16
Nov
09

VIAJE AL PUEBLO, ACOMPÁÑAME…YA NO GIRA LA RUEDA

Acércate, acompáñame, …ya no gira la rueda

PHistoria de nuestras palabras, letra “P” de Pueblo… 

 

****   ****   ****   **** ****   ****   ****    

recorreremos las callejuelas del pueblo

en este  crepúsculo de otoño.

tejados1

Parece que el tiempo ha sembrado de quietud todo,

como un manto de lejanía,

de olvido.

Vuelvo a acercarme a estas puertas de madera.

Algo ha cambiado,

casas nuevas y modernas,  

junto a las casas viejas de mi infancia,

con sus viejos portones y banquetas de piedra.

Todo sigue en su lugar,

los cables de la luz repletos de golondrinas alineadas,

unas miran hacia el  monte y otras hacia el  río.

En los tejados rebota el sol sobre las tejas rojas.

En lo alto de la torre las cigueñas,

centinelas de las estatua del  Sagrado Corazón,

compañeras de las campanas.

Todo guarda su lugar,

y a la salida del pueblo la siempre vieja Fuente Nueva,

pero sin cántaros ya que llenar.

fuente

Es el pueblo,

un espacio del cielo azul sobre un espacio de tierra seca,

los dos,  igual de largos y anchos,

ambos, campos como un gran mar sin orillas,

sólo alguna nube blanca, fija, quieta.

Y en cada casa, una historia

con los nombres que la habitaron, su  leyenda.

Arriba, subiendo desde la Iglesia, los dos bares en la plaza,

esa plaza  que la carretera, como a todo el pueblo,

separa en dos…

Paso por delante de lo que fue la casa-molino.

Ya no gira la rueda.

!Tantas veces fui con mi padre, de niño, a moler el trigo,

la cebada, la avena…

Un perro duerme mansamente delante de una puerta corralera,

hay un rebaño de ovejas que se acerca.

Es mi pueblo,

porton1

olor a ganado,

a granero,

a jara del monte,

a manzanilla seca para curar  resfriados,

y nostalgia de los que se fueron.

El tiempo ha pasado y yo sigo recorriendo las mismas calles,

viviéndolas de nuevo,

las mismas calles que recorría de niño entre juegos.

Hoy, muchas puertas están cerradas.

porton2

¿Habrá alguien dentro ?

¿Estará todavía la jarra de vino, el pan,

sobre el hule de la mesa?

No veo niños.

Las Escuelitas cerraron,

y los pocos escolares que  hay

van a  la Escuela Comarcal  del  pueblo de al lado…

!Silencio!

una anciana camina despacio,

va a la tienda a comprar el pan,

mira a la torre,

 hace la señal de la cruz,

han sonado las campanas…

pueblojusti

Parece que una tempestad de aire seco lo ha evaporado todo.

Todavían quedan casas viejas, de adobe,

tejas rojas, puertas y ventanas cerradas a cal y canto.

!Mira! allí vivía Aliste,

allí Juan el que se casó con Amelia, amigos de escuela,

amigos de juegos.

Ellos fueron para el Norte,

yo, para Barcelona…

¿Dónde  estarán ahora?

el viento, el hambre, el abandono,

la fe, los sueños

la sed de progreso

 nos llevaron a todos en vuelo

en todas las direcciones;

calle1

todos hijos del campo,

de la posguerra,

habitantes todos que fuimos de estas casas,

casas viejas de amor y adobe que hoy reencuentro…

Porque yo, como dice el poeta:

de los álamos vengo…

DSC02137

Por Justi      (TEXTO Y FOTOS)

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37 Responses to “VIAJE AL PUEBLO, ACOMPÁÑAME…YA NO GIRA LA RUEDA”


  1. 16 noviembre 2009 en 00:00

    Hola Justi con mi mano izquierda…ya volveré dentro unos días a comentar…Ya he leído…

    un beso

    • 2 justi
      16 noviembre 2009 en 00:00

      Gracias Colombine.
      Un detallazo que con tu mano izquierda te esfuerces
      en comentar y enviar un beso.
      Bien recibido es.
      Esperaremos a que tu mano derecha esté curada del todo
      y puedas
      soltar tus sentimientos como ya es habitual en ti,
      llenos de sinceridad y de amistad.
      Más besos para ti, Lola.
      Justi

