14
may
10

tres poemas de mayo

 


naturaleza, campo,

vida,  agua,  color,

es mes  de mayo.

.

1. Caminantes.
 
Y el deseo levantó su colorido canto,
sentí  la lluvia de tu roce sobre mi cara,
nos olvidamos el peso sobre el banco
y nos sentimos riberas de agua,

árboles,

nubes,

palomas,
eternos caminantes  (Justi)

.
 
2. La vida que fluye
 
¿Y quién no ha lamido la vida,

largamente,
suspirando boca arriba,
con entregado abandono
cual tiernos cachorros?
Ciertamente,
este mundo, esta vida,

es  mío
es el tuyo,

es nuestro.   (Justi)

.

3 .  Rosas en tu puerta.

Siempre hay rosas

llamando a tu puerta,

entre muros,

colores grises y blancos,

 gritos,

palabras,

mendigos,

abrazos.

-¿No oyes?

Escucha y mira,

!sal y abre!

alguien llama a la puerta.

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23 Responses to “tres poemas de mayo”


  1. 1 MONTSE HUGUET VALLE
    14 mayo 2010 en 00:00

    Siempre hay alguien llamando….
    a veces , sólo es el viento¡¡¡
    Vale la pena salir, y abrir…
    sólo por escuchar¡¡¡¡¡¡¡¡

    UN ABRAZO¡¡

    • 2 justi
      14 mayo 2010 en 00:00

      Así es, Montse,
      siempre hay alguien llamando.
      A veces sales, como dices, y sólo son mensajes del viento,
      una invitación a ver la luna,
      o contemplar la galería de nubes sobre el cielo.
      Gracias, poetisa (me gusta más que poeta). Un abrazo
      Justi

  2. 3 gloriainfinita
    14 mayo 2010 en 00:00

    Pues si, Justi, esta vida, este mayo, este hoy… bendito viernes… es nuestro.
    Esas flores me dan envidia, mejor dicho, las mías las envidiarían, están mejor cuidadas.
    Este año he dejado crecer todo lo que por su cuenta crecía y tengo flores pero más humildes.
    Eso si, el naranjo y el limonero han florecido por segunda vez y espero que los pájaros no se lo lleven todo.
    Voy a abrir la puerta, alguien está llamando.
    Un abrazo.

    • 4 justi
      14 mayo 2010 en 00:00

      Espero, Gloria,
      que el azahar llene esos tus espacios,
      que no se lo lleve ni el viento
      ni los pájaros.
      Me ha gustado tu final, rematando mi verso:
      - Voy a abrir la puerta, alguien está llamando…
      Vaya!!, espero hayan sido buenas noticias:
      que el rosal ha estallado en colores,
      y que la flor del naranjo llama para entrar,
      que el atardecer es de anaranjado fin de semana…
      Otro abrazo.
      Justi

  3. 14 mayo 2010 en 00:00

    Imposible resistir a la llamada,
    Bendito viento que te trajo a mi casa
    Con su canto colorido y
    Nuevas vidas
    Unos aún ciegos en espera
    de ver la vida
    Otros inclinando su cabeza
    Ante la inesperada visita…;-)

    Abrazos…

    • 6 justi
      14 mayo 2010 en 00:00

      Bonitas palabras, Ilona.
      ¿Qué hace tu mascota? hace que no la vemos por aquí…
      Ya ves la Emma, ayer baby, y hoy perpetuando su generosidad en vidas nuevas.
      Es gracioso verlos subir. Están para escribir un texto… salpicado de fotos,
      creo serán los perrines más fotografiados.
      Gracias por tu verso.
      Besos

  4. 7 Pilar
    14 mayo 2010 en 00:00

    Toc, toc…,
    Justi, no he podido resistirme en llamar a tu puerta… No importa que tardes en abrirla, tienes mucha belleza fuera…
    Mientras tanto, me quedo en ese solitario banco, contemplando las flores, y respirando ese aroma que hay por los alrededores de tu casa… huele a vida, a flores, a primavera…
    ¿Sabes Justi?, se siente latir vida, por dentro y por fuera…

    Mayo, un bonito mes para nacer, y abrir los ojos al esplendor de la naturaleza.
    Muchos besos, y muchas caricias para los cachorros y su mamá, Emma.

    Unas fotos preciosas, Justi.
    Un abrazo fuerte. Gracias por no pasar de largo y detenerte un rato en mi ventana…

    Feliz fin de semana.
    Pilar

    • 8 justi
      14 mayo 2010 en 00:00

      - toc, toc…,
      - pase quien sea, flor, viento, canción…
      Bello ccomentario, Pilar, ganas dan de añadirlo al post.
      -Pero !entra!, no te quedes absorta ante las rosas de la puerta.
      El aroma a flores del mes de Mayo y el vuelo de los pájaros
      hacen que la tierra respire.
      Como tú bien dices, se huele a vida, a flores, a primavera…
      A pesar de que la enigmática vida que contemplamos no es casi nunca un jardín
      de rosas amarillas ni de rosas rojas,
      mas si las estamos respirando, ¿qué importa?.
      También feliz fin de semana para ti,
      con lo que ha llovido no tendremos que regar
      las plantas. Ahora, que venga el sol a madurar los frutales

      Abrazos.

  5. 9 Rosa MaJiCor
    14 mayo 2010 en 00:00

    En tu jardín la memoria retrocede en el tiempo para sumergirnos en aquellos días en los que con Valdemar, navegábamos en aquella barca donde lo que abundaba era amistad, poesía y
    Ron Potrero.

