      como la luna entre las dos palmeras
      que nunca se abrazaron.

      El íntimo rumor de los dos cuerpos
      hacia el arrullo un oleaje trajo,
      pero la ronca voz fue atenazada.
      Fueron pétreos los labios.

      El ansia de ceñir movió la carne,
      esclareció los huesos inflamados,
      pero los brazos al querer tenderse
      murieron en los brazos.

      Pasó el amor, la luna, entre nosotros
      y devoró los cuerpos solitarios.
      Y somos dos fantasmas que se buscan
      y se encuentran lejanos.” ( M. H.)
      Un abrazo, amigo Rafael.

  18. 29 Pilar
    2 junio 2010 en 00:00

    Hola Justi, termino de escuchar una entrevista por la radio a un guarda forestal ante los temidos fuegos devastadores que pueden producir estos recién llegados calores…. y me acordé de ese post que dedicaste a esas ‘brasas’ a esos sufrientes árboles…

    Como vamos a necesitar mucha agua y mucha concienciación…, te dejo un poema de Miguel
    Hernández que habla de agua, pero en este caso salada…

    Cerca del agua te quiero llevar
    porque tu arrullo trascienda del mar.

    Cerca del agua te quiero tener
    porque te aliente su vívido ser.

    Cerca del agua te quiero sentir
    porque la espuma te enseñe a reír.

    Cerca del agua te quiero, mujer,
    ver, abarcar, fecundar, conocer.

    Cerca del agua perdida del mar
    que no se puede perder ni encontrar.

    * *

    Un beso, Justi. Y si aún tenéis a todos los cachorros, unas cuantas caricias para ellos y, por supuesto, para Emma.

    Pilar

    • 30 justi
      2 junio 2010 en 00:00

      Hola, Pilar,
      pues sí, otras vez los calores, los bosques llenos de vegetación en peligro,
      de árboles que fueron abatidos y ahora son ramas secas,
      toda la prudencia que tengamos es poca, así que tengamos aún más cuidado…
      En cuanto a los cachorros, viven tres, todos los tres guapos, lustrosos…una preciosidad.
      El macho es el doble de las dos hembritas. Sus nombres (temporales) son:
      Zumosol, (es un galán machotón)
      Perla (por una perla blanca que tiene en el pecho)
      y Corbatita, la más peque y coqueta (luce una franja-corbata blanca en elpecho)

      Y en cuanto al verso que dejas de M.H., es maravilloso…
      Como estos otros que añado, también de M. H.
      “Una mujer morena
      resuelta en lunas
      se derrama hilo a hilo
      sobre la cuna.
      Ríete niño
      que te traigo la luna
      cuando es preciso”.

      “pasó el amor, la luna, entre nosotros y
      devoró los cuerpos solitarios”
      (cuántas cosas nos dice el poeta en estas palabras!)

      Besos.

  19. 31 gloriainfinita
    2 junio 2010 en 00:00

    Hola Justi, pasaba por aquí a ver si había novedad, a veces lo hago y me voy sin saludar pero hoy me he dicho… anda, quédata un rato y escucha ese “Tengo la pena de una sola pena
    que vale más que toda la alegría” porque engrandece y porque consuela y porque emociona.
    Y, así… emocionada y consolada, me despido.
    Besos grandes.

    • 32 justi
      2 junio 2010 en 00:00

      Hola, Gloria,
      gracias por tus palabras siempre bien recibidos en este blog de poesía.
      Sin duda, la poesía de M. Hernández emociona.

      Dejo aquí el verso que enuncié antes:

      “El amor ascendía entre nosotros

      como la luna entre las dos palmeras

      que nunca se abrazaron.

      El íntimo rumor de los dos cuerpos

      hacia el arrullo un oleaje trajo,

      pero la ronca voz fue atenazada.

      Fueron pétreos los labios.

      El ansia de ceñir movió la carne,

      esclareció los huesos inflamados,

      pero los brazos al querer tenderse

      murieron en los brazos.

      Pasó el amor, la luna, entre nosotros

      y devoró los cuerpos solitarios.

      Y somos dos fantasmas que se buscan

      y se encuentran lejanos” ( M. H.)

      Recordemos A Hernández en su centenario de nacimiento , y siempre,
      que no pase aquel momento de gloria de los años setenta y ochenta, al que le encumbraron las canciones de Paco Ibáñez y de Joan Manuel Serrat en los años de la transición.
      Sabemos corren tiempos difíciles para los textos poéticos, es época donde los ideales parece quedan agazapados,
      pero la poesía está ahí, es sentimiento y libertad, que siempre tenga vigencia.
      Besos.


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Soy lo que siento

¿Quien soy yo? soy lo que me ocurre y siento, azul, rojo, espacio, a veces niño y luego sentimiento, aroma de lejanos tiempos... La mañana es clara y el amor pasa todas las tardes ante mi casa. Soñando, esperando, asomado a la ventana estoy Justi

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Con las piedras sagradas de los templos caídos grava menuda hicieron los martillos largos de los picapedreros analíticos. Después, sobre esta grava, se ha vertido el asfalto negro y viscoso de los pesimismos. Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña, se han abierto calzadas y caminos por donde el cascabel de la esperanza acelera su ritmo. (Poema de León Felipe)

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Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras.

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MI PUEBLO

Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

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