  2. 3 justi
    16 noviembre 2009 en 00:00

    Hola,
    estas fotos que presento en el texto corresponden a mi último viaje al pueblo de la infancia.
    Comprobé cómo aquellas casas de entonces,
    las de mi infancia, casas llenas de vida entonces,
    se han ido transformando en casas de porte moderno
    o se han cerrado.
    Y quise registrar en fotos algunas de las pocas que van quedando antes que desaparezcan del todo…
    Es el viento del otoño,
    del paso del tiempo, que arrasa con todo…
    Es eso el post:
    un recuerdo de allí de donde procedemos.
    Que no se nos olvide, son nuestras raíces.
    Besos a todos los que os acerquéis,
    a través de este relato,
    hasta mi pueblo. De allí venimos,
    como margaritas del campo somos…
    Justi.

  3. 16 noviembre 2009 en 00:00

    Precioso lo que escribes y recuerdas del pueblo que te vio nacer. Pueblo, por lo que aprecio en las fotos, típico castellano con sus casas agrupadas, de adobe la mayoría, sus tejados de teja y destacando en medio de todas la torre de la iglesia. Suprema tranquilidad la de los pueblos. Y tú recorriendo aquellas calles por las que tanto tendrás corrido jugando, y te fijas en las puertas cerradas y piensas en quienes habitaban aquellas casas; recuerdos que te vuelven a la memoria. Y es que siempreresulta agradable volver al pueblo donde uno nació y que tanto le dio.
    Un abrazo, Justi.

    • 5 justi
      17 noviembre 2009 en 00:00

      Hola, Fernando,
      suprema tranquilidad -dices-
      sin duda no tanta como debiera. Mi viaje tiene tintes emotivos,
      también de reproche por ese crecimiento económico que hicieron
      concentado en ciertos lugares, abandonando el resto a su suerte
      como es el caso de este pueblo mio, como tantos otros,
      no había vida para todos y tuvimos que buscarla fuera, empezando por el hambre cultural.
      Esos pueblos se han diezmado,
      ahora surgen casas nuevas de los que se fueron y vuelven,
      y nacen casa lujosas en las afueras
      y entre medio de aquellas otras casas que yo viví en la infancia,
      y que he querido poner alguna foto de las que todavía quedan en pie,
      como la torre,
      como las cigüeñas,
      la fuente,
      como esa buena gente mayor que nunca se marchó…
      Un abrazo.

  4. 16 noviembre 2009 en 00:00

    Bellas imágenes y magnífico texto. Por mucho que cambie el caparazón, nunca olvidaremos el olor de nuestras raices y las sensaciones vividas.

    Si la visita te removió por dentro, es que mereció la pena volver.

    Un abrazo.

    José Ignacio

    • 7 justi
      17 noviembre 2009 en 00:00

      Así es, José Ignacio,
      lo dices muy bien.
      Pisas las raíces de la infancia, y te viene el olor a pradera,
      a labranza, ganado, ovejas,
      a ilusiones,
      a tierra seca,
      a jara,
      a pena por habernos obligado a huir…
      no había campo para todos, y !mira que el campo es grande
      y hay río cercano para regarlo! se nos hizo pequeño…
      El desarrollo económico en el franquismo también pasó de largo,
      como antes otros,
      se fue para el Norte, para el Centro, para el Nordeste.
      El campo y sus gentes fuimos abandonados,
      y todos en trenes de madera nos desplegamos haciendo camino por doquier…
      Un abrazo
      Justi

  5. 16 noviembre 2009 en 00:00

    ¡Qué lindo es Justi recordar las raices!Tú lo has hecho en este escrito de una forma entrañable…
    Sabes, en mis recorridos por España he cruzado por sitios con frecuencia, donde me topaba con pueblos fantasmas…, de donde se han ido todos, sólo quedaban casas cerradas y en ruinas muchas, y me preguntaba ¿qué sentirán esas personas cuando lleguen a cierta edad y les entre la nostalgia de volver por su tierra, donde en el mejor de los casos solo encontrarán ruinas, si no han derribado ya todo? Ciertamente, con el tiempo todo cambia, pero es tan lindo volver a la tierra que vió a necer a uno, donde pasó su juventud…, con tantos agradables recuerdos…!
    Ir reconociendo sitios, recordando personas con las que se compartían tantas cosas!
    Es muy curioso…, justo antes de venir a leerte, visonaba un pps de unos pueblos fantasmas italianas y me pareció una tremenda sorpresa encontarme con ese escrito tuyo, que en tu caso, aún encontraste más intacto el pueblo, con casas nuevas incluso, aunque algunas abandonadas ya… Bueno, me fui por las ramas un poco…, lo esencial de todo eso es la importancia de no olvidarnos de dónde venimos!
    Un beso y un abrazo.