    Un fuerte abrazo querido poeta.

    • 10 justi
      14 mayo 2010 en 00:00

      Me alegra verte pasear por aquí, Majicor,
      no es difícil llegar, pues la distancia no es tal
      si hay palabras.
      Y vienes rememorando fechas de atrás en la Comunidad.
      Ya ves como va cambiando todo…
      Guardé algunos comentarios de entonces, de aquel barco entre tempestades de mares…
      de allí saco estas palabras de finales 2008 (habría para un libro…)
      ..
      “…Debe ser cosa de la niebla,
      me restriego los ojos por si sueño.
      Entro en tu blog,
      y de súbito
      me llevas a una ciudad atlántica de
      viento, fado, sal y mar, ron…
      Lisboa!”
      Un abrazo, y que tus proyectos sean como los deseas.

  6. 14 mayo 2010 en 00:00

    Y… ¿quién llama a la puerta?
    Quizá Cupido derramando ilusiones,
    quizá la primavera, que tarde llega,
    hasta, a destiempo,
    llaman las nieves aquí, en mi tierra
    y llama la vida,
    abriéndose paso a borbotones,
    llaman los sueños…
    no esperes ¡abre!

    Preciosas las fotos, Justi, vida por todos los lados… y preciosos los versos,
    ¿quién no ha lamido la vida?
    Besos

  7. 12 justi
    14 mayo 2010 en 00:00

    Las fotos, Estrellar, son recientes, de este mes de Mayo:
    un banco olvidado en un camino rodeado de amapolas rojas y yerbajos,
    una balaustrada cercada de rosas
    y unos cachorros chupando vida de la madre:
    Tres estampas de vida
    que nos invitan a creer en algo, y nada mejor que en la naturaleza, verdad absoluta,
    Tres fotos que nos tienden los brazos,
    como primavera generosa repartiendo promesas,
    porque la vida es todo eso, campo de flores, espinos, cactos,
    nidos de pájaros…
    Como siempre, muy poético tu comentario.
    Besos

  8. 15 mayo 2010 en 00:00

    hola Justi, admiro la belleza de la vida como el que más…pero hoy no estoy para escuchar cantos de sirenas..un beso amigo, y lo siento.

    El afloramiento de la vida siempre es hermoso sea cual sea la forma elegida…una lozana flor, un tallito verde que repunta entre la maleza…la vida animal, muchas veces manifestando de forma instintiva comportantamientos que dan ejemplo a los humanos (esos seres de este planeta que se suponen “estamos civilizados”).

    Luis García Montero hubiera dicho al ver esa evocadora foto de tu banco:

    Sólo la lluvia deja
    una pasión equívoca
    en el banco vacío de los enamorados,
    sólo la lluvia olvida
    mentiras de charol sobre las calles
    y un amor diminuto en cada esquina
    para el labio que aprende su canción.
    —-
    “sólo la lluvía olvida mentiras de charol sobre las calles…”…!!que expresión tan acertada!!

    Pero la vida, por desgracia nos tiene tendida una red a todos…y aunque pasen los años, no pasan las injusticias, el amparo de los gobiernos a los sinvergüenzas, el que estemos sometidos al yugo y las flechas de jueces fascistas que añoran tener su despacho en el mismísimo Valle de los caídos junto al monstruo… y eso es así…Y NO PASA NADA…

    ¿Quienes somos y porqué callamos?
    ¿quien nos amordaza y nos dejamos que lo hagan?

    Esa es la vida de la me apete hablar hoy …desde el sufrimiento y la rabia.

    LA RED

    Igual que la de Bécquer
    el arpa de la araña
    en un ángulo oscuro
    espera o desespera
    el aire de la siesta
    mueve sin destruirla
    la seda de cordaje
    hay una breve escala
    de silencios
    por fin
    una mosca inocente
    o quizá alucinada
    sucumbe ante el hechizo
    y paga con su vida
    el haber profanado
    el hermetismo
    de la sencillez.

    M.Benedetti

  9. 14 justi
    15 mayo 2010 en 00:00

    Hola, Lola,
    y tienes razón, el post mío de MAYO va de vida y naturaleza, que renace en estos meses de primavera,
    nada que ver con el noticiero reciende español.
    Pues mo es vida y flores lo que vemos en el panorama, si no pudredumbre y cruel oscuridad.
    Como tú, estamos enojados todos los que sintamos un mínimo de decente dignidad.
    - Una crisis galopante a la que nos arrastraron los corruptos, los avariciosos, y los gobiernos ineptos que no vigilaron y se aprovecharon de la situación.
    ¿Quién lo paga ahora? El débil una vez más. Hay impunidad para el rico avaricioso.
    Se habló de refundar y humanizar el capitalismo feroz, nada de nada, siguen mandando los “Mercados” y las Agencias privadas de calificación, aquellas que daban la máxima nota a los que nos llevaron a la quiebra.
    - Y lo de Garzón, ya es para esconder nuestras señas de identidad. Suspendido por querer actuar de juez. De nuevo, proclamada por unanimidad la Ley de Impunidad a la crimninalidad franquista.
    Si cruel es la guerra, más cruel es no poder levantar la manta de tierra que cubre las víctimas asesinadas.
    -!Sr. Juez: !eso no se toca, esa tierra no se excava! Y quien coja una pala, al destierro.
    ¿Democracia es esto?
    Siempre supe que las huestes enemigas nunca se habían retirado a los cuarteles. Se agazaparon en Palacios y Salones de Justicia, Consejosde Administración, Centros de poder…
    Otras naciones hicieron sus Juicios a los crímenes de las guerras. España sin embargo
    sólo proclamó su Amnistía a la Impunidad. Y que yo sepa, los crímenes de Estado van contra los Derechos Humanos, nunca prescriben ni han de ser impunes.
    Impunidad que quieren extender también a los corruptos de Gurtel y la financiación ilegal
    del partido promotor de tales atropellos.
    ¿Qué nos queda? este enfado emocional, y lanzar palabrar enojadas contra la Injusticia Entronizada, porque el Código lo tienen ellos, amordazado.
    Desde luego ni es Mayo ni es primavera, ni es vida lo que nos rodea, sólo crueldad para con las víctimas, víctimas de la barbarie y víctimas de la crisis.
    Esta noticia de suspensión del Juez nunca pensé escucharla. Vivir para ver…