    • 9 justi
      17 noviembre 2009 en 00:00

      Hola Ilona,
      mi pueblo es típico pueblo de tierra de Campos que llaman…
      pueblos que fueron abandonados a su suerte:
      un camino de Santiago que lo atraviesa,
      alguna iglesia románica,
      mucho campo,
      un río no aprovechado,
      y niños que han de salir fuera para estudiar,
      y hombres y mujeres lejos para para trabajar…
      Es la historia de los pueblos de Castilla y más…
      En mi viaje emotivo se junta el ayer y el hoy, todo en un recinto de casas apiñadas,
      que como fortalezas
      se aguantan y dan fuerza unas a otras, unas de estructura vieja,
      y otras ya más modernas,
      es la vida….
      y nosotros caminando….
      Gracias por tu comentario,
      un beso.
      Justi

  6. 10 justi
    17 noviembre 2009 en 00:00

    TUS POESÍAS HUELEN A GRAN “SOÑADOR”. NO ABANDONES TUS SUEÑOS… ¡VIVE!.
    Un beso. Raquel

    • 11 justi
      17 noviembre 2009 en 00:00

      Gracias, Raquel,
      con tu permiso no explícito
      dejo tus palabras aquí entre los comentarios
      !mira! me gusta que luzcan tus palabras cono nube blanca, alargada…

      Mis poesías huelen a vida, a sueños rotos y sueños remendados una y otra vez,
      no hay otro camino que el de ir enlazando sueños….la realidad es cruel,
      somos incapaces de erradicar el hambre y las armas…el reparto justo.
      Tú hueles a amistad siempre cercana por los demás,
      que sientan que los quieres…
      Un beso,
      Justi.

  7. 12 gloriainfinita
    17 noviembre 2009 en 00:00

    Hola Justi, que precioso que es tu pueblo. Parece un lugar ideal para relajarse, para dormir bien, para disfrutar de los caminos.
    Este verano he vuelto yo al mío a una entrañable comida con algunos de los compañeros de la escuelita y aún me emociono al recordarlo. Disfrutamos como cuando éramos crios balanceándonos en el puente colgante.
    Y es que el pueblo por el que correteamos de niños siempre conserva la magia ¿verdad? Un abrazo.

    • 13 justi
      17 noviembre 2009 en 00:00

      Siempre el pueblo conservará la magia, Gloria.
      Los recuerdos de la infancia en el pueblo
      son bellos, por lejanos y por ser nuestros,
      aunque seguro que no fueron tan azules como ahora los vemos,
      fueron días de contento, sin preocuparnos más que del momento.
      Todos llevamos en la mirada rasgos de aquellos paisajes,
      y… sin duda que los hay de todos los colores,
      pálidos y claros, como eran aquellos años…
      Un beso.

  8. 17 noviembre 2009 en 00:00

    Leo, Justi, tu recorrido por el pueblo que te vió nacer,
    y no puedo evitar hacer una comparación con el mío…
    Tu pueblo en la llanura castellana,
    el mío en la montaña,
    Pero, por tus palabras, siento que sigue vivo,
    vivo por el tesón de la gente que se quedó allí,
    trabajando la tierra de sol a sol,
    y vivo, seguramente, por la gente que,
    añorando quizá la paz de la gente sencilla,
    ha vuelto a sus raíces…
    Quizá algunos en el otoño de sus vidas,
    han decidido dejar la vorágine de la ciudad
    para retornar a la quietud del campo.
    Eso es lo que veo también en mi pueblo,
    en los largos inviernos, cuando el frío aprieta,
    el pueblo parece un pueblo fantasma,
    pero cuando se inicia la primavera…
    empiezan a verse puertas abiertas,
    el farol de la puerta encendido,
    y la luz del interior a través de la ventana.
    Se ve vida otra vez,
    y así durante unos meses…
    hasta que los árboles se deshojan de nuevo…
    entonces el pueblo se desnuda también,
    para pasar el invierno.