    Con tu permiso, pongo en tu comentario mi lectura de hoy, para el que quiera participar
    de este enfado:

    LA INSIGNIA-Alocución poemática de León Felipe.(Es larga, pero se puede leer a párrafos)

    ¿HABÉIS hablado ya todos?
    ¿Habéis hablado ya todos los españoles?
    Ha hablado el gran responsable revolucionario,
    y los pequeños responsables;
    ha hablado el alto comisario,
    y los comisarios subalternos;
    han hablado los partidos políticos,
    han hablado los gremios,
    los Comités,
    y los Sindicatos,
    han hablado los obreros y los campesinos;
    han hablado los menestrales:
    ha hablado el peluquero,
    el mozo de café
    y el limpiabotas.
    Y han hablado los eternos demagogos también.
    Han hablado todos.
    Creo que han hablado todos.
    ¿Falta alguno?
    ¿Hay algún español que no haya pronunciado su palabra?…
    ¿Nadie responde?… (Silencio). Entonces falto yo sólo.
    Porque el poeta no ha hablado todavía.
    ¿Quién ha dicho que ya no hay poetas en el mundo?
    ¿Quién ha dicho que ya no hay profetas?

    Un día, los reyes y los pueblos,
    para olvidar su destino fatal y dramático
    y para poder suplantar el sacrificio con el cinismo y con la pirueta,
    substituyeron al profeta por el bufón.
    Pero el profeta no es más que la voz vernácula de un pueblo,
    la voz legítima de su Historia,
    el grito de la tierra primera que se levanta en el barullo del mercado, sobre el vocerío
    de los traficantes.
    Nada de orgullos
    Ni jerarquías divinas ni genealogías eclesiásticas.
    La voz de los profetas -recordadla-
    Es la que tiene más sabor de barro.
    De barro,
    del barro que ha hecho al árbol -al naranjo y al pino-
    del barrio que ha formado
    nuestro cuerpo también.
    Yo no soy más que una voz -la tuya, la de todos-
    la más genuina,
    la más general,
    la más aborigen ahora,
    la más antigua de esta tierra.
    La voz de España que hoy se articula en mi garganta, como pudo articularse en otra
    cualquiera.
    Mi voz no es más que la onda de la tierra,
    de nuestra tierra,
    que me coge a mí hoy como una antena propicia.
    Escuchad,
    escuchad, españoles revolucionarios,
    escuchad de rodillas.
    No os arrodilléis ante nadie.
    Os arrodilláis ante vosotros mismos,
    ante vuestra misma voz,
    ante vuestra misma voz que casi habíais olvidado.
    De rodillas. Escuchad.

    Españoles,
    españoles revolucionarios,
    españoles de la España legítima,
    que lleva en sus manos el mensaje genuino de la raza para colocarlo humildemente
    en el cuadro armonioso de la Historia Universal de mañana,
    y junto al es fuerzo generoso de todos los pueblos del mundo…
    escuchad:
    Ahí están -miradlos-
    ahí están, los conocéis bien.
    Andan por toda Valencia,
    están en la retaguardia de Madrid
    y en la retaguardia de Barcelona también.
    Están en todas las retaguardias.
    Son los Comités,
    los partidillos,
    las banderías,
    los Sindicatos,
    los guerrilleros criminales de la retaguardia ciudadana.
    Ahí los tenéis.
    Abrazados a su botín reciente,
    guardándole,
    defendiéndole,
    con una avaricia que no tuvo nunca el más degradado burgués.
    ¡A su botín!
    ¡Abrazados a su botín!
    Porque no tenéis más que botín.
    No le llaméis ni incautación siquiera.
    El botín se hace derecho legítimo cuando está sellado por una victoria última y heroica.
    Se va de lo doméstico a lo histórico,
    y de lo histórico a lo épico.
    Este ha sido siempre el orden que ha llevado la conducta del español en la Historia,
    en el ágora
    y hasta en sus transacciones,
    que por eso se ha dicho siempre que el español no aprende nunca bien el oficio de mercader.
    Pero ahora,
    en esta revolución,
    el orden se ha invertido.
    Habéis empezado por lo épico,
    habéis pasado por lo histórico
    y ahora aquí,
    en la retaguardia de Valencia,
    frente a todas las derrotas,
    os habéis parado en la domesticidad.
    Y aquí estáis anclados,
    Sindicalistas,
    Comunistas,
    Anarquistas,
    Socialistas,
    Trotskistas,
    Republicanos de Izquierda…
    Aquí estáis anclados,
    custodiando la rapiña,
    para que no se la lleve vuestro hermano.
    La curva histórica del aristócrata, desde su origen popular y heroico hasta su última
    degeneración actual, cubre en España más de tres siglos.
    La del burgués, setenta años.
    Y la vuestra, tres semanas.
    ¿Dónde está el hombre?
    ¿Dónde está el español?
    Que no he de ir a buscarle al otro lado.
    El otro lado es la tierra maldita, la España maldita de Caín, aunque la haya bendecido el Papa.
    Si el español está en algún sitio, ha de ser aquí.
    Pero, ¿dónde, dónde?…
    Porque vosotros os habéis parado ya
    y no hacéis más que enarbolar todos los días nuevas banderas con las camisas rotas
    y con los trapos sucios de la cocina.
    Y si entrasen los fascistas en Valencia mañana, os encontrarían a todos haciendo
    guardia ante las cajas de caudales.
    Esto no es derrotismo, como decís vosotros.
    Yo sé que mi línea no se quiebra,
    que no la quiebran los hombres,
    y que tengo que llegar hasta Dios para darle cuenta de algo que puso en mis manos
    cuando nació la primera substancia española.
    Esto es lógica inexorable.
    Vencen y han vencido siempre en la Historia inmediata, el pueblo y el ejército que
    han tenido un punto de convergencia, aunque este punto sea tan endeble y
    tan absurdo como una medalla de aluminio bendecida por un cura sanguinario.
    Es la insignia de los fascistas.
    Esta medalla es la insignia de los fascistas.
    Una medalla ensangrentada de la Virgen.
    Muy poca cosa.
    Pero, ¿qué tenéis vosotros ahora que os una más?

    Pueblo español revolucionario,
    ¡estás solo!
    ¡Solo!
    Sin un hombre y sin un símbolo.
    Sin un emblema místico donde se condense el sacrificio y la disciplina.
    Sin un emblema solo donde se hagan bloque macizo y único todos tus esfuerzos y
    todos tus sueños de redención.
    Tus insignias,
    tus insignias plurales y enemigas a veces, se las compras en el mercado caprichosamente
    al primer chamarilero de la Plaza de Castelar,
    de la Puerta del Sol
    o de las Ramblas de Barcelona.
    Has agotado ya en mil combinaciones egoístas y heterodoxas todas las letras del alfabeto.
    Y has puesto de mil maneras diferentes, en la gorra y en la zamarra
    el rojo
    y el negro,
    la hoz,
    el martillo
    y la estrella.
    Pero aún no tienes una estrella SOLA,
    Después de haber escupido y apagado la de Belem.

    Españoles,
    españoles que vivís el momento más trágico de toda nuestra Historia,
    ¡estáis solos!
    ¡Solos!
    El mundo,
    todo el mundo es nuestro enemigo, y la mitad de nuestra sangre -la sangre podrida
    y bastarda de Caín- se ha vuelto contra nosotros también.

    ¡Hay que encender una estrella!
    ¡Una sola, sí!
    Hay que levantar una bandera.
    ¡Una sola, sí!
    Y hay que quemar las naves.
    De aquí no se va más que a la muerte o a la victoria.
    Todo me hace pensar que a la muerte.
    No porque nadie me defiende
    sino porque nadie me entiende.
    Nadie entiende en el mundo la palabra “justicia”. Ni vosotros siquiera.
    Y mi misión era estamparla en la frente del hombre
    y clavarla después en la Tierra
    como el estandarte de la última victoria.
    Nadie me entiende.
    Y habrá que irse a otro planeta
    con esta mercancía inútil aquí,
    con esta mercancía ibérica y quijotesca.
    ¡Vamos a la muerte!
    Sin embargo,
    aún no hemos perdido aquí la última batalla,
    la que se gana siempre pensando que ya no hay más salida que la muerte.
    ¡Vamos a la muerte!
    Este es nuestro lema.
    Que se despierte Valencia y que se ponga la mortaja.

    ¡Gritad,
    gritad todos.
    Tú, el pregonero y el speaker,
    echad bandos,
    encended las esquinas con letras rojas
    que anuncien esta sola proclama:
    ¡Vamos a la muerte!
    Que lo oigan todos. Todos.
    Los que trafican con el silencio
    Y los que trafican con las insignias.
    Chamarileros de la Plaza de Castelar,
    chamarileros de la Puerta del Sol,
    chamarileros de las Ramblas de Barcelona
    destrozad,
    quemad vuestra mercancía.
    Ya no hay insignias domésticas,
    ya no hay insignias de latón.
    Ni para los gorros
    ni para las zamarras.
    Ya no hay cédulas de identificación.
    Ya no hay más cartas legalizadas
    ni por los Comités
    ni por los Sindicatos.
    ¡Que les quiten a todos los carnets!
    Ya no hay más que un problema.
    Ya no hay más que una estrella,
    Una sola, SOLA, y ROJA, sí,
    pero de sangre y en la frente,
    que todo español revolucionario ha de hacérsela
    hoy mismo,
    ahora mismo
    y con sus propias manos.
    Preparad los cuchillos,
    aguzad las navajas,
    calentad al rojo vivo los hierros.
    Id a las fraguas.
    Que os pongan en la frente el sello de la justicia.
    Madres,
    madres revolucionarias,
    estampad este grito indeleble de justicia
    en la frente de vuestros hijos.
    Allí donde habéis puesto siempre vuestros besos más limpios.
    (Esto no es una imagen retórica.
    Yo no soy el poeta de la retórica.
    Ya no hay retórica.
    La revolución ha quemado
    todas las retóricas.)
    Que nadie os engañe más.
    Que no haya pasaportes falsos
    ni de papel
    ni de cartón
    ni de hojadelata.
    Que no haya más disfraces
    ni para el tímido
    ni para el frívolo
    ni para el hipócrita
    ni para el clown
    ni para el comediante.
    Que no haya más disfracesv ni para el espía que se sienta a vuestro lado en el café,
    ni para el emboscado que no sale de su madriguera.
    Que no se escondan más en un indumento proletario esos que aguardan a Franco con
    las últimas botellas de champán en la bodega.
    Todo aquel que no lleve mañana este emblema español revolucionario, este grito de
    ¡Justicia! sangrando en la frente, pertenece a la Quinta Columna.