    Muy bonita la semblanza de tu pueblo, algún día, si paso por allí, iré recordando los sitios que nos muestras en el post, la fuente, las casas viejas, de adobe, las nuevas y la torre de la iglesia con sus cigüeñas y saludaré a las golondrinas en los cables de la luz, y a ese perro que dormita en la calle, y me llenaré de aromas de campo…
    Besos.
    Estrella

    • 15 justi
      17 noviembre 2009 en 00:00

      Veo que has contemplado semejanzas con tu infancia de pueblo, ZarLinda.
      Lo sé por los posts que pones en tu blog
      que también te gusta echar la mirada atrás.
      Como emoción y como recurso literario siempre nos puede hacer bien.
      Nosotros, que siempre fuimos de mirada lejana, de proyectos de futuro
      como nos inculcaron,…!para el día de mañana…
      no nos viene mal ver de dónde procedemos,
      vernos rodeados de familia numerosa o no tan numerosa,
      de tradiciones,
      de repicar de campanas,
      de emociones de fiestas,
      de vueltas y vueltas en el trillo…
      Los recuerdos, sin duda, ya forman parte de nuestra vida,
      para bien o para mal.
      Nos pueden traer nostalgia,
      dolor,
      risas,
      contento,
      descontento,
      pero son todo nuestro,
      y conviene saber de dónde partimos,
      allá de aquella distancia, de aquel campo,
      de aquella montaña…
      Nosotros que somos de vivir el presente
      nos harán recobrar nueva vida.
      Gracias por tu comentario,
      como siempre metiéndote dentro de las sombras y claros
      que forman mis palabras.
      No todo era azul,
      pero era nuestro color. Lo queremos.
      Y hoy lo recordamos entre fotos de casas de adobe,
      (hoy ya son de porte más moderno… !qué cambio!)
      y lo recordamos mirando esa torre del campanario,
      golondrinas alineadas en los cables de la luz,
      puertas de madera cerradas, envejecidas por el sol y la lluvia,
      por esas ventanas que no asoman miradas…
      Un beso

  9. 16 Agueda
    18 noviembre 2009 en 00:00

    Preciosas fotos de tu pueblo…pero mejores recuerdos los escritos, que a muchos de nosotros, nos recuerdan nuestra infancia en el pueblo donde nacimos…el mío ha crecido mucho, ya casi no le recuerdo, pero aún quedan casas muy viejas que ojalá alguien no las derribe..creo que perdemos parte de nuestro pasado. Ya no existen casi olores a pueblo..a matanza, a la siembra…muchas gracias por hacernos partícipes de tus recuerdos….un besazo

    • 17 justi
      18 noviembre 2009 en 00:00

      Hola, Agueda,
      Es cierto que los recuerdos de la infancia, del pueblo,
      nos quedan fijados en nuestra memoria como las huellas de la historia en las paredes de las casas.
      En esta viaje que he ido,
      he querido hacer fotos de lo que recordaba de pequeño…aquellas casas que poco a poco van desapareciendo por otras más adecuadas a los tiempos actuales…los nombres de quienes las habitaban…
      Según iba paseando por las calles los recuerdos y sentimientos se amontonaban ante mi, como caricias que venían de lejos, con olor a campo, a entraña de tierra…a raíces.
      A todos nos pasará lo mismo, al menos a los que venimos del campo,
      pues todos somos hijos de la tierra…

      Gracias por tu visita y tu comentario.
      Un beso.

  10. 18 lolita
    19 noviembre 2009 en 00:00

    Hola Justi, es bonito recordar donde uno nacio, los pueblos tienen este aroma inconfundible de antiguo, tranquilo y amable, que los que nacimos en ciudad nos encanta,asi que disfrutamos como tu nos lo esplicas

    abrazos Justi…….LOLI……….