    Ninguna salida ya
    a las posibles traiciones.
    Que no piense ya nadie
    en romper documentos comprometedores
    ni en quemar ficheros
    ni en tirar la gorra a la cuneta
    en las huídas premeditadas.
    Ya no hay huídas.
    En España ya no hay más que dos posiciones fijas e inconmovibles.
    Para hoy y para mañana.
    La de los que alzan la mano para decir cínicamente: “Yo soy un bastardo español”
    y la de los que la cierran con ira para pedir justicia bajo los cielos implacables.
    Pero ahora este juego de las manos ya no basta tampoco.
    Hace falta más.
    Hacen falta estrellas, sí, muchas estrellas,
    pero de sangre,
    porque la retaguardia tiene que dar la suya también.

    Una estrella de sangre roja,
    de sangre roja española.
    Que no haya ya quien diga:
    esa estrella es de sangre extranjera.
    Y que no sea obligatoria tampoco.
    Que mañana no pueda hablar nadie de imposiciones,
    que no pueda decir ninguno que se le puso la pistola en el pecho.
    Es un tatuaje revolucionario, sí.
    Yo soy revolucionario,
    España es revolucionaria,
    Don Quijote es revolucionario.
    Lo somos todos. Todos.
    Todos los que sienten este sabor de justicia que hay en nuestra sangre y que se nos
    hace hiel y ceniza cuando sopla el viento del norte.
    Es un tatuaje revolucionario,
    pero español.
    Y heroico también.
    Y voluntario además.
    Es un tatuaje que buscamos sólo para definir nuestra fe.
    No es más que una definición de fe.

    Hay dos vientos hoy que sacuden furiosos a los hombres de España,
    dos ráfagas fatales que empujan a los hombres de Valencia.
    El viento dramático de los grandes destinos, que arrastra a los héroes a la victoria o
    a la muerte,
    y la ráfaga de los pánicos incontrolables que se lleva la carne muerta y podrida de los
    naufragios a las playas de la cobardía y del silencio.
    Hay dos vientos, ¿no los oís?
    Hay dos vientos, españoles de Valencia.
    El uno va a la Historia.
    El otro va al silencio.
    El uno va a la épica.
    El otro a la vergüenza.

    Responsables:
    El gran responsable y los pequeños responsables:
    Abrid las puertas,
    derribad las vallas de los Pirineos.
    Dadle camino franco
    a la ráfaga amarilla de los que tiemblan.
    Una vez más veré el rebaño de los cobardes huir hacia el ludibrio.
    Una vez más veré en piara la cobardía.
    Os veré otra vez
    robándole el asiento
    a los niños y a las madres.
    Os veré otra vez.
    Pero vosotros os estaréis viendo siempre.
    Un día moriréis fuera de vuestra Patria. En la cama tal vez. En una cama de sábanas
    blancas, con los pies desnudos (no con los zapatos puestos, como ahora se muere en España), con los pies desnudos y ungidos, acaso, con los óleos santos. Porque moriréis muy santamente, y de seguro con un crucifijo y con una oración de arrepentimiento en los labios. Estaréis ya casi con la muerte, que llega siempre. Y os acordaréis -¡claro que os acordaréis!- de esta vez que la huistéis y la burlásteis, usurpándole el asiento a un niño en un autobús de evacuación. Será vuestro último pensamiento. Y allá, al otro lado, cuando ya no seáis más que una conciencia suelta, en el tiempo y en el espacio, y cai gáis precipitados al fin en los tormentos dantescos -porque o creo en el infierno también- no os veréis más que así, siempre, siempre, siempre,
    robándole el asiento a un niño en un autobús de evacuación.
    El castigo del cobarde ya sin paz y sin salvación por toda la eternidad.
    No importa que no tengas un fusil,
    quédate aquí con tu fe.
    No oigas a los que dicen: la huída puede ser una política.
    No hay más política en la Historia que la sangre.
    A mí no me asusta la sangre que se vierta,
    a mí me alegra la sangre que se vierte.
    Hay una flor en el mundo que sólo puede crecer si se la riega con sangre.
    La sangre del hombre
    está hecha no sólo para mover su corazón
    sino para llenar los ríos de la Tierra,
    las venas de la Tierra, y mover el corazón del mundo.

    ¡Cobardes: hacia los Pirineos, al destierro!
    ¡Héroes: a los frentes, a la muerte!