  11. 19 justi
    21 noviembre 2009 en 00:00

    Pues sí, Lolita,
    los pueblos tienen ese aroma que tú dices de tranquilidad,
    también le faltan otros aromas,
    todo no siempre es posible,
    pero en la distancia sólo se recuerda la tranquilidad y la vida basada en la tierra,
    el silencio sólo roto por el viento,
    el infinito campo,
    la torre alta de la iglesia,
    las casas alrededor de tejados rojos,
    el molino.
    Los pueblos son eso, los recuerdos que tenemos de ellos,
    y los geranios en los balcones.
    Gracias por tu comentario.
    Abrazos.

  12. 22 noviembre 2009 en 00:00

    Justin, tus fotos magníficas y el texto me trae recuerdos y añoranzas. A la memoria me vienen los versos de G.A.B “Volverán las obscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar”, aquel viaje de Ulises y un viejo borrador que guardaba en el ordenador, escrito tras un viaje a los ancestros. Todo vuelve si uno se lo propone; mira por donde tu escrito le permitirá ver la luz cibernética sin más apaños, aunque no era lo que yo pretendía cuando tomaba los apuntes.

    “De repente aquel olor a pan recién horneado destapó la pituitaria de la memoria y con él el puchero de navidad, las migas, las lentejas sin chorizo ni jamón de cada jueves y el arroz con col y bacalao de los viernes de cuaresma.
    El recuerdo de los corrales y del silencioso pastor con su perro y sus ovejas que regresaban de la vereda más cercana donde las humildes bestias habían abrevado y pacido al tiempo que su guía se tomaba el pan de hogaza y el trozo de queso bien curado que le sanaba el hambre.
    El trajín de las vecinas que revoloteaban camino del mercado, contando sus viejos chismes, recordaba el griterío de los pájaros que regresaban a los árboles al atardecer esperando el descanso, un remanso del día. Éstas, más vivarachas, lanzaban sus saludos vitales a vecinos de raigambre: “¡A la par de Dios! “¡A los buenos días tenga usted!” “Eulalia, ¿quieres algo del mercado?” “Gracias, Adoración, el Pedro me trajo ya unos tomaticos de la huerta y unas acelgas”
    Las campanas resonaban a duelo. Alguien expiró durante la tarde. “Debe ser la Eladia, la del molino viejo. Llevaba días con un dolor en el costado” No tañen por la Eladia que se le pasó ya el flato y vuelve a gozar de nuevo de su río y los prados; tocan porque el maestro ya no tiene su escuela, ni los niños y niñas que espabilaba antaño; se fueron con sus padres hacía núcleos “vitales”, ciudades industriales que vieron como campos, costumbres y techares cambiaban sus costumbres, sus dueños y pesares. Del centro, o de levante, del norte o de otros lares, quizás con otros manes; los más desde Castilla, La Mancha o extremeños; del interior hacía el mar o buscando el centro peninsular marcharon para servir a otros amos.
    Las cosechas y la siega quedaron en las eras; sus dueños a dos velas. La siembra es lo que nos queda porque huele a vida nueva, a remiendo de añoranzas y sueños de vieja tierra. A remiendo de esperanzas, a caminos desandados donde enlazar nuevos sueños con un cielo azulado de nubes blancas y luz que recorta sobre tierra el mar de las ilusiones y de propuestas certeras”.

    Feliz semana

    • 21 justi
      25 noviembre 2009 en 00:00

      Hola Paco,
      estaba leyendo tu escrito y me he quedado enganchado en el tiempo,
      como flor en este otoño contra el húmedo suelo,
      como nube blanca en el cielo castellano…
      !qué bonito lo que expresas!
      Gracias por ponerlo aquí, parece que era su espacio…
      ¿quién dijo que el pasado no es hoy?
      todo forma un tupido nido, lo que fuimos, somos y soñamos,
      yo no sabría distinguirlos…
      Y la triste verdad es que esos pueblos han quedado
      en la soledad, en la desesperanza,
      les privaron de su mejor paisaje, la juventud…
      y no les han sabido dar nueva vida.
      !Mal reparto! El director del casting se olvidó de estos pueblos…
      Y ahí siguen, esparcidos en el campo o montaña,
      como faros,
      centinelas de un ayer…
      entre el color ocre de la tierra,
      el rojo de los tejados
      y ese cielo siempre azul y siempre largo.
      Un abrazo, y gracias por tus palabras.
      Justi