    Responsables:
    el grande y los pequeños responsables:
    organizad el heroísmo,
    unificad el sacrificio.
    Un mando único. Sí.
    Pero para el último martirio.
    ¡Vamos a la muerte!
    Que lo oiga todo el mundo.
    Que lo oigan los espías.
    ¿Qué importa ya que lo oigan los espías?
    Que lo oigan ellos, los bastardos.
    ¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos?
    ¿Qué importan ya todas esas voces de allá abajo,
    si empezamos a cabalgar sobre la épica?
    A estas alturas de la Historia ya no se oye nada.
    Se va hacia la muerte…
    y abajo queda el mundo de las raposas,
    y de los que pactan con las raposas.

    Abajo quedas tú, Inglaterra,
    vieja raposa avarienta,
    que tienes parada la Historia de Occidente hace más de tres siglos
    y encadenado a Don Quijote.
    Cuando acabe tu vida
    y vengas ante la Historia grande
    donde te aguardo yo,
    ¿qué vas a decir?
    ¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces para engañar a Dios?
    ¡Raposa!
    ¡Hija de raposos!
    Italia es más noble que tú.
    Y Alemania también.
    En sus rapiñas y en sus crímenes
    hay un turbio hálito nietzscheano de heroísmo en el que no pueden respirar los mercaderes,
    un gesto impetuoso y confuso de jugárselo todo a la última carta, que no pueden
    comprender los hombres pragmáticos.
    Si abriesen sus puertas a los vientos del mundo,
    si las abriesen de par en par,
    y pasasen por ellas la Justicia
    y la Democracia Heroica del hombre,
    yo pactaría con las dos para echar sobre tu cara de vieja raposa sin dignidad y sin amor
    toda la saliva y todo el excremento del mundo.
    ¡Vieja raposa avarienta:
    has escondido,
    soterrado en tu corral,
    la llave milagrosa que abre la puerta diamantina de la Historia…
    No sabes nada.
    No entiendes nada y te metes en todas las casas
    a cerrar ventanas
    y a cegar la luz de las estrellas!
    Y los hombres te ven y te dejan.
    Te dejan porque creen que ya se les han acabado los rayos a Júpiter.
    Pero las estrellas no duermen.

    No sabes nada.
    Has amontonado tu rapiña detrás de la puerta, y tus hijos, ahora, no pueden abrirla
    para que entren los primeros rayos de la aurora nueva del mundo.
    Vieja raposa avarienta,
    eres un gran mercader.
    Sabes llevar muy bien
    las cuentas de la cocina
    y piensas que yo no sé contar.
    Sí sé contar.
    He contado mis muertos.
    Los he contado todos,
    los he contado uno por uno.
    Los he contado en Madrid,
    los he contado en Oviedo,
    los he contado en Málaga,
    los he contado en Guernica,
    los he contado en Bilbao…
    Los he contado en todas las trincheras,
    en los hospitales,
    en los depósitos de los cementerios,
    en las cunetas de las carreteras,
    en los escombros de las casas bombardeadas.
    Contando muertos este otoño por el Paseo de El Prado, creí una noche que caminaba
    sobre barro, y eran sesos humanos que tuve por mucho tiempo pegados a
    la suela de mis zapatos.
    El 18 de noviembre, sólo en un sótano de cadáveres, conté trescientos niños muertos…
    Los he contado en los carros de las ambulancias,
    en los hoteles,
    en los tranvías,
    en el Metro…,
    en las mañanas lívidas,
    en las noches negras sin alumbrado y sin estrellas…
    y en tu conciencia todos…
    Y todos te los he cargado a tu cuenta.
    ¡Ya ves si sé contar!
    Eres la vieja portera del mundo de Occidente,
    tienes desde hace mucho tiempo las llaves de todos los postigos de Europav y puedes dejar entrar y salir a quien se te antoje.
    Y ahora, por cobardía,
    por cobardía nada más,
    porque quieres guardar tu despensa hasta el último día de la Historia,
    has dejado meterse en mi solar
    a los raposos y a los lobos confabulados del mundo
    para que se sacien en mi sangre
    y no pidan enseguida la tuya.
    Pero ya la pedirán,
    ya la pedirán las estrellas…

    Y aquí otra vez,
    aquí
    en estas alturas solitarias.
    Aquí,
    donde se oye sin descanso la voz milenaria
    de los vientos,
    del agua y de la arcilla
    que nos ha ido formando a todos los hombres.
    Aquí, donde no llega el desgalitado vocerío de la propaganda mercenaria.
    Aquí,
    donde no tiene resuello ni vida el asma de los diplomáticos.
    Aquí,
    donde los comediantes de la Sociedad de Naciones no tienen papel.
    Aquí, aquí
    ante la Historia,
    ante la Historia grande
    (la otra,
    la que vuestro orgullo de gusanos enseña a los niños de las escuelas,
    no es más que un registro de mentiras
    y un índice de crímenes y vanidades).
    Aquí, aquí
    bajo la luz de las estrellas,
    sobre la tierra eterna y prístina del mundo
    y en la presencia misma de Dios.
    Aquí, aquí, aquí
    quiero decir ahora mi última palabra:

    Españoles,
    españoles revolucionarios:
    ¡El hombre se ha muerto!
    Callad, callad.
    Romped los altavoces
    y las antenas,
    arrancad de cuajo todos los carteles que anuncian vuestro drama en las esquinas del mundo.
    ¿Denuncias? ¿Ante quién?
    Romped el Libro Blanco,
    no volváis más vuestra boca con llamadas y lamentos hacia la tierra vacía.
    ¡El hombre se ha muerto!
    Y sólo las estrellas pueden formar ya el coro de nuestro trágico destino.
    No gritéis ya más vuestro martirio.
    El martirio no se pregona,
    se soporta
    y se echa en los hombros como un legado y como un orgullo.
    La tragedia es mía,
    mía,
    que no me la robe nadie.
    Fuera,
    Fuera todos.
    Todos.
    Yo aquí sola.
    Sola
    bajo las estrellas y los Dioses.
    ¿Quiénes sois vosotros?
    ¿Cuál es vuestro nombre?
    ¿De qué vientre venís?
    Fuera… Fuera… ¡Raposos!
    Aquí,
    yo sola. Sola,
    con la Justicia ahorcada.
    Sola,
    con el cadáver de la Justicia entre mis manos.
    Aquí
    yo sola, sola
    con la conciencia humana,
    quieta,
    parada,
    asesinada para siempre
    en esta hora de la Historia
    y en esta tierra de España,
    por todos los raposos del mundo.
    Por todos,
    por todos.
    ¡Raposos!
    ¡Raposos!
    ¡Raposos!
    El mundo no es más que una madriguera de raposos y la Justicia una flor que ya no prende en ninguna latitud.

    Españoles,
    españoles revolucionarios.
    ¡Vamos a la muerte!
    Que lo oigan los espías.
    ¿Qué importa ya que lo oigan los espías?
    Que lo oigan ellos, los bastardos.
    ¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos?
    A estas alturas de la Historia
    ya no se oye nada.
    Se va hacia la muerte
    y abajo queda el mundo irrespirable de los raposos y de los que pactan con los raposos.
    ¡Vamos a la muerte!
    ¡Que se despierte Valencia
    y que se ponga la mortaja!…

    EPÍLOGO

    Escuchad todavía…
    Refrescad antes mis labios y mi frente… tengo sed…
    Y quiero hablar con palabras de amor y de esperanza.
    Oíd ahora:
    la Justicia vale más que un imperio, aunque este imperio abarque toda la curva del Sol.
    Y cuando la Justicia está herida de muerte y nos llama en agonía desesperada, no podemos decir:
    “yo aun no estoy preparado”.
    Esto está escrito en mi Biblia,
    en mi Historia,
    en mi Historia infantil y grotesca,
    y mientras los hombres no lo aprendan el mundo no se salva.

    Yo soy el grito primero, cárdeno y bermejo, de las grandes auroras de Occidente.
    Ayer, sobre mi sangre mañanera, el mundo burgués edificó en América todas sus factorías y mercados,
    sobre mis muertos de hoy, el mundo de mañana levantará la Primera Casa del Hombre.
    Y yo volveré,
    volveré porque aun hay lanzas y hiel sobre la Tierra.
    Volveré,
    volveré con mi pecho y con la Aurora otra vez.”
    ++
    Un beso, Lola y gracias por tu enfado contagioso contras las injusticias.
    Aquí estamos, todavía, como León Felipe, esperando la primera piedra
    de la Primera Casa del Hombre. Algo hemos de hacer.
    Justi

  10. 15 mayo 2010 en 00:00

    Gracias justi por tu extenso y PROFUNDO COMENTARIO, !!no puedes ser más apropiado a la situación que vivimos!!…si León Felipe levantara la cabeza seguro que hoy publicaría su “Insignia” en todos los medios…

    Hoy es día NEGRO para España y como negreo parasá a la Historia el Presidente del Gobierno por haberlo permitido…de los bufones del PP se esperaba esto y más…no nos engañemos…Toda la culpa es por lo tanto de los tienen la sartén por el mango y podían haberlo evitado…y haber cambiado las leyes que encubren las tropelías del pasado…

    El mundo no es más que una madriguera de raposos y la Justicia una flor que ya no prende en ninguna latitud.

    Españoles,
    españoles revolucionarios.
    ¡Vamos a la muerte!
    Que lo oigan los espías.
    ¿Qué importa ya que lo oigan los espías?
    Que lo oigan ellos, los bastardos.
    ¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos?
    A estas alturas de la Historia
    ya no se oye nada.
    Se va hacia la muerte
    y abajo queda el mundo irrespirable de los raposos y de los que pactan con los raposos.
    ¡Vamos a la muerte!
    ¡Que se despierte Valencia
    y que se ponga la mortaja!…

    !!!LEON FELIPE EN LA MEMORIA SIEMPRE!!!!

  11. 16 Montse
    15 mayo 2010 en 00:00

    Buen día Lola…aunque como podemo ver, no es un buen día…sino todo lo contrario, és muy triste para la JUTICIA(CON MAYUSCULAS) Y PARA LA DEMOCRACIA….
    Como dijo el dictador…está “atado y bien atado”. Pueden más los jueces, magistrados, fascistas, que toda la democracia, el parlamento y el senado…es INADMISIBLE, INACEPTABLE…HABRÁ QUE EMPEZAR DE NUEVO…¡¡¡
    UNA ABRAZO TRISTE…PERO ABRAZO¡¡¡
    FUERTE ABRAZO DE ESPERANZA…
    hoy, el café sabe más amargo.

    • 17 justi
      15 mayo 2010 en 00:00

      “Yo aquí sola.
      Sola
      bajo las estrellas y los Dioses.
      ¿Quiénes sois vosotros?
      ¿Cuál es vuestro nombre?
      ¿De qué vientre venís?
      Fuera… Fuera… ¡Raposos!
      Aquí,
      yo sola. Sola,
      con la Justicia ahorcada.
      Sola,
      con el cadáver de la Justicia entre mis manos.
      Aquí
      yo sola, sola
      con la conciencia humana,
      quieta,
      parada,
      asesinada para siempre
      en esta hora de la Historia
      y en esta tierra de España,
      por todos los raposos del mundo.
      Por todos,
      por todos.
      ¡Raposos!
      ¡Raposos!
      ¡Raposos!
      El mundo no es más que una madriguera de raposos y la Justicia una flor que ya no prende en ninguna latitud.”