  13. 22 Pilar
    22 noviembre 2009 en 00:00

    Hola Justi. Empezaré por darte las gracias por elegir esas fotos de tu pueblo, por los recuerdos que me has traído al verlas… ante la semejanza de aquellas casas con las del pueblo de Ávila que siempre hablo de mis vacaciones de verano, cuando era muy pequeña y que me marcaron…

    Yo vivía en Madrid, pero adoraba y sigo adorando ese pueblo castellano.
    Qué delicia recordar esos tejados, esas tejas que con sólo levantar nuestra mirada veíamos, cuando jugábamos en las calles del pueblo. Luego parece que algunas de esas casitas ‘crecieron’… pero, a su lado, están las de siempre, las que resisten el paso de los ‘otoños’… y sus gentes….

    Yo hace tiempo que no voy por el pueblo, pero imagino que sentiría una sensación de sentimientos encontrados, mezclados… alegría y tristeza, sobre todo por recordar a los que ya no están con nosotros, nuestros abuelos o tíos, muy mayores, en mi caso… y que eran la ‘esencia’ de esas casas…. los que hacían esa unión entre todos y, a pesar, de las dificultades de aquellos años, no existía ‘estrés’, aunque sí un duro trabajo.. Al menos, aún siendo tan pequeña, eso lo recuerdo perfectamente…

    Sólo con pensar en él, en el pueblo de mis veranos de infancia, me siento de nuevo pequeña y feliz… inmensamente feliz.

    Gracias por recordármelo Justi.
    Un abrazo fuerte y Feliz semana.

    Pilar

    • 23 justi
      25 noviembre 2009 en 00:00

      Qué bien expresas, Pilar,
      esos sentimientos entremezclados
      de cuando pisamos de nuevo las calles de nuestros pueblos…
      La fisonomía del pueblo es la misma,
      aunque cambian las casas,
      muchas vacías,
      otras nuevas,
      pero en las calles aún se huele a pan tierno,
      a trigo,
      a abandono,
      a ilusión,
      a despedida de niños que se iban a estudiar fuera,
      mayores que se iban a buscar la vida a la ciudad,
      a silbidos del tren de madera en la lejanía.
      Y ahí siguen nuestros pueblos, testigos de una época agraria,
      de una comunidad que latía entre terrones y rezos.
      Ya son menos los que los habitan.
      Pero los que se fueron, ya cansados, ilusionados, vuelven,
      como golondrinas
      buscando su alero…
      buscando paz, el sosiego, la charla en el bar,
      el recuerdo.
      Vuelve la vida a las calles…,
      quizá no todo se lo ha llevado ni el tren ni el viento…
      Un beso,
      Y gracias por tu comentario.
      Justi

  14. 26 noviembre 2009 en 00:00

    Al leerte no se me ocurre nada, todas esas vivencias las siento mías.
    L@s que nos hemos criado en un pueblo, en contacto con la naturaleza, no podemos olvidar.
    Un abrazo, Justin.

  15. 25 justi
    27 noviembre 2009 en 00:00

    Todos los que venimos de ambientes naturales, amiga Carisdul,
    de ambiente de pueblo,
    seguro que en algo nos parecemos…
    pues tenemos en la memoria y bajo la piel
    similares sentimientos y recuerdos.

    Como diría Miguel Hernández (cuyo centenario de su nacimiento celebraremos el año que viene):

    “Vientos del pueblo me llevan,
    vientos del pueblo me arrastran,
    me esparcen el corazón
    y me aventan la garganta.”

    Un beso, y gracias por tus bonitas palabras.
    Justi

  16. 27 noviembre 2009 en 00:00

    …la fuente nueva sin cántaros que llenar…

    Una semblanza preciosa y entrañable de nuestras infancias, la de muchos de nosotros…que nacimos y corrimos por las calles empedradas en un pueblo pequeñito y escondido, da igual que entre inmensas llanuras castillanas…altas cumbres del norte…o como es mi caso, las abruptas montañas bajitas de la Sierra de Filabres al Sur de la península…

    Nuestros sentimientos y los posos, con el paso de los años, son muy parecidos, y creo que el detalle del lugar es secundario…

    Recuerdo “la era”, “el lavadero”, la rambla con la ropa tendida…mujeres con pañuelos negros en la cabeza con el cántaro en la cadera, caminando hacia la fuente…