      Un abrazo, Lola, Montse… y a cuantos sienten, sentimos en nosotros mismos, una vez más, secuestrada la verdad y dignidad. En este caso, por la Justicia a sueldo de los Raposos, como dice León Felipe. El, ya los conocía, son los mismos Raposos.

  12. 17 mayo 2010 en 00:00

    Me uno al desánimo que leo más arriba provocado por la injusta Justicia, algo incromprensible en los tiempos que corren. Increible pero cierto. Pero para no desanimarme, prefiero disfrutar de los poemas que dejas que merecen mucho más la pena. Breves poemas de primavera, de vida y de color.
    Un abrazo, amigo Justi.

    • 19 justi
      17 mayo 2010 en 00:00

      Hola, Fernando,
      así es la vida, siempre hay quien nos quiere robar la primavera,
      y no es el frío ni el calor tórrido,
      que son los Jueces al servicio de la Injusticia, y a otros intereses,,,
      y la crisis que otros provocaron y ahora tocar pagar a los débiles.
      Resistiremos!!!!
      Un abrazo.

  13. 20 lolita
    24 mayo 2010 en 00:00

    Hola Justi,que linda es la primavera, con tanta flor y color

    Los cachorritos preciosos,perdona Justi que no sepa que decir y comentar mas , pues tus lectores son poetas como tu, y yo no se como espresarme, pero me gusta pasar y leer todo lo que se escribe aqui, asi que felicidades y un abrazo
    LOLI……….

    • 21 justi
      25 mayo 2010 en 00:00

      Hola, Lolita,
      espero te guste esta poesía:

      En Primavera de Pablo Neruda

      “Todo ha florecido en
      estos campos, manzanos,
      azules titubeantes, malezas amarillas,
      y entre la hierba verde viven las amapolas.
      El cielo inextinguible, el aire nuevo
      de cada día, el tácito fulgor,
      regalo de una extensa primavera.
      Sólo no hay primavera en mi recinto.
      Enfermedades, besos desquiciados,
      como yedras de iglesia se pegaron
      a las ventanas negras de mi vida
      y el sólo amor no basta, ni el salvaje
      y extenso aroma de la primavera.
      Y para ti qué son en este ahora
      la luz desenfrenada, el desarrollo
      floral de la evidencia, el canto verde
      de las verdes hojas, la presencia
      del cielo con su copa de frescura?
      Primavera exterior, no me atormentes,
      desatando en mis brazos vino y nieve,
      corola y ramo roto de pesares,
      dame por hoy el sueño de las hojas
      nocturnas, la noche en que se encuentran
      las estrellas, los metales, las raíces,
      y tantas primaveras extinguidas
      que despiertan en cada primavera.”

      Gracias por tu comentario,
      abrazos.

  14. 9 agosto 2011 en 00:00

    hola soy fernanda pero me pueden decir fer, se k deberia escribir un poema perooooo enrealidad qiero hazerme escritora yde poesias ooo de diferentes cosas xk adoro los libros simpre me han facinado jejejeje y mi mes favorito es mayo entonces por eso entre a esta pagina q me a gustado muxiximooo y a los qe escriben aqi casi diario miu bonitos poemas he y no qiero k se molesten por esto pero qisiera sacar ideas de sus poemas para hazer unoo de miii espero y me dejen hazerlo..

    bye besos gracias…

    • 23 justi
      9 agosto 2011 en 00:00

      Hola Fer,
      es bueno tener la necesidad de escribir poemas,
      los poemas son sentimientos, hay que dejar que fluyan de la manera que mejor se avenga a la forma de expresión de quien los reviste de palabras. Puedes inspirarte en otros poemas, en la naturaleza…
      la cultura ha de ser compartida.
      Con gusto leeríamos alguno de esos versos que intentan brotar de ti. Hazlo!, los esperamos.
      Gracias


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Zamora, Puente de Piedra

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Soy lo que siento

¿Quien soy yo? soy lo que me ocurre y siento, azul, rojo, espacio, a veces niño y luego sentimiento, aroma de lejanos tiempos... La mañana es clara y el amor pasa todas las tardes ante mi casa. Soñando, esperando, asomado a la ventana estoy Justi

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PIEDRAS SAGRADAS

Con las piedras sagradas de los templos caídos grava menuda hicieron los martillos largos de los picapedreros analíticos. Después, sobre esta grava, se ha vertido el asfalto negro y viscoso de los pesimismos. Y ahora... Ahora, con esta mezcla extraña, se han abierto calzadas y caminos por donde el cascabel de la esperanza acelera su ritmo. (Poema de León Felipe)

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puente esla
Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras.

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MI PUEBLO

Un pueblo entre campos, pequeño, casas llenas de hermanos, una torre de iglesia, alta, y muchos tejados rojos, bajos. Un rio, encinas, una pradera para el ganado, flores, niños por las calles, los sembrados... Gentes que abren surcos en la tierra mientras miran a lo alto a ver si llueve. SANTOVENIA DEL ESLA es MI PUEBLO.

ARTESANÍA DE PERERUELA (zamora)

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