    Recuerdo a mi abuela con una tabla muy grande en la cabeza, llena de panes que los llevaba al horno y que ella los había hecho en la “artesa de la casa”…Recuerdo que me daba los trocitos de masa y yo hacía panecillos …Recuerdo el tendido a rayas que iba tapando los panes…

    Recuerdo cuando a mi abuelo que me paseaba en el trillo y me subía en la burra para ir a la vega…y a mi padre cuando, en los veranos, al mediodia, nos llevaba a la balsa para darnos un baño…

    Hermosos recuerdos que conservaremos siempre aunque no añoremos nada…Esos recuerdos son ante todo un trozo de nuestra vida que se desarrolló en un contexto determinado…y que simplemente fue diferente…

    Hoy los recuerdos nos emocionan , pero a la vez no deseamos que nadie viva aquellos tiempos que nosotros vivimos…

    Esto es la vida, un cúmulo de experiencias y sensaciones diferentes, de momentos de alegrías y tristezas..

    un beso Justi y gracias

    • 27 justi
      27 noviembre 2009 en 00:00

      ¿QUÉ FUE DE AQUELLOS AÑOS, de aquellos pueblos?
      Leo con atención, amiga Lola, la descripción de tus años de infancia en esas laderas del Sur que miran al mar, en Almería,
      y veo connotaciones similares a las vivencias con los pueblos de la llanura
      leonesa-castellana, y que yo en mi viaje he traído hasta este post.
      Veo que había un ambiente común que como cortina opresora se extendía de Norte a Sur.

      A veces miramos con cierta dulzura hacia esos años, o con cierta indulgencia…
      años en los que hubo de todos los colores,
      con predominio del gris,
      pero fueron nuestros años, y como tal, son nuestros,
      dignos de evocaciones y recuerdos, de respeto, de compresión.
      Años de penurias, terror que todavía retumbaba de la guerra,
      y la escased de casi todo, salvo ruinas, odios y silencios.
      Rugidos de un tren que nos desplazaba de un lugar a otro,
      (hoy lo hacen en pateras, en aviones…)
      Aún está por escribir aquel gran desplazamiento del campo a la ciudad…
      Así empieza nuestra historia en esos años, una casa vieja, de piedra en los pueblos al lado de la Sierra, de adobe en los pueblos del Campo.
      casas llenas de hijos,
      una vieja carretera atravesando el pueblo,
      una vía de tren en las afueras. Una torre de Iglesia muy alta, una panadería, las escuelitas…, lugar donde empezamos a soñar entre viejos libros,
      y las fiestas patrias, himnos nacionales y las fiestas de la cosecha…
      nuestra infancia.
      Emotivo y valiente saber de dónde venimos, que no somos marcianos, ni príncipes de Alcázar.
      Eso sí, el cielo soleado…y surcado por el vuelo de golondrinas y aguiluchos…
      Todavía lo recuerdo, todo sigue igual cada vez que me me acerco a ver a mis hermanas del pueblo…
      poco ha cambiado, nuevas casas junto a las viejas casas,
      pero más puertas cerradas…
      y el cielo….todavía azul y soleado.
      Gracias, Lola, por tus semblanzas que ayudan a seguir dando vida a este relato.
      Un beso.

  17. 29 noviembre 2009 en 00:00

    Quiero decirte que en esta tarde de frío otoño vigués he leído una gran parte de tu poemario y me he sentido
    emocionada y de asombro en asombro,
    pues hasta hoy te viera desde mi hombro,
    mirada afectuosa, pero no intensa
    y me hallo ante la palabra inmensa,
    el sentir propio de un poeta,
    que canta a su pueblo con voz de saeta.
    Mi admiración

    • 29 justi
      7 diciembre 2009 en 00:00

      hola y gracias Celia
      por tus bellas palabras en este mi post recordando el ayer.
      Todo pasa,
      la realidad transcurre,
      y nos lleva entre sus alas como pájaro alegre…
      que nos sea alegre el vuelo…
      Besos

  18. 8 diciembre 2009 en 00:00

    Hola justi, vengo de revote de popochan y me encuentro con este soberbio poema a los pueblos españoles (hermoso ejercicio de recuerdo y reflexión)

    El la casa de popo también dejaste un poema que me hermana con tu opinión y optimismo: Sé que mañana llegará la primavera (para mi que es hoy porque la veo asomarse…). Un saludo grande.

    No sé mañana,
    pero hoy es pronto, a penas hace un rato que apuntó el alba,
    y hay gente que todavía necesita de torres,
    minaretes,
    de dar nombre a las estrellas,
    de querer abrazar las nubes más altas.
    No seré yo quien los detenga…
    pero yo, prefiero mirar el suelo,
    oler la humedad,
    seguir el rastro de la oruga, de la vida entre las hojas secas de este otoño.
    eso sí, en libertad y paz…
    Sé que llegará mañana la primavera.

  19. 31 justi
    8 diciembre 2009 en 00:00

    Hola Rafael….(Priego…),
    como habrás visto, en la Comunidad ya no publico, lo hago aquí en este blog de WordPress
    que es donde he trasladado los posts,por conveniencia.
    Gracias por tus palabras, también palabras a nuestros pueblos…
    Hay llanos en la la vida de todos,
    silenciosos, largos,
    desnudos en invierno,
    en primavera primorosos,
    son los campos de la infancia en los pueblos,
    soledades de aire,
    emociones de luz.
    Un abrazo, amigo.
    Justi

  20. 32 Agueda
    8 diciembre 2009 en 00:00

    .Justin:
    te deseo un buen inicio de semana..he estado de guardia todo el puente…y tiro..porque me da la corriente…un besito

  21. 34 Pilar
    9 diciembre 2009 en 00:00

    Hola Justi, parece que en los blogs va pasando como en los pueblos…. algunos se van y otros vuelven…, esperemos que lo que ha nacido, en este caso la amistad sea fuerte y dure siempre… como esos amores arraigados al pueblo y que por mucho que se distancien… al final vuelven…

    Un beso grande Justi. Feliz ‘corta’ semana.
    Pilar

    • 35 justi
      9 diciembre 2009 en 00:00

      Pues sí, Pilar, unos blogs van otros vienen,
      otros publican en diversa página,
      cambian de plataformas
      como inquietos pájaros,
      sólo la amistad perdura.
      Aquí o allí nos iremos comentanto, saludando,
      hablando de los cielos humanos que nos llegan en palabras…
      Feliz semana
      Justi.

  22. 36 montse
    10 diciembre 2009 en 00:00

    bellas palabras, llenas de añoranza , nostálgia,,,bellos recuerdos de infancia.¡¡¡
    La fotos son preciosas¡¡¡
    Me ha gustado mucho¡¡grácias por estos regalos¡¡¡Un beso grande¡

  23. 37 justi
    15 diciembre 2009 en 00:00

    Hola Montse,
    hacía días que no entraba por aquí y no te había podido contestar a tu saludo antes,
    perdona mi tardanza.
    ¿Quien no guarda vivencias dentro? Y el pueblo
    fue el surtidor de recuerdos que nos acompañarán siempre, mejor que sean para bien que para mal.
    Al menos es un resorte de versos…
    Para otras, como tu, lo es la luna, el mar,
    el amor…
    Gracias, y nos seguiremos saludando por este medio.
    Besos
    justi


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Zamora, Puente de Piedra

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Soy lo que siento

¿Quien soy yo? soy lo que me ocurre y siento, azul, rojo, espacio, a veces niño y luego sentimiento, aroma de lejanos tiempos... La mañana es clara y el amor pasa todas las tardes ante mi casa. Soñando, esperando, asomado a la ventana estoy Justi

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Nube blanca, que vas tan sóla en el cielo y tan alta, junto a la luna de plata vendrás a parar mañana, igual que mi amor, en agua. En agua de mar honda y clara. (León Felipe)

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PIEDRAS SAGRADAS

Con las piedras sagradas de los templos caídos grava menuda hicieron los martillos largos de los picapedreros analíticos. Después, sobre esta grava, se ha vertido el asfalto negro y viscoso de los pesimismos. Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña, se han abierto calzadas y caminos por donde el cascabel de la esperanza acelera su ritmo. (Poema de León Felipe)

puente del Esla

puente esla
Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras.

santovenia del esla

santovenia2

MI PUEBLO

Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

hornoruela-011g
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autor JUSTI